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Revista núm. 24 - Julio/Diciembre 2018

Díaz antes del 2 de octubre

Díaz before October 2

Guzhtavo García* 

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Personajes:


 

Gustavo Díaz Ordaz

Presidente de la República Mexicana. Hombre de entre 50 y 60 años, de estatura mediana, con facciones duras y rostro descompuesto, aun cuando intenta sonreír hay un notorio nerviosismo en su mueca, lo pronunciado de su dentadura no le permite tener un rostro amigable. Usa lentes de cristales gruesos, viste con traje todo el tiempo, se peina hacia atrás intentando con ello un gesto de frescura, mismo que no logra.

Luis Echeverría Álvarez

Secretario de Gobernación. Hombre de entre 40 y 50 años, alto y delgado,  tiene poco cabello con entradas que le llegan hasta media cabeza, utiliza lentes delgados con borde de metal y también viste con traje. Su rostro es casi inescrutable, no refleja emoción alguna, se mantiene impávido la mayor parte del tiempo. 

Luis Gutiérrez Oropeza

Militar con grado de General, es Jefe del Estado Mayor Presidencial. Hombre entrando a los 50 años. Viste con su uniforme y tocado reglamentario.

Sombra

Hombre o mujer de entre dieciocho y treinta años, viste completamente de blanco, incluso lleva guantes de este color.

El decorado de fondo es digital (cambiará conforme lo requiera cada acto). La escenografía representará una oficina de alto mando y se mantendrá toda la obra: al centro arriba un gran escritorio, en la parte baja, cargados hacia la izquierda, un par de sillones con una mesa de centro. Los detalles del lugar quedan a juicio del Director y su producción. 

PRIMER ACTO

El decorado de fondo es afín al lugar, muestra parte de los muros de la oficina. En los sillones se encuentran Gustavo y Luis, el primero está terminando de revisar documentos que se encuentran dentro de una carpeta; Luis lo observa.

 

GUSTAVO: (incrédulo) ¿Estás seguro Luis? En verdad ¿seguro?

LUIS: En serio, Gustavo, todas las investigaciones desmienten tu idea, puedes estar completamente tranquilo.

GUSTAVO: ¿Y no será más bien que éstos están coludidos? ¿No será que nos quieren ver la cara?

LUIS: Por favor Gustavo ¿La CIA coludida con la KGB? ¿En verdad lo estás pensando?

GUSTAVO: ¿Qué es la KGB? (Luis lo mira extrañado) Bueno, bueno, yo sólo digo que esto es muy sospechoso. 

LUIS: ¿Sospechoso por qué?

GUSTAVO: ¿Es que por qué ahora, por qué tenía que ser justo en el momento en que el mundo tiene los ojos en mí?

LUIS: Mira Gustavo, no empieces a ponerme nervioso otra vez, ya habíamos hablado de esto, el mundo tiene puestos los ojos en el país, no en ti, es más, ni siquiera eso, sólo en una parte de México, una parte muy chiquita, es por las Olimpiadas, es normal.

GUSTAVO: ¡Por eso! Por eso ¿Por qué ahora estos mugrosos chamacos vienen a hacer destrozos? ¿Por qué? Piensa, esto es muy raro, no tiene sentido, por eso no creo en ninguno de esos informes; por algo te puse como Secretario de Gobernación y ahora me vienes a decir que ni agentes comunistas de la Unión Soviética y tampoco agentes de Cuba tienen nada que ver con todo esto ¿En verdad quieres que te crea Luis? ¿Quieres que crea que ese montón de escuincles muertos de hambre se están organizando solos? ¿No será que me estás traicionando? ¿Es eso verdad?

LUIS: Mira Gustavo…

GUSTAVO: Señor Presidente para ti, traidor.

LUIS: Tus paranoias nos van a traer muchos problemas. Compórtate como lo que dices ser, el Presidente de un país, no como un esposo celoso que cree que su mujer lo está engañando y la tiene todo el día encerrada en la casa.

GUSTAVO: Tampoco me hables así Luis, tampoco eh.

LUIS: Es que ya llevas meses así ¡meses! O te empiezas a controlar o en serio esto se puede salir de control. ¿Acusarme de traición? ¿A mí? ¿Por qué? ¿Porque te vengo a decir la verdad? ¿Porque no te digo lo que quieres escuchar? ¿Porque te estoy avisando lo que dicen las investigaciones de la CIA?

GUSTAVO: La CIA, esos gringos buenos para nada ¿qué van a saber ellos? Por algo los humillaron en Playa Girón.

LUIS: Sí, todos somos tontos e incompetentes menos tú. 

GUSTAVO: Luis, no son ideas mías, no me estoy imaginando nada, simplemente estoy siguiendo la lógica de las cosas. Piensa, piensa ¿qué otra razón que no sean los comunistas, o Cuba, encuentras para que todos esos chamacos, parásitos chupasangre, no me estén respaldando? ¿Cuál? 

LUIS: Es que no son sólo ellos, es que no es de ahorita, entiende. La gente se está cansando ¿Te acuerdas lo que dijiste en tu primer informe respecto a los médicos?

GUSTAVO: Ni me recuerdes a esos revoltosos, seguro que también ahí estaban metidos agentes comunistas, y si no, al menos cubanos, estoy seguro.

LUIS: Deja esas ideas por favor, estaban exigiendo que se les pagara lo que se les debía, punto, no hay más, ni agentes ni nada de nada.

GUSTAVO: Eso dices, pero si no hubiéramos metido al Ejército segurito que los infiltrados hubieran dado la cara, si se escondieron es porque les dio miedo ver que respondimos con mano dura.

LUIS: Tú y tus ideas. El caso es que dijiste, públicamente, que ibas a sancionar a los responsables de los graves daños ocasionados a la sociedad y al país.

GUSTAVO: ¿Y qué tiene de malo? Me estaba refiriendo precisamente a los agentes encubiertos que organizaron todo eso. 

LUIS: Te juro que así como entonces, ahora tampoco la URSS tiene absolutamente nada que ver aquí.

GUSTAVO: ¿La qué?

LUIS: La URSS.

GUSTAVO: Ay Luis, por eso tú y yo no nos entendemos. Yo estoy halando de agentes comunista encubiertos y tú me sacas palabras raras que no vienen al caso.

LUIS: La URSS, Gustavo, es la Unión Soviética, URSS significa Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, es el lugar en donde se encuentra Leningrado, es el sitio del cual crees que vienen los problemas en este momento. 

GUSTAVO: ​​​​Licenciado Echeverría si quieres vete con tus clasecitas de historia y geografía a la UNAM, a mi únicamente tráeme a esos agentes, no me importa si vienen de Cuba, o de la UR no sé qué, o de denigrado como dices.

LUIS: Leningrado, Gustavo, Leningrado, como Lenin, el comunista.

GUSTAVO: Insisto, tú tráeme a esos comunistas, es tu deber, es más, si ya hasta nombres tienes tráeme también a ese tal Lenin, estoy seguro que él anda metido en todo esto, y te juro que yo le daré su merecido ¡pero tráemelo! 

LUIS: Contigo no se puede. Mira, si sirve para calmar tus ansias te recuerdo que ahorita hay movimientos sociales en todo el mundo, en todo, no sólo aquí. (Gustavo ríe exageradamente, burlándose) ¿Ahora qué? ¿Qué dije?

GUSTAVO: Ahora quieres que salve al mundo de la invasión soviética y socialista. No, no, a mí me interesa salvar sólo a México, a mí me interesa que los Juegos Olímpicos se lleven bien y en paz. Mugrosos gringos, les estoy poniendo al enemigo en charola de plata y ni así lo encuentran.

LUIS: Creo que ya sólo le estamos dando vueltas a lo mismo Señor Presidente.

GUSTAVO: Es que no entiendes, vamos a salir en la tele a nivel mundial, todo el mundo me va a conocer, y yo no quiero que el mundo me vea mal, no quiero que me relacionen con toda esa gente de ideas de izquierda, México es otra cosa. Yo tengo que demostrarle al mundo lo que soy, un héroe nacional.

LUIS: Sí Gustavo, sí.

GUSTAVO: Para que me entiendas ¿tienes ahí entre esos papelitos las peticiones de esos pedigüeños?

LUIS: (buscando acertada y rápidamente entre las carpetas) Sí, aquí están.

GUSTAVO: Léeme el punto que dice…

LUIS: Punto número uno…

GUSTAVO: No, no, no, pasa directo al que dice que quieren que deje de existir el orden.

LUIS: En ninguno exigen eso.

GUSTAVO: ¿Cómo de que no? (le arrebata la carpeta) ¡Éste, éste! Punto dos, ¡dos, dos! Derogación del artículo 145 del Código Penal Federal. Luis, entiende, no seas traidor, razona, están pidiendo que anule el artículo gracias al cual puedo gobernar, poner orden. La propagación de ideas de izquierda no nos beneficia, afectarían tremendamente el orden público. Ya lo están afectando, vamos a perder la soberanía nacional.

LUIS: Creo que lo mejor, por ahora, es que dejemos el tema por la paz. Te veo mañana, hay varios pendientes. Ah, por cierto, te aviso que en estos días voy a verme con Siqueiros.

GUSTAVO: ¿Y ese quién es?

LUIS: Un pintor, un muralista y…

GUSTAVO: ¿Y a mí qué me importa que te veas con un pintorzuelo?

LUIS: En realidad es un muralista muy importante, y si te lo comento es porque no quiero que vayas a pensar que vamos a conspirar en tu contra. Él y sobre todo Angélica, su esposa, han estado muy insistentes en verme, dicen que es algo personal.

GUSTAVO: Tu vida y con quién te veas es lo que menos me importa, de lo demás me informas de todo, es tu deber.

LUIS: (fastidiado) Sí Señor Presidente, sí. (Inicia su mutis, comienza a hacerse el fundidoantes de salir se detiene a observar a Gustavo. OBSCURO).

 

SEGUNDO ACTO

En el obscuro total el decorado de fondo ahora proyecta imágenes de protestas estudiantiles de 1968; el bazucazo a la puerta de la Preparatoria 1; aprehensiones de estudiantes en aquel año; entre otras similares.  El proscenio se ilumina con un especial blanco o un seguidor. Contraria a la pierna por donde salió Luis, entra la Sombra hasta quedar en la luz. Las proyecciones a su espalda continúan.

SOMBRA: El Consejo Nacional de Huelga, órgano creado para coordinar las movilizaciones y protestas de los estudiantes, presenta al gobierno del Licenciado Gustavo Díaz Ordaz, nuestro pliego petitorio:

Uno. Libertad de todos los presos políticos. Es decir, la libertad de los estudiantes y activistas sociales detenidos por usted, detenidos por haber hecho uso de su derecho a manifestarse libre y pacíficamente. 

Dos. La derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal Federal, porque el libre pensamiento, así como la manifestación pacífica no pueden ser consideradas delito, ni uno ni otra son disolución social.

Tres. La desaparición del cuerpo de granaderos, porque ese grupo policial ha realizado varios actos violentos de represión estudiantil.

Cuatro. La destitución del jefe de la policía Luis Cueto y del subjefe Raúl Mendiolea, por las acciones violentas que han tomado en contra de los estudiantes.

Cinco. La indemnización a las víctimas de los actos represivos, pues usted sabe que en estas represiones ha habido compañeros muertos a manos de los cuerpos policiacos así como de las Fuerzas Armadas.

Seis. El deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos de violencia realizados en contra de los estudiantes, así como establecer un diálogo público entre las autoridades y el Consejo Nacional de Huelga para negociar estas peticiones. (Las proyecciones dejan se verse al fondo, la única iluminación es la del especial o seguidor, de la luz blanca de éste se cambia a una luz roja muy tenue).

Queríamos justicia, queríamos diálogo, queríamos ser escuchados. Estos eran los seis puntos del pliego petitorio, creíamos que no estábamos exigiendo disparates, cosas irracionales o caprichos, rechazábamos las acciones violentas, estábamos pidiendo que terminara la brutalidad con que las Fuerzas Armadas y la Policía nos reprimían. Estábamos pidiendo el fin de la violencia, el respeto a la libertad de expresión y movilización, que la opacidad del régimen terminara. El gobierno jamás accedió a negociar con nosotros. ¿Su respuesta? (En off se escucha un balazo, la Sombra cae y la luz se funde. OBSCURO)

 

TERCER ACTO

Se ilumina nuevamente la oficina, el decorado de fondo corresponde nuevamente a la misma. El General Gutiérrez y Gustavo se encuentran en el escritorio, sobre este hay varios papeles. El  General lleva consigo varias carpetas y periódicos. 

GENERAL: (terminando de revisar un documento) ¿Y usted está seguro Señor Presidente? ¿Son confiables estas investigaciones de la CIA?

GUSTAVO: Definitivamente no General, no para mí. 

GENERAL: ¿Y entonces?

GUSTAVO: Entonces tenemos que continuar con mano dura, con firmeza. Si el enemigo no ha dado la cara públicamente ha sido porque hemos demostrado aplomo, gallardía. Si los agentes infiltrados llegan a ver que dudamos tan sólo un poco…

GENERAL: Eso no pasará Señor, no mientras tenga su respaldo absoluto, mi fidelidad está con usted.

GUSTAVO: Y la mía con México. 

GENERAL: En todo caso algunos periódicos bastan para desmentir esos informes.

GUSTAVO: ¿Qué periódicos General?

GENERAL: Periódicos, Señor Presidente (toma algunos de los periódicos que lleva para buscar las páginas que quiere mostrar y entregárselos. Son caricaturas del Presidente Díaz Ordaz hechas por moneros. La proyección del decorado puede fundirse para mostrar las imágenes y notas que el Presidente se encuentra viendo).

GUSTAVO: ¿Qué es eso? ¿Cara de perro? ¿Trompudo? ¿Muera el mal gobierno? Pero… ¿por qué yo no conocía esto?

GENERAL: No lo sé Señor, pensé que el Secretario de Gobernación le…

GUSTAVO: No, nunca me dijo nada de esto, y seguro que lo sabe, en su oficina revisan todos los periódicos todos los días, ellos aprueban lo que sale o no. ¿No te escondas perro rabioso? ¿Pero qué es esto? ¿Cómo se atreven a referirse así de mí? ¿Sal al balcón, pinche hocicón? Es que… es que… esto es la prueba irrefutable, esto es peor de lo que pensaba. Los agentes de la Unión Soviética no sólo están entre esos revoltosos, también han logrado infiltrarse a los periódicos. Esto es inaudito, es catastrófico.

GENERAL: Señor, tómelo con calma.

GUSTAVO: Es que esto desmiente por completo las supuestas investigaciones de la CIA, esto demuestra que tengo razón. No es posible, a partir de ahora sólo quiero información real, como esta. ¿Qué otras novedades tiene?

GENERAL: El Batallón Olimpia, creado ex profesamente  para preservar el orden público durante el desarrollo de estos Juegos Olímpicos. Puedo decirle que los resultados, en todas sus actuaciones, ha sido excelente. Hemos detenido peligrosas manifestaciones y nos hemos adelantado por mucho al enemigo, seguro que los agentes que están comandando todas estas revueltas están desconcertados. 

GUSTAVO: Muy bien General, muy bien, está haciendo una excelente labor, tarde o temprano demostraremos a la CIA, y al mundo, que todo esto no es más que un movimiento orquestado por agentes de la URSS.

GENERAL: ¿La qué Señor?

GUSTAVO: La URSS, General, la Unión de… de… de… socialistas, URSS significa eso: Unión de Socialistas, sólo que está en ruso, por eso usted no lo entiende.

GENERAL: No sabía que hablaba ruso, Señor Presidente.

GUSTAVO: Un poco, lo básico, uno que ha estudiado, pero no se sienta mal General, apenas también se lo tuve que explicar al Secretario de Gobernación, el pobre no sabía que era la URSS, por eso el hombre anda perdido, no sabía que de ahí vienen esos peligrosos agentes soviéticos. Mire, es más, de ahí viene un cabecilla que hay que capturar, estoy seguro que anda metido en todo esto, se llama Lenin, se lo encargo mucho eh, en cuanto lo aprehenda me gustaría hablar con él para darle su merecido.

GENERAL: (sacando una libreta de notaspara escribir) Lenin, dice. ¿Sabe sus apellidos Señor Presidente?

GUSTAVO: No General, de hecho quizá ni siquiera sea su nombre real sino su apodo, pero en cuanto lo capture por favor avíseme. Bueno, volviendo al Batallón Olimpia ¿qué otras novedades hay?

GENERAL: El Coronel Ernesto Gómez Tagle ha sido un elemento que ha destacado por  su participación en la dirección de este batallón especial, no todo el mérito es mío. Además el General Marcelino García Barragán, Secretario de la Defensa… 

GUSTAVO: Pero usted es el Jefe del Estado Mayor Presidencial, usted es la cabeza, en usted confío.

GENERAL: Y su confianza no será defraudada.

GUSTAVO: Respecto al General Barragán, verá. Usted entiende que al ser yo el Presidente, yo soy el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas ¿lo entiende verdad?

GENERAL: Así es Señor, sí Señor.

GUSTAVO: Me preocupan, entre otras cosas, las fidelidades General, y me gustaría que las acciones que resuelvan esto de fondo queden entre usted y yo, sin que el Secretario de Gobernación, ni el Secretario de la Defensa Nacional, tengan mucha participación.

GENERAL: Señor, sí Señor, lo que usted ordene Señor.

GUSTAVO: ¿Cómo les llamó a sus chicos infiltrados? A los que les dejaron el pelo largo.

GENERAL: Orejas de perro, Señor Presidente.

GUSTAVO: Esos. Quiero, por favor, que confirmen si la marcha del próximo miércoles es una realidad, la que planean hacer en Tlatelolco, creo que ese sería un buen lugar para solucionar toda esta intervención extranjera. Estamos a pocos días de las Olimpiadas y es urgente que esto termine. 

GENERAL: Está más que confirmada Señor, asistirán estudiantes tanto del Politécnico como de la UNAM, e incluso obreros. Ahí estarán los líderes del Consejo Nacional de Huelga, y otros dirigentes de diferentes grupos. 

GUSTAVO: Mire General, lo que voy a pedirle debe quedar entre nosotros.

GENERAL: Secreto de estado Señor Presidente.

GUSTAVO: Confidencialidad absoluta General, total e incondicional (el General asiente con la cabeza) Quiero que diseñe una estrategia para que todo esto termine el miércoles dos de octubre. Quiero que ese día se le ponga fin a todas estas manifestaciones y revueltas que hemos venido sufriendo. 

GENERAL: ¿En un espacio público? ¿A plena luz del día?

GUSTAVO: Sí ¿Algún problema con eso General?

GENERAL: No, ninguno Señor Presidente. 

GUSTAVO: Como le decía, me gustaría que diseñara un plan, uno que corte de verdadera raíz todo esto.

GENERAL: Necesito algo de tiempo para diseñar la mejor estrategia posible Señor ¿de cuánto dispongo?

GUSTAVO: Desafortunadamente tiempo es algo que no tenemos General, así que agradecería fuera lo antes posible, confíe en que no sólo se le autorizará todo lo que requiera, sino que se le recompensará adecuadamente, siempre y cuando me garantice terminar con todo esto.

GENERAL: Lo tendrá a la brevedad posible, Señor.

GUSTAVO: Muy bien General, me tranquiliza que sea usted el Jefe de mi Estado Mayor. 

GENERAL: Reitero que para mí es un honor, Señor Presidente.

LUIS: (entrando) Tocayo, buenas tardes, no sabía que estabas aquí, que gusto verte. Gustavo…

GUSTAVO: Ni Gustavo, ni tocayo. General Luis Gutiérrez Oropeza, y Señor Presidente, Licenciado Echeverría.

LUIS: (desconcertado) ¿Interrumpo algo?

GENERAL: Yo ya me estaba retirando Señor Secretario, con su permiso. Señor Presidente

GUSTAVO: General, le encargo eso por favor.

GENERAL: Cuente con ello. Con permiso (sale).

LUIS: ¿Qué está pasando?  

GUSTAVO: Que bueno que llegas. 

LUIS: ¿Ahora qué pasó?

GUSTAVO: Verás, gracias al General Gutiérrez acabo de conocer información que tendría que haber conocido por ti.

LUIS: ¿Qué información? ¿A qué te refieres?

GUSTAVO: El  General me acaba de enseñar algunos periódicos…

LUIS: Todas las mañanas, desde la Secretaría de Gobernación, te mando lo más importante de los periódicos Gustavo.

GUSTAVO: ¿Lo más importante? ¿Y quién decide lo que es importante y lo que no lo es? ¡Quién!

LUIS: ¿Qué pasó? ¿Qué viste? Tú nunca lees los periódicos.

GUSTAVO: Es que tú nunca me mandas información importante ¿por qué no me habías enviado nada de esto? (le avienta los periódicos que el General le dejó) ¡Un simio! ¿Tengo cara de simio?

LUIS: Según Darwin todos venimos de los simios, no te alteres.

GUSTAVO: ¡Respóndeme! ¿Por qué no me mandas esto? ¿En qué momento consideras que esto es poco importante?

LUIS: Considero que la economía, las relaciones internacionales y las actuales Olimpiadas son más importantes que esos dibujitos.

GUSTAVO: Es que el mundo no puede ver esto, no puede llegar a verme así. ¿Por qué yo no sabía nada de esto?

LUIS: No te vayas a ofender, te lo digo como tu colaborador más cercano. Si no te había informado de estas frivolidades es porque: uno, nunca lees ninguno de los periódicos que te mando de Gobernación; y dos, porque sabía que tu vanidad te iba a distraer de los asuntos realmente importantes.

GUSTAVO: ¿Frivolidades? ¿Vanidad? Yo no soy vanidoso, esto no es una frivolidad, esto es mi imagen, mi imagen mundial Luis, ¡mundial! ¡Entiéndelo incompetente!

LUIS: Gustavo, también hacen caricaturas de mí y no tengo tiempo para distraerme con eso. Hay que flexibilizarnos un poco, sólo un poco. Tómalo como una forma de desahogo del pueblo, cada caricatura representa una revuelta menos.

GUSTAVO: Pues yo prohíbo que se desahoguen así.

LUIS: Es libertad de expresión, no puedes prohibirla.

GUSTAVO: ¡Por decreto! Además la libertad de expresión en México es exclusiva para los mexicanos, esto claramente está hecho por manos extranjeras, manos soviéticas, sólo un cerdo comunista podría llegar a pintarme así.

LUIS: Ya vas a empezar.

GUSTAVO: Esto ya no está funcionando Luis, ya no. Tengo encima las Olimpiadas y unos agentes de la Unión Soviética quieren hacerme quedar mal, incendiar el país. ¿De qué me sirve un Secretario de Gobernación tan escéptico? ¿Para qué le sirves a México?

LUIS: ¿Escéptico? ¿Escéptico por creer en los informes de la agencia de investigación más avanzada del mundo?

GUSTAVO: (empuñando los periódicos) ¡Esto demuestra que tengo razón! Esos papelitos son pura palabrería, no investigaron nada, y si investigaron están más ciegos tú. Cada reunión contigo es perder el tiempo Luis, darle ventaja al enemigo. ¡Eres un inútil! (El OBSCURO se hace de golpe).

 

CUARTO ACTO

El proscenio se ilumina por una calle de luz en rojo, la Sombra recorrerá la misma, trae una mancha roja en el pecho, es el balazo del acto anterior. En el fondo se comienzan a proyectar diferentes imágenes acordes con las fechas que el personaje señalará.

SOMBRA: Madrugada del 30 de julio de 1968: con un bazucazo el Ejército destruye la puerta de la Preparatoria 1 de San Ildefonso. No, no es metafórico, no es sentido figurado, el Gobierno consideró que los estudiantes eran lo suficientemente peligrosos como para ser eliminados con un tiro de bazuca. 

27 de agosto de 1968: realizamos una marcha pacífica, salimos del Museo de Antropología y llegamos al Zócalo de la Ciudad; nos reunimos unas trecientas mil personas convocadas por el Consejo Nacional de Huelga; en la madrugada del 28 las Fuerzas Armadas atacaron la guardia que montamos ahí en el Zócalo para exigir el diálogo público con el Presidente Gustavo Díaz Ordaz. 

13 de septiembre de 1968: realizamos La Marcha del Silencio; volvimos al Zócalo, pero esta vez éramos más, reiteramos que no estábamos buscando impedir la realización de las Olimpiadas; queremos diálogo; tenemos peticiones claras; las consideramos justas. ¡Queremos paz! (sonríe nostálgico, con amargura) Ellos quisieron sembrar nubes, provocar lluvia para que nos dispersáramos, ¡no pudieron! Mientras nosotros seguimos marchando en silencio y sin hacer ningún agravio, los Guardias Presidenciales se dedicaban a sacar el aire a las llantas y romper los cristales de los autos en la calle. 

18 de Septiembre de 1968: ocupación militar de Ciudad Universitaria. La Universidad Autónoma de México dejó de serlo por las Fuerzas Armadas.

Noche del 23 de septiembre y madrugada del 24: el Ejército ocupa las instalaciones del Instituto Politécnico Nacional en el Casco de Santo Tomás y Zacatenco, así como la Vocacional número 7. 

Lunes 30 de septiembre de 1968: después de doce días de ocupación, el Ejército salió de las instalaciones de la UNAM. Pensamos que eso era bueno, pensamos que por fin íbamos a poder entablar diálogo. Nunca pensamos que aquello fuera el preludio de un baño de sangre, de una matanza. 

No fue sólo un día, una anoche, una muerte. Hubo persecución, encarcelamiento, tortura, desapariciones. (Al igual que en su aparición anterior se escucha el estruendo de un balazo, la Sombra cae y se hace el OBSCURO)

  

QUINTO ACTO

Se ilumina nuevamente la oficina, el decorado de fondo corresponde a la misma. Luis y Gustavo sentados en los sillones. 

LUIS: Así como estás obsesionado con qué dirá de ti el mundo creo que debería interesarte un poco más que hayamos destruido de un bazucazo una puerta del siglo XVIII.

GUSTAVO: Claro que no, lo importante es que demostramos nuestra fuerza, la puerta es lo de menos.

LUIS: Si leyeras los periódicos que te mando verías que el mundo, o al menos la parte que se enteró, no vio con muy buenos ojos eso. Y la verdad suscribo a ellos, creo que no era ni remotamente necesario. Si los militares no hubieran volado de un bazucazo una reliquia histórica, y si no hubieran ocupado San Ildefonso abusando de la fuerza, esa misma noche podríamos haber terminado con todo esto. 

GUSTAVO: ¿Y si hubiéramos encontrado un tanque soviético atrás de esa puerta, si gracias a ese bazucazo hubiéramos descubierto a esos agentes comunista?

LUIS: Cosa que no sucedió.

GUSTAVO: Pero si hubiera sucedido, seríamos héroes, yo sería un héroe. 

LUIS: Pero en la realidad no lo somos, porque no había tal.

GUSTAVO: Por cierto, mañana mismo quiero que gires órdenes desde la Secretaría de Gobernación a los periódicos, a la televisión, a la radio, a todos los medios de comunicación, a todos.

LUIS: ¿Diciendo?

GUSTAVO: Que utilizar la palabra “estudiantes”, o “conflicto estudiantil”, está prohibido. 

LUIS: ¿Cómo? 

GUSTAVO: Sí, no quiero que los medios sigan diciendo que estamos atacando a estudiantes, pensándolo bien se escucha un poco mal. Poco heroico. (Saca una servilleta de su saco) Hice una lista de los adjetivos que deben de usar para referirse a esos cínicos. Toma, esto es lo que mandarás desde Gobernación, a todos los medios Luis, a todos. Y pobre del que no obedezca.

LUIS: (tomando la servilleta para leerla) Conjurados, terroristas, ¿guerrilleros? 

GUSTAVO: ¡Claro! Continúa.

LUIS: Agitadores, anarquistas, apátridas, mercenarios, traidores. Claro, no podía faltar: Mercenarios extranjeros.

GUSTAVO: De hecho, quizá con ese debería de empezar la lista, sí, mejor que ese la encabece. 

LUIS: Mira Gustavo, el lenguaje periodístico exige cierta propiedad, y estos adjetivos no se prestan mucho para una redacción seria, son poco… son muy… no sé… quizá podamos pedir que sólo usen la palabra: facinerosos, o algo por el estilo.

GUSTAVO: ¿Fascistas?

LUIS: Facinerosos, Gustavo, facinerosos, no fascistas.

GUSTAVO: ¿Es algo malo?

LUIS: Sí.

GUSTAVO: Entonces añádela junto con las demás. Es una orden Luis, no quiero que la eches en saco roto. Lo titularás: adjetivos legales y permitidos para referirse a los estudiantes. Mañana mismo giras ese comunicado, en hoja membretada de Gobernación, y lo firmas.

LUIS: Esta bien, pero si no te molesta lo titularemos: “Sugerencias”. Cuando vean que viene de Gobernación entenderán que es una orden.

GUSTAVO: Más te vale que así sea. Esto enseñará a esos estudiantes quién tiene el poder, los jóvenes son privilegiados pero ingratos, hay que educarlos. Esto también es por el bien de ellos.

LUIS: Por cierto, te aviso, pasado mañana me reuniré con Siqueiros. 

GUSTAVO: ¿Con quién?

LUIS: El muralista, Gustavo, el muralista. En serio, creo que deberías de saber quién es, por mínima cultura, es un muralista mexicano muy  importante a nivel mundial.

GUSTAVO: Pues no lo sé, tengo la cabeza en asuntos más importantes. 

LUIS: Es de la talla de Diego Rivera, de José Clemente Orozco.

GUSTAVO: ¿Y esos, no serán amigos del tal Lenin que dijiste la otra vez?

LUIS: No es posible, en serio no es posible, espero que estés bromeando.

GUSTAVO: ¡Claro! Me encanta bromear cuando estamos al borde de la invasión comunista. En serio, no entiendo tus chistes Luis. Mejor dime ¿qué opinas de que los revoltosos harán una manifestación el próximo miércoles en Tlatelolco?

LUIS: Por eso te aviso, porque pasado mañana es dos de octubre y voy a estar con Siqueiros y su esposa por la tarde, pero ya todo está controlado. Ese día en la mañana se atenderá a algunos representantes de los estudiantes y en la…

GUSTAVO: Nada de negociar con comunistas ¡te lo prohíbo!

LUIS: Sólo vamos a calmar ánimos Gustavo. Las Olimpiadas son en menos de dos semanas, tenemos que tranquilizar esto ya.

GUSTAVO: Nada de tranquilizar, tenemos que acabar con el enemigo.

LUIS: Tranquilízate tú por favor, a inicios de este mes también hubo un mitin ahí en Tlatelolco, fueron varias personas, alrededor de veinte mil creo, y también lo convocaron los estudiantes. Este mitin que van a hacer pasado mañana creo que estará bien, les ayudará a cansarse, a desahogarse. Ya he hablado de eso con el Secretario de la Defensa Nacional, con el General Marcelino Barragán, le solicité la intervención del Ejército, le comenté que consideraba a la policía como insuficiente por la cantidad de gente que se espera, me dijo que mandaría todo lo necesario, no hay de qué preocuparse

GUSTAVO: ¿Y qué acordaron?

LUIS: Todo está controlado, se previó que el Ejército dejara la ocupación de la UNAM hoy lunes 30 de agosto, para que estén disponibles la mayor cantidad de elementos posibles. Más que cuerpos policiacos Tlatelolco estará tomado por las Fuerzas Armadas, únicamente para hacer presencia, una gran presencia. 

GUSTAVO: ¿Pero irán armados?

LUIS: Tanquetas, ametralladoras, rifles de asalto, el General Marcelino Barragán se comprometió a mandar la artillería pesada. Mira Gustavo, personalmente considero que esta marcha podría ser la última. En la mañana hablamos con ellos, en la tarde que se desahoguen, y en la noche fin del asunto.

GUSTAVO: ¿A qué te refieres? 

LUIS: Las Olimpiadas se inauguran el doce de octubre, diez días después de esta marcha. Creo que será bueno que los escuchemos, que se negocie, que lleguemos a… acuerdos. En esa marcha les habremos demostrado que tenemos todo a nuestro favor: Policía y Fuerza Armada. Les diremos que queremos dialogar con ellos, ellos van a ceder a lo que nosotros digamos después de todo el armamento que verán ese día.

GUSTAVO: Tan blando como siempre, quiero pensar que es sólo eso. Tu ingenuidad, que no estás entendiendo nada de esto, y que en verdad no me estas traicionando. Con el enemigo no se negocia Luis, con los comunistas no se negocia. 

LUIS: Déjate ya de ideas, por favor. Piénsalo, es un escenario excelente para que todo esto acabe por la santa paz.

GUSTAVO: ¡La paz, la paz! La Unión Soviética no quiere paz, Cuba no quiere paz ¿cuándo lo vas a entender Luis? ¿Cuándo?

LUIS: Creo que es inútil. Bueno, tu nerviosismo no cambia nada, el doce de octubre se inauguran los Juegos y el mundo tendrá los ojos en ti.

GUSTAVO: Así es, por eso urge solucionar este conflicto, por eso urge capturar a esos comunistas. ¡Urge! Pero despreocúpese Señor Secretario de Gobernación, usted haga sólo el papeleo, usted encárguese de las reservaciones de hoteles y que no vayan a faltar canapés y vino para los invitados de honor. Yo me encargaré de la paz nacional; de la verdadera paz.

GENERAL: (entrando con varios papeles, carpetas y planos enrollados) Señor Presidente buenas tardes, Licenciado Echeverría, buenas tardes.

GUSTAVO: Buenas tardes General, permítame un momento. Usted disfrute su cafecito con el pintorcito ese, ya nos veremos después, cuando tenga tiempo de hacer tu trabajo. 

LUIS: (Observa al General, enfatiza su mirada en los documentos que este lleva, ve a Gustavo y lo analiza) Te conozco… te conozco… esto está mal. Gustavo, escúchame, la situación es muy complicada, en serio, no estoy exagerando, complicada y delicada. Por favor no vayas a hacer una tontería. Estamos a días de las Olimpiadas, Gustavo…

GENERAL: Disculpe la interrupción, yo no quería…

GUSTAVO: No interrumpe nada General, aquí el licenciado ya se iba ¿verdad?

LUIS: Gustavo, por favor… (Resignado) Sí, si… Buenas tardes General Oropeza. Con su permiso Señor Presidente.

GUSTAVO: Hasta luego Señor Secretario bueno para nada. (Luis queda a medio mutis, pegado a la pierna, observando a ambos) General, veo que trae documentos, quiero pensar que es lo que le encargué.

GENERAL: Así es Señor Presidente.

GUSTAVO: Por favor siéntese.

GENERAL: Si no le molesta preferiría que nos sentemos aquí (señala el escritorio), me siento más a gusto en un lugar de trabajo formal.

GUSTAVO: Usted sí es un hombre serio, General, por favor. ¿Qué sigue haciendo aquí Licenciado Echeverría?

LUIS: Nada, nada Señor Presidente, nada. Con permiso (por fin sale)

Gustavo y el General toman asiento para conversar en torno al escritorio, el General deposita en este los papeles que lleva. Gustavo le ofrece algo de tomar o un cigarro, acciones que demuestren cercanía. Entablan una charla inaudible para el público. Se hace el semiobscuro en toda la oficina. En proscenio, contrario a la pierna donde salió Luis, vemos iluminado por un especial ámbar, o azul, una mesita con un teléfono

LUIS: (entrando para descolgar el teléfono, en off se escucha cómo marca y el tono de llamada) ¿Bueno? Bueno. Buenas tardes. Sí, sí soy yo. Mira, tengo un encargo muy especial, necesito unas fotos y que grabes una película. No, no son para la campaña, ya te dije que eso aún no es oficial. Habrá un evento el miércoles dos de octubre en Tlatelolco, sí, pasado mañana, necesito que grabes todo, absolutamente todo, y que fotografíes lo más que puedas. Si necesitas acceso a algún lugar para grabar bien, para hacer buenas tomas, avísame y lo consigo, quiero tomas claras de toda la plancha. No, no, no sé; sinceramente no sé lo que va a pasar, pero presiento que… ¡No, no! Yo no estaré ahí, no son fotos mías ¡entiende! Quiero que grabes todo, que fotografíes todo. Lleva todas las cámaras que puedas, no importan los metros de película que tengas que usar, ni los royos, lleva todo lo que tengas, todo ¿me escuchaste bien? Todo, y desde ahorita te aviso, sea lo que sea que grabes o tomes, los revelados sólo los puedo ver yo ¿está claro? Nadie más, nadie, absolutamente nadie. ¿Entendido? Más te vale, mira, si tomas buenas fotos y todas tus camaritas enfocan adecuadamente te prometo que te pagaré muy bien. Otra cosa, tu sabes que soy un hombre de palabra, yo sé que las cámaras no se manejan solas, no sé cuántas personas vas a llevar, pero va a haber mucha gente y muchos militares, tu sabes que yo soy alguien… alguien importante, que ellos me respetan, confío en tu discreción, si durante el evento pasaran cosas fuera de lo normal le diré a algunos militares que se pongan a tus órdenes por si se te ofrece, me gustaría que los únicos testigos de tus revelados fuéramos tú y yo. Sé que tú eres de confianza, pero no conozco a tu gente, y no me interesa conocerla, así que después de la grabación que hagan, asegúrate que yo nunca sepa quiénes fueron ¿Me entendiste? Nunca. Así es. Gracias. Adiós. (Luis mantiene el teléfono entre sus manos mientras en off se escucha el sonido de cuando le cortan la llamada. Medita reflexivo por unos segundos) ¿Qué va a hacer? (Cuelga el teléfono y el especial se apaga. Sale. La oficina se ilumina nuevamente por completo para escuchar el diálogo que transcurre entre los dos personajes)

GENERAL: Señor, en verdad, que no le quepa ninguna duda, yo tengo muy claro que por ley usted es el Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas. Lo que usted ordene se hará, no es necesario ningún papelito ni cuestiones burocráticas, yo como todos mis hombres somos obedientes. Tenga la seguridad de que cualquier orden que usted dé será ejecutada. 

GUSTAVO: Muy bien General, esa voz me agrada. Usted es un hombre razonable, inteligente, ojalá todos fueran como usted. ¿Qué propone ante las necesidades actuales del país?

GENERAL: (extendiéndole una carpeta) Se llama Operación Galeana, tiene como objetivo principal la captura de las cabezas del Consejo Nacional de Huelga. Primero, necesitaremos algo de reacomodo, quizá sea bueno desocupar un poco algunas cárceles, requeriremos espacio para todos esos comunistas que aprehenderemos.

GUSTAVO: Muy bien, previsivo, me gusta. Continúe.

GENERAL: (extendiendo los planos sobre el escritorio) Esto es la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, donde los revoltosos han anunciado que estarán el miércoles. Este es el Edificio Chihuahua y este el 2 de Abril. El plan es muy simple: vamos a hacer de la plaza una ratonera, y el Edificio Chihuahua será la trampa, ahí los capturaremos. 

GUSTAVO: ¿Cómo?

GENERAL: Sólo necesito su permiso para que mi Batallón actúe sin ninguna restricción.

GUSTAVO: Tiene no sólo mi permiso General, sino la orden de hacer todo,  absolutamente todo lo necesario para preservar el orden y la soberanía de esta nación. Si el comunismo o el socialismo va a invadir a este país no será en mi mandato, y para eso requiero su ayuda. 

GENERAL: (entregando una carpeta) Batallón Olimpia, reconstituido y mejorado, de verdadera elite, comandado por mí y compuesto por patriotas adscritos, de mi entera confianza, obedientes y perfectamente entrenados. 

GUSTAVO: (cuando toma la carpeta saca de ella el par de hojas que contiene y las rompe)  Quedamos que sin papeleo General, pero si me platica con detalles...

GENERAL: Ellos son los que acordonarán el área, irán vestidos de civiles.

GUSTAVO: Infiltrados, me gusta, pagaremos con la misma moneda a esos agentes de la Unión Soviética. Así como ellos se han disfrazado también nosotros lo haremos, podemos jugar el mismo juego.

GENERAL: Así es. Vestidos de civiles, confundidos entre la multitud, sólo los identificará un guante blanco.

GUSTAVO: ¿Cómo se dará la orden? ¿Quién la dará?

GENERAL: Será una luz de bengala, la tiraremos desde un helicóptero, exactamente a la altura de la iglesia. Cuando ésta brille será la señal para comenzar a restaurar el orden.

GUSTAVO: Y esos agentes saldrán huyendo, pasaré a la historia como el Presidente que logró mantener la soberanía de este país, el que fue más inteligente que la CIA al haber encontrado a espías comunistas. 

GENERAL: Sólo hay un contratiempo Señor.

GUSTAVO: Diga.

GENERAL: Es demasiada gente la que asistirá a este mitin, no son sólo estudiantes.

GUSTAVO: Claro que no, eso ya lo sé, son muchos comunistas los que estarán ahí.

GENERAL: Me refiero a que habrá obreros, sindicatos, mucha gente, civiles de la zona, probablemente amas de casa y hasta niños, no sólo los estudiantes de la UNAM y del Politécnico. El Batallón Olimpia es muy bueno, lo ha demostrado, pero no podremos controlar a tanta gente. Nosotros solos no podemos contener a esa multitud.

GUSTAVO: ¿Y eliminarla?

GENERAL: ¿Cómo dice?

GUSTAVO: Sí, eliminarla General, es por el bien del país

GENERAL: ¿Matar civiles?

GUSTAVO: Matar a los agentes soviéticos, matar a quienes están traicionando a México, matar a todos los que no entienden que este en un país libre y soberano.

GENERAL: Señor Presidente…

GUSTAVO: ¿Qué?

GENERAL: Con el Batallón Olimpia no podríamos acabar con todas las personas que van a estar ahí, se espera sean miles. Tengo francotiradores excelentes. Pero no tengo tanques. Mis hombres irán infiltrados, por eso no pueden llevar metralletas, si los armo con rifles de asalto no pasarían desapercibidos.

GUSTAVO: Ya veo. Piense entonces ¿cómo los eliminamos? 

GENERAL: Necesitamos organizarnos con el Secretario de Gobernación y sobre todo con el Secretario de la Defensa Nacional para…

GUSTAVO: ¡No, no y no! Luis no va a entender, él está convencido de los informes de la CIA, y no sé si el General Marcelino Barragán… no sé. No, no, ni Luis ni nadie tienen aquí voz y voto. Esto se soluciona entre nosotros, y sólo a nosotros nos cubrirá de honor la historia.

GENERAL: En verdad, Señor, sin la ayuda las Fuerzas Armadas no se me ocurre…

GUSTAVO: Luis me ha dicho que el Secretario de la Defensa le ha garantizado que mandaría tanquetas, soldados con armas, la artillería pesada como dicen ustedes. Sus francotiradores General Oropeza ¿Qué tan buenos son realmente? 

GENERAL: Excelentes, no fallan. Y estarán muy bien apostados, además son muy ágiles para cambiar de posición y no ser localizados. Son de elite, pero eliminar a una multitud  con tres o cuatro francotiradores no es nada viable Señor.

GUSTAVO: No… no pensaba en eso, hablo de… un sacrifico patriótico.

GENERAL: No entiendo.

GUSTAVO: ¿General, está completamente seguro de que sus francotiradores no fallarían ni una sola vez? ¿Ni un tiro? ¿Absolutamente seguro?

GENERAL: Señor Presidente, le repito que son de elite. Ellos nunca fallan. Pero también le repito que…

GUSTAVO: ¿Son completa y absolutamente de su entera confianza? ¿Obedecen sus órdenes sin chistar?

GENERAL: Sí Señor.

GUSTAVO: General, su plan es excelente, sólo haremos una modificación, una añadidura. Cuando ese helicóptero tire la bengala, sus francotiradores dispararán a soldados del ejército.

GENERAL: ¡Cómo! ¿Con que finalidad Señor?

GUSTAVO: Ellos creerán que son los estudiantes, los agentes de la Unión Soviética quienes les disparan, entonces…

GENERAL: Entonces todas las Fuerzas Armadas que estén ahí abrirán fuego: los tanques, las metralletas, los rifles de asalto, toda la artillería.

GUSTAVO: Así es. Y el Batallón Olimpia no sólo estará a salvo porque estará identificado con el guante blanco, sino que será el brazo fuerte de toda la operación. (El General se muestra consternado) Además, ni usted ni yo podemos asegurar que sea uno de nuestros leales elementos el que en verdad disparará a un miembro del Ejército. Quizá sea más bien uno de esos agentes, no tiene sentido culpar a un patriota enrolado y obediente.

GENERAL: (aún absorto) Sí señor.

GUSTAVO: Deles órdenes claras, no quiero errores.

GENERAL: Señor Presidente, es mi responsabilidad como persona instruida en armas, como General y como Jefe del Estado Mayor, hacer la siguiente pregunta: ¿esta consiente que esto provocará una masacre? ¿Qué morirán no sólo civiles?

GUSTAVO: Es una guerra, General, una guerra que los malditos agentes de la Unión Soviética han desatado y que creen que yo no tengo las agallas para librar. Es una guerra, y en toda guerra es sabido que habrá bajas, bajas colaterales. Pero es una guerra que con su ayuda y lealtad yo voy a ganar. Porque ¿me es absolutamente leal o no General?

GENERAL: Completa y absolutamente Señor Presidente. Pero también es mi deber recordarle que soy miembro de las Fuerzas Armadas, mi mayor en jefe es el Secretario de la Defensa Nacional, General Marcelino García Barragán, y por lo tanto es mi deber informarle a él que…

GUSTAVO: El Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas soy yo, pensé que eso había quedado claro desde el inicio. Si el Secretario de la Defensa Nacional, o el Secretario de Gobernación tienen opiniones diferentes a cómo salvaremos la soberanía de este país pueden vérselas conmigo. Usted está siguiendo órdenes mías, despreocúpese El plan Galeana se ejecutará tal y como hemos acordado General ¿alguna duda?

GENERAL: No Señor, ninguna duda Señor Presidente.

GUSTAVO: Muy bien. Y recuerde, somos héroes. Los sacrificios, todos, absolutamente todos son por el bien de México. ¿Recuerda lo que dije cuando el Ejército tomó Ciudad Universitaria?

GENERAL: Sí Señor: Mejor el Ejército mexicano que tanques soviéticos en Ciudad Universitaria.

GUSTAVO: Así es, aquí es lo mismo, mejor el Ejército mexicano que tanques soviéticos en la plaza de Tlatelolco o en cualquier otra parte del país. Nuestras balas, General, son por la paz y la soberanía. La sangre que derramaremos el dos de octubre no será otra más que la de los malditos cerdos comunistas. No dude que al primer disparo las armas extranjeras e invasoras aparecerán, se escucharán. Y, el tres de octubre, la misma CIA vendrá a pedirme disculpas y a expresarnos su reconocimiento. Ya verá, seremos héroes General. Héroes históricos. 

GENERAL: Señor.

GUSTAVO: ¿Sí General?

GENERAL: Sólo suponiendo, supongamos que la CIA no se equivocó en sus investigaciones, supongamos que en realidad aquí no hay agentes soviéticos, ni nada parecido.

GUSTAVO: No haga suposiciones General, no las haga. Yo y nadie más que yo tiene la razón. Pruebas sobran, ahí están los periódicos que usted mismo me enseñó. Pasado mañana demostraremos nuestra fuerza y nuestra inteligencia. Ahora vaya con su Batallón, tiene mucho trabajo que hacer, dé instrucciones claras y precisas, no quiero errores de parte de sus francotiradores. 

GENERAL: No los tendrá Señor, no los tendrá.

GUSTAVO: ¡Anime esa cara! Estamos haciendo lo correcto General, pasaremos a la historia, el mundo hablará de nosotros con gloria, ya verá. El 2 de octubre quedará escrito en la historia de México. (Alegre abraza al General quien no puede ocultar un rostro lleno de duda y zozobra. Se comienza a hacer el fundido hasta llegar al OBSCURO)

 

SEXTO ACTO

En el obscuro total entra en proscenio la Sombra, nada lo ilumina, no hay fondo. Posteriormente veremos que además del balazo en el pecho, ahora trae otro en el estómago.

SOMBRA: El General Luis Gutiérrez Oropeza no exageró, los francotiradores del Batallón Olimpia eran de verdadera elite. (la oficina comienza a iluminarse con una luz roja, la Sombra deja el proscenio para entrar a esta por la parte frontal, toma del escritorio una carpeta para leer con voz de tono militar) Archivo General de la Nación, galería 1, legajo 44 de Motines estudiantiles, fojas 250-254: 

“Con relación a los acontecimientos suscitados en la Plaza de las Tres Culturas, de la Unidad Santiago Tlatelolco, en esta ciudad, hoy por la tarde fueron detenidos 1043 personas, las cuales se encuentran como sigue: 363 en el Campo Militar N°1, 83 en la Jefatura de Policía y 597 distribuidas en la Cárcel Preventiva de la ciudad y en la Penitenciaría del Distrito Federal. 

Hasta las 6:00 horas del día 3, estos detenidos todavía estaban llegando a los reclusorios indicados, por lo que ha sido imposible tomar los nombres de todos ellos, lo que ya se está procediendo a hacer para poder clasificarlos de acuerdo con su importancia. 

Los miembros del Consejo Nacional de Huelga que se encontraban presidiendo el mitin en la citada plaza fueron detenidos, y por el señalamiento anterior, hasta el momento sólo se tienen los nombres de Sócrates Amado Campos Lemus y Florencio López Osuna, estudiantes del IPN. 

Hasta esa misma hora, en las diferentes delegaciones y hospitales, se encontraban 26 personas muertas, entre ellas 4 mujeres, la mayoría de las cuales no han sido identificadas; una de ellas fue un soldado del ejército.

Los heridos, en número de 100, también se encuentran en diferentes hospitales y cruces: 73 hombres y 27 mujeres; entre ellos está el general José Hernández Toledo, comandante del Batallón de Fusileros Paracaidistas, así como 12 soldados, y 7 elementos de diferentes policías (3 de la DFS, 2 de la Policía Judicial Federal, 1 de la Policía Judicial del Distrito Federal y 1 policía preventivo)”

(Deja la carpeta sobre el escritorio, junto con ella la postura militar para regresar a ser Sombra) La periodista italiana, Oriana Fallacci, reconocida a nivel mundial, estuvo aquella tarde en Tlatelolco. Fue herida y afirmó que hubo al menos 500 muertos. Eso le valió ser señalada como enemiga del régimen. La Secretaría de Gobernación prohibió su internación en México. (En off comienzan a escucharse flashes de cámaras fotográficas y cuchicheos. Sombra toma la postura de estar tras un pódium en rueda de prensa, cambia de personaje).

Gracias por estar presentes. Sabemos que como medios de comunicación responsables les interesa la verdad histórica, la verdad verdadera. Soy Fernando Garza, Director de Prensa y Relaciones Públicas. Les informo que el movimiento estudiantil había sido controlado por otros intereses. El número de muertos son 7 hasta el momento. Por supuesto la cifra carece de la precisión de un récord deportivo. Respecto a la periodista Oriana Fallaci sólo tiene un ligero rasguño de una bala, no más. (Vuelve el off de los flases de cámaras fotográficas para fundirse, Sombra deja el pódium simulado y cambia a una actitud un poco arlequinesca, como de animador de feria, sube al escritorio y toma paulatinamente los periódicos que hay en el mismo).

¿Quién da más? ¿Quién da menos? Periódicos del 3 y 4 de octubre, ¡Vamos, anímense! ¿Quién da más? ¿Quién da menos? Periódico Ovaciones, 23 muertos. Periódico Novedades, 25 muertos. ¡Pásele, pásele a este juego de simulación! ¡No se quede fuera! ¿Quién da más? ¿Quién da menos? Periódicos El UniversalEl Sol de Méxicoy el Heraldo, ¡empatados! con 29 muertos. Periódico Excélsior, 30 muertos. ¡Ah! Pero falta uno, ¿dará más, dará menos? Periódico La Prensa, 40, ¡40 muertos! Pásele, pásele, no se quede fuera de este circo del horror, pásele, pásele. (ríe exageradamente, hasta que la carcajada lo descompone, no puede permanecer en pie, se arrodilla en el mismo escritorio, su actitud cambia por completo, ahora es trágica, de furia contenidaTomando otro periódicoThe New York Times: Tropas federales disparan con rifles y ametralladoras contra una manifestación estudiantil pacífica. Le Monde: El Ejército y la policía abrieron fuego sin advertencia, una masacre, no existe otra palabra para describir lo que ha pasado en la Plaza de las Tres Culturas. (Avienta los periódicos conteniendo el llanto. Se baja del escritorio para ir a uno de los sillones y sentarse en él, cambia a una actitud nerviosa, de trauma, simula una entrevista).

Jesús Tovar García, estudiante de Ciencias Políticas de la UNAN. Sí, yo estuve ahí, sí, no, no sé, ni siquiera sé cómo sigo vivo, logré refugiarme en una zanja. ¡No! ¡No es cierto! Éramos estudiantes, había obreros, trabajadores, amas de casa, niños… niños. ¡Sí! Niños, uno, un niño de cinco o seis años que corría llorando rodó por el suelo. Otros niños que corrían junto a él huyeron despavoridos, pero un chiquito como de seis años se regresó a sacudirlo: “Juanito, Juanito, levántate”. Lo empezó a jalonear como si con eso fuera a reanimarlo: “Juanito, ¿qué te pasó?” Seguramente no sabía lo que es la muerte, y no lo iba a saber, nunca, porque sus preguntas ya no se oyeron, sólo un quejido, y los pequeños cuerpos quedaron tirados sobre el asfalto, el uno encima del otro. Yo lo vi todo. Quería arrastrar al pequeño hasta la zanja donde me encontraba. Le grité varias veces pero como las balas silbaban por todas partes no me atreví a ir por él. Me limité a gritarle: “¡Niño, niño, ven acá, niño!”, pero estaba demasiado ocupado en revivir a su amigo. “¡Hasta que le dio la bala!” (termina con un llanto breve para volver a su personaje, y sentarse en la mesa de centro)

Cuando parlamentarios ingleses preguntaron sobre los presos políticos, la Cancillería mexicana respondió que el gobierno de Su Majestad reprimía en Irlanda del Norte. En Italia, otro grupo de parlamentarios, querían venir a México para conocer la verdadera situación de los presos políticos. ¿La sutil respuesta del Gobierno mexicano?: Mejor pónganse a investigar las actividades que, con justicia, o sin ella, pero en forma pública y constante, se atribuyen a italianos, en el crimen organizado en varias regiones del mundo.

Díaz Ordaz, en conferencia de prensa en 1977, dijo que los muertos pasaron de 30 y no llegaron a 40. Un monumento en Tlatelolco, levantado por el 25 aniversario luctuoso, tiene grabados únicamente 20 nombres con la leyenda “y muchos otros compañeros cuyos nombres y edades aún no conocemos” (En proscenio se enciende el especial que anteriormente había iluminado a la Sombra, esta vez será a Díaz Ordaz a quien cobije).

GUSTAVO: (triunfal) Por mi parte asumo íntegramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación con los sucesos del año pasado (en off se escucha una ovación de aplausos). 

SOMBRA: Esas fueron las palabras del asesino en su último informe de gobierno, y sí, ante los hechos que él provocó y que ensombrecieron al país, muchos lo aplaudieron, y muchos lo siguen aplaudiendo.

GUSTAVO: Disiento totalmente del criterio, muy personal de usted, de que hay un hecho que ensombreció la historia de México, hay un hecho que ensombreció la historia de unos cuantos hogares mexicanos. Yo le puedo decir a usted que estoy muy muy contento de haber servido a mi país en tantos cargos como lo he hecho; estoy muy orgulloso de haber podido ser Presidente de la República y haber podido así servir a México. Pero de lo que estoy más orgulloso de esos seis años es del año de 1968, porque me permitió servir y salvar al país, les guste o no les guste, con algo más que horas de trabajo burocrático, poniéndolo todo: vida, integridad física, horas, peligros, la vida de mi familia, mi honor y el paso de mi nombre a la historia. Todo se puso en la balanza, afortunadamente, salimos adelante. Y si no ha sido por eso, usted no tendría la oportunidad, muchachito, de estar aquí en este escenario, tratando de difamar mi nombre, exponiendo mi estabilidad mental, usted me debe la vida, todos los aquí presentes me la deben, yo salvé al país, usted… usted, usted me debe… (saca un revolver para apuntar a Sombra)¡Póngase de pie! ¡Manos arriba! (Sombra se levanta y en el fondo se proyecta  la imagen de jóvenes que en Tlatelolco fueron amagos por el Ejército y dejados sólo en calzoncillos) ¡Las manos donde pueda verlas! ¡Comunista, revoltoso! ¡Atrás! (lo lleva a un lado del escritorio donde lo enfrenta cara a cara y lo encañona en la cabeza) ¡Desvístete! ¡Que te desvistas! (Sombra se desviste hasta sólo quedar en ropa interior. Se está representando la imagen que sigue proyectada) Seguro que eres un agente soviético, un comunista, un traidor, sólo alguien así no entendería el gran mérito patriótico e histórico que tengo. ¡Deja de mirarme así! ¿Por qué me miras así? ¡Soy un héroe! (por fin baja el revolver) Ya vete, ¡lárgate! No quiero volverte a ver ni saber nada de ti (Sombra va a recoger su ropa) No, vete así, anda, impúdico, camina por las calles así, quiero que la sociedad vea lo impúdico que eres, quiero que te vean como la carroña que son (Sombra se voltea, al dar la espalda a Díaz Ordaz este le dispara una vez, cae atrás del escritorio) ¡Estudiantes hijos de la chingada! A ver si por fin ya se mueren (le dispara dos veces más) enemigos de la revolución, de su legítimo gobierno. (Se dirige al público) Una mano está tendida y corresponde a los mexicanos decidir si esa mano se queda tendida en el aire o por el contrario se unen quienes quieren restablecer la paz y la tranquilidad de las conciencias. (Sonríe hacia el público con la mano extendida queriendo convencerDetrás del escritorio se incorpora la Sombra, esta vez viste pantalón de mezclilla y playera negra con una mancha roja a la altura del corazón).

SOMBRA: 1968 no terminó el dos de octubre. Se violaron, y aún se siguen violando el derecho a la libertad de expresión, el derecho a manifestarse, el derecho a la no tortura, el derecho a no ser detenido arbitrariamente ¡El derecho a la vida! Somos muchos los inconformes.

GUSTAVO: No los veo, no los oigo (le dispara, el disparo esta vez no le hace nada)

SOMBRA: Somos muchos los que no tenemos agua, vivienda digna, acceso a la seguridad social, a un médico, a poder estudiar.

GUSTAVO: Cállate chachalaca (idem).

SOMBRA: Somos muchos los que estamos hartos de la corrupción, de los cacicazgos, de la democracia simulada, del crimen organizado, de los dedazos e imposiciones. 

GUSTAVO: Haiga sido como haiga sido ¡yo he ganado! (idem).

SOMBRA: Estamos hartos de vivir con miedo, hartos de la injusticia, ya no más. (Gustavo se dirige a la Sombra para encañonarlo nuevamente en la cabeza). 

GUSTAVO: ¡Soy un héroe! México me debe su soberanía. Ya sé que no aplauden, pero soy un héroe. (Se miran fijamente, Sombra retira la pistola lentamente de su cabeza para después de tomarla hacerla a un lado) ¡Claro! No te basta con inculpar y calumniar, como todo traidor a México también me quieres matar, ustedes, los comunistas, los socialistas, los de izquierda, mugrosos estudiantes, sólo saben actuar con violencia (comienza a arrodillarse con un lloriqueo que termina por ser inentendible) ¡Cobarde! No me mates, cobarde, tú estás armado, yo soy sólo una persona indefensa ¡Cobarde! Yo soy un héroe. 

LUIS: (se comienza a escuchar en off para terminar dentro, entra con una cinta canela en las manos) Shhh… Shh… Siempre tan ruidoso, silencio…

GUSTAVO: (sin dejar el lloriqueo) ¡Luis! Vienes a ayudarme, ya entendiste. ¿Ya entendiste verdad?

LUIS: Sí, así es, claro que ya entendí, ya entendí (comienza a amordazarle la boca con la cinta canela, termina con las manos). Por supuesto que ya entendí. (Se dirigiré a la Sombra) Lo que no entiendo eres tú, por qué no te mueres, ¿por qué no se mueren? ¿Cómo hacen para seguir? Su función es votar por nosotros y luego morirse. De hambre, de desesperación, por la inseguridad que provocamos, por el narcotráfico que controlamos, por las balas que han sido marcadas para ustedes. ¿Cómo hacen para no cansarse? ¿Cómo hacen para renacer? Tienes el arma ¿por qué no la usas, porqué se aferran a no ser violentos? Por qué siempre buscan el diálogo ¿Por qué buscan la paz? En fin, ya nos veremos cara a cara, ya nos encontraremos. Los míos, nosotros, tampoco nos rendimos, y a nosotros no nos asusta usar la fuerza (Levanta a Gustavo amordazado de boca y manos, lo avienta por la pierna que entró para después salir él).

SOMBRA: Ni comunistas, ni socialistas; ni rojos, ni traidores; gente, personas, mexicanos. En 1968 el grito estudiantil era: ¡únete pueblo! El grito continúa en el aire.

OBSCURO


 * Gustavo Alejandro Cedillo García es estudiante de la Universidad Pedagógica Nacional. La fotografía forma parte del Archivo Histórico de la UNAM.

Nota: esta obra va precedida por un prólogo del mismo autor. El editor consideró publicarlo aparte para que el lector lea sin preámbulos la obra de teatro. Para leer el prólogo ir a esta liga: https://bit.ly/2xFe4Xp

  

 

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