Rubén Omar Martínez Reyes*

Resumen

El presente artículo se desprende de una investigación concluida sobre el programa de educación socialista para la escuela primaria mexicana de 1934 a 1940.

El propósito de este trabajo es analizar desde una perspectiva pedagógica la estructura curricular del programa antes mencionado. Para ello, empleamos la propuesta de Posner en la que se establecen las metas, recursos y estructuras de contenido, que un programa de estudios suele adoptar para su puesta en marcha. De este modo, nos adentramos en una veta muy rica, que une las miradas de la historiografía y de la pedagogía.

Abstract

This article is derived from research completed on the program of socialist education for Mexican primary school from 1934 to 1940.

The purpose of this paper is to analyze from a pedagogical perspective the curricular structure of the aforementioned program. To do this, we use the proposal Posner in which the goals, resources and content structures, a curriculum usually takes for its implementation are set. Thus, we enter a very rich vein, linking the looks of historiography and pedagogy.

Palabras clave: educación socialista, programas educativos, reforma educativa, pedagogía.

Keywords: socialist education, educative programs, educativ reform, pedagogy.

 

La historia es una disciplina que da cuenta de los acontecimientos y transformaciones de la vida humana, registros considerados relevantes para la sociedad.

En este sentido, la pedagogía es una de las disciplinas que se ha acercado a los procesos históricos para analizar diversas temáticas, tales como: los planes de estudio de siglos pasados y la influencia de los planes de estudio extranjeros en los modelos educativos mexicanos. Donde uno de los temas más abordados por esta disciplina y por importantes historiadores es la Educación Socialista en México.

Si bien es cierto, que diversos autores han abordado la implantación del proyecto educativo socialista, también es cierto que aún existe una importante cantidad de información respecto al tema dentro de los Archivos históricos. De tal suerte, podemos afirmar, que no todo está dicho.

En el caso de la educación socialista, poco se conoce sobre el programa de estudios elaborado para la escuela primaria mexicana, subrayando que hasta el momento no se había realizado un análisis curricular del programa antes mencionado.

Este es el asunto que estudiaremos: el programa de educación de 1934 desde una perspectiva pedagógica, considerando su estructura curricular, sus contenidos y sus metas sociales. Antes bien, nos adentramos en las consideraciones, realizadas para su elaboración.

 La Educación Socialista de Lázaro Cárdenas 1934-1940 y la escuela primaria

La educación socialista se implantó en México a raíz de la reforma del artículo 3° constitucional en 1934. Con esta modificación se desarrollaron los planes y programas de estudio para la escuela primaria nacional. Cuya elaboración y revisión estuvo a cargo de “Consejos integrados por los maestros más destacados por sus conocimientos […] y su experiencia pedagógica”.[1]

Aquello respondía a la necesidad de colocar el rumbo de la educación nacional en manos de funcionarios educativos conocedores del ámbito escolar y capacitados para propiciar, por medio de su praxis, la transformación de la sociedad que les rodeaba.

Al respecto se expresaba: “No más educadores ni pedagogos enciclopedistas, acostumbrados a la vida sedentaria de las ciudades y a preparar en los pizarrones, y no en el surco y en el taller, generaciones inútiles para la lucha por la vida”.[2]

Sin embargo, lograrlo implicaba para los profesores y pedagogos integrantes de aquellos Consejos, el desarrollo de una propuesta educativa, que respondiera a las condiciones que la transformación económica mundial había generado y que tomara en cuenta algunas consideraciones fundamentales para la elaboración de los planes y programas de estudio.

En primer lugar, los programadores de la propuesta educativa socialista para la escuela primaria mexicana consideraron las “condiciones específicas del niño [a partir de las cuales, se buscó] adaptar medidas de enseñanza según la situación económica o biológica del alumnado [donde se atribuían] gran causa de los fracasos pedagógicos […] al porcentaje considerable de niños irregularmente dotados”.[3]

De donde resulta que, el Estado ondeó las banderas del “advenimiento involuntario del niño y [de] su debilidad innata”, [como condiciones que habían] impuesto a todas las sociedades nobles compromisos”.[4]

De ahí que, se estipularon en el programa de educación pública de 1934: “el derecho del niño hambriento, a ser alimentado; el del enfermo, a ser asistido; el del retrasado, a ser estimulado; el del extraviado, a ser conducido; el del huérfano, a ser recogido y el del abandonado, a ser protegido”.[5] 

En segundo lugar, durante la elaboración del programa de estudios socialista, se consideró el número de personas en edad escolar, que no asistían a la escuela. Pues se debía conocer la cantidad de alumnos que requerían del servicio educativo del país.

Específicamente en el caso de la educación primaria, el país albergaba una población “de edad escolar, de 6 a 14 años, [que ascendió] a: 3, 477, 249 individuos, y de estos sólo participaban de los beneficios de la enseñanza 1, 907, 650, quedando, en consecuencia, sin escuela, 1, 569, 599 niños, o sea casi el 48%”.[6]

Ahora bien, una tercera consideración, ineludible para concretar la propuesta educativa socialista en la escuela primaria, incluyó la concepción que se tenía sobre dicha institución educativa.

Al respecto, el Plan de acción de la escuela socialista menciona que: “la escuela primaria ha ido desenvolviéndose paralelamente a todos nuestros movimientos emancipadores. La Independencia, la Reforma, y las luchas contemporáneas han postulado cada una de ellas sus conceptos sobre el carácter de la escuela primaria”.[7]

Acorde con ello, se presentaría a la escuela socialista nacional como “una consecuencia lógica de todos los esfuerzos realizados con anterioridad para [ponerla] en armonía […] con los diversos aspectos de la reforma técnica escolar y del movimiento social en favor de nuestras masas”.[8] Así los avances en la cobertura de la escuela primaria la convirtieron en “el símbolo de un gran ideal revolucionario”.[9]

No bastaba con definir la escuela primaria, también se debía considerar la tipología de escuelas primarias destinadas para el ámbito urbano y rural.

En contraste, la escuela primaria que había logrado extenderse en lo urbano, todavía tenía obstáculos para hacerlo en las zonas rurales, debido en gran parte a las características de la orografía nacional y a la distribución poblacional, que en las regiones alejadas de los centros urbanos solía ser dispersa.

Conviene subrayar, las diferencias entre ambas escuelas, por ejemplo, dentro de las zonas urbanas existían dos tipos de escuelas, con cometidos diferentes, “una de ellas dirigida a las hijas e hijos de los obreros y otra a los miembros de familias intelectuales de clase media. Cada una de ellas tenía distintos fines pues ´la obrera enseñaría las tareas fabriles, y la urbana prepararía a sus pupilos nada menos que para los trabajos intelectuales´”.[10]

Simultáneamente, en el escenario rural se desarrollaba un tipo de escuela enfocada a las labores habituales de los campesinos. La cual, tenía dos objetivos de importancia “aumentar la productividad [del campo] y enraizar al campesino en su parcela”.[11]

Después de instituir una concepción sobre las escuelas primarias mexicanas, se establecieron las obligaciones adquiridas con el impulso al nuevo tipo de escuela primaria. Compromisos entre los que destacaban:

[…] dar [al alumno] una visión íntegra de la vida reflejando las contradicciones, las luchas y las aspiraciones del mundo circundante”[12], así como: “impartir concienzudamente las enseñanzas académicas fundamentales; por lo tanto, las informaciones técnicas esenciales del programa deberán impartirse en tal forma que los nuevos métodos, […] las conceptúen básicas y ligadas a las diversas actividades.[13]

No obstante, poner en marcha el cumplimiento de tales compromisos, exigía considerar aquellas estrategias, que permitirían al gobierno mexicano concretar la implantación del proyecto educativo socialista.

Algunas de aquellas estrategias incluyeron: el análisis de la realidad educativa mexicana y la identificación de las carencias atribuidas a la organización educativa nacional.

A partir de aquellas actividades, se reconoció que “la preparación que la escuela primaria puede dar es insuficiente para lo que el alumno necesita, de ahí la importancia de que la educación sea funcional, perfectamente graduada y coordinada con la que imparten las demás agencias. Por lo dicho se ve la necesidad de romper definitivamente los viejos moldes y estructurar un nuevo sistema educativo.[14]

Con las consideraciones anteriormente mencionadas y con el propósito de restructurar el sistema educativo mexicano, desde los primeros grados de formación académica, se elaboró el programa de educación pública para la escuela primaria socialista.

A continuación, nos centramos en la estructura del programa para la educación primaria de 1934 a 1940, retomando algunos de sus rasgos y características. Documento que se analiza desde la perspectiva curricular de George Posner.

Rasgos y características del programa de estudios para la Educación Socialista en la escuela primaria de 1934 a 1940

Llegados a este punto, se examina el proyecto educativo socialista para la escuela primaria mexicana, tomando como punto de referencia el programa de estudios que le sustentaba. A continuación, se presenta un acercamiento a dicha propuesta educativa desde la perspectiva del análisis curricular.

Un programa de estudios para Posner es una de las diversas expresiones del currículum en el ámbito educativo. Es un esquema que se desarrolla “para un curso completo [que] suele incluir metas y justificaciones del curso, los temas cubiertos, los recursos utilizados, las tareas asignadas y las estrategias de evaluación recomendadas”.[15]

En el caso del programa para la educación socialista, se incluyeron las metas sociales para las que fue elaborado, así como, las justificaciones del socialismo educativo para legitimar el cambio de perspectiva filosófica de la escolarización nacional.

En primera instancia, exploremos el propósito para la educación primaria mexicana, que Lázaro Cárdenas escribió en el programa de estudio de 1934, en el cual se expresa que el “verdadero objetivo de la educación socialista, [es] lograr en los niños la comprensión de las actividades humanas dentro de un punto de vista científico y generoso”.[16]

Sin embargo, desde la perspectiva teórica de Posner, se afirma la existencia de diferentes niveles en los propósitos educativos, por tanto, lo expresado por Cárdenas, en realidad se enmarca en el terreno de las metas sociales. Es decir, dentro de aquello, que “los políticos quieren que logren las instituciones políticas, económicas, sociales y educativas”.[17] Esto encuadra a la perfección, cuando se considera, que el Estado fue el principal impulsor del proyecto educativo socialista, quien definió el materialismo dialéctico como la filosofía rectora de educación nacional.

Con respecto a la descripción del programa de educación socialista, hay que considerar la duración para la cual fue estructurado. Básicamente dicho programa establecía la formación sexenal del alumno, ya que abarcaba su primer periodo de 1934 a 1940, es decir, 6 años de educación continua.

Entonces, para dicho sexenio se plantearon 3 ciclos de formación. Cada uno de los cuales, requería un total de 2 años para su finalización. En este sentido, la formación de los alumnos en grados nones (1, 3 y 5), se consideraba de formación introductoria, con contenidos de carácter general. Complementados posteriormente mediante los contenidos expuestos en los grados pares (2, 4 y 6), donde finalmente se complejizaban las temáticas abordadas. 

Ahora bien, el programa de estudios estableció cuatro ejes fundamentales, sobre los cuales se orientaba:

El primero de tales ejes, establecía las actividades para conocer la naturaleza. Dicho apartado, correspondía al estudio del medio natural, como una vía, para el aprovechamiento de los recursos provistos por la naturaleza. Esto permitiría al alumno obtener y convertir las materias primas en productos para su beneficio.

También, se incluían conocimientos referentes al cuidado de animales originarios según la región para poder aprovecharlos, ya sea como fuerza de trabajo, o para producir alimentos y prendas de vestir.

Sin embargo, la importancia del estudio de la naturaleza radicaba principalmente, en que el individuo podía explicar racionalmente los fenómenos naturales, que se desencadenaban a su alrededor. De tal modo, que dichos conocimientos se utilizarían para modernizar las prácticas del campo y de las industrias, así como, en la lucha contra el fanatismo religioso. 

Conviene subrayar, que para que las labores del campo y fabriles lograran mayor eficiencia, el estudio de la naturaleza debía realizarse mediante el método científico. Por ello, en educación primaria se incluían actividades, que requerían de un grado importante de observación, experimentación y comprobación de las hipótesis, según las temáticas planteadas al alumno.

El segundo eje, contenía las actividades de trabajo productivo y socialmente útiles. En primer lugar, se presentaban aquellos contenidos que facilitarían al alumno, la creación de herramientas de trabajo. Instrumentos de utilidad dentro de la vida del hogar, pero que también se elaboraban para su venta posterior. En segunda instancia, se incluía la práctica de diferentes oficios, considerados útiles para la vida comunitaria de los alumnos.

El tercer eje, fijaba las actividades para conocer y crear estructuras sociales, ya que se debía reestructurar la composición social mexicana, propiciando la disminución de la brecha entre proletarios y burgueses.

A causa de ello, como un primer acercamiento a la conciencia de clase, los alumnos debían establecer las diferencias entre burgueses y proletarios, así como desarrollar un sentimiento de pertenencia y orgullo por ser miembro de la clase trabajadora, de la que tarde o temprano serían integrantes plenos. Por otra parte, debían ser conscientes de las carencias que enfrentaban, para poder desarrollar sus capacidades, de tal modo, que en su colectividad podrían superar las problemáticas de su vida laboral y social.

Una manera de complementar lo anterior, establecía que el alumno debía participar en la toma de decisiones dentro de su colectivo. Por ello, se organizaban actividades tales como: el establecimiento de cooperativas, los comités de lucha en contra de los vicios, las tribus de exploradores de tipo socialista, la comisión de recreación social, la organización del programa laboral, etcétera.

El cuarto eje, incluye las actividades para adquirir medios de expresión, relación y cálculo. Conocimientos esenciales, para desempeñar una actividad laboral. En esencia, se trataba de actividades encaminadas a pulir las habilidades de lectura, escritura y conocimientos matemáticos de los alumnos.  Ejemplo de ello son:  la elaboración de cartas, la composición de poemas, prosas y versos; así como, la recitación y conversación constantes, que los estudiantes debían practicar.

Adquirir estas habilidades, también era importante, pues se facilitaba a los alumnos conocer sus derechos y obligaciones, como participes de una sociedad unida. Por lo cual, el impulso de una conciencia social era bastante evidente.

Ahora bien, ya hemos dicho cuáles fueron los cuatro ejes formativos, que dirigieron el proyecto educativo socialista. Sin embargo, nos damos cuenta de que, las actividades a elaborar en la educación primaria, coinciden repetidamente con los tres complejos rusos denominados: naturaleza, trabajo y sociedad.

Hecha esta salvedad, es necesario resaltar que el proyecto educativo, únicamente enlista las actividades a realizar durante cada ciclo, sin mayores explicaciones de cómo llevarlas a cabo. Esto significaba que el docente tomaría decisiones respecto a cómo afrontar los contenidos.

Por tal motivo, en el siguiente apartado, nos adentraremos en la organización de dichos contenidos, con una lectura entre líneas de aquellas temáticas presentadas en el programa. 

Los contenidos del programa de estudios socialista y su organización para la educación primaria

Avanzando en nuestro razonamiento, debemos considerar que, para la elaboración del programa de estudios, se estaba al tanto de la importancia de seleccionar los contenidos a enseñar, ya que debían evitarse aquellas temáticas, que fueran en contra de los ideales socialistas. Fue por ello, que con urgencia debía:

Fundarse el Instituto de Orientación Socialista en el que se dé a conocer la historia del movimiento proletario; el derecho revolucionario mexicano; la historia de las religiones; la economía social; la geografía económica del país; la teoría y práctica de las sociedades cooperativas; el arte y la literatura proletarios; la higiene de la adolescencia y la higiene social y, especialmente los nuevos sistemas educativos de conformidad con la pedagogía socialista.[18]

Todas estas, temáticas debían incluirse dentro del programa de estudios para alcanzar el objetivo de liberar las conciencias de las nuevas generaciones. Para ello, los tres complejos rusos: naturaleza, sociedad y trabajo, fueron bases constantes, que fortalecían la estructura del programa de educación.

Como resultado, nunca se dudó en vincular a cada uno de dichos complejos. La anterior afirmación queda comprobada en el siguiente fragmento del programa de educación, que versa:

“las juventudes del presente y los hombres del mañana deben conocer las condiciones de explotación de los proletarios, apreciar el trabajo como fuente de sustentación y base de cultura, a la técnica como un instrumento para vencer a la naturaleza, y a la lucha [social] como imperante fuerza organizada contra las injusticias”.[19]  

Serían precisamente tales luchas sociales, movimientos cruciales para modificar la organización social del país, una batalla difícil, a la que los proletarios se enfrentarían, en un país con un modo de producción predominantemente capitalista.

El siguiente aspecto trata de las actividades establecidas para cada eje formativo. Por lo cual, se incluyen algunas gráficas, que nos muestran la distribución de actividades durante el curso educativo socialista.

Gráfica 1. Total de actividades propuestas, según los ejes temáticos del programa de estudios para educación primaria, curso sexenal de 1930 a 1940. [20]

Resulta evidente al mirar la gráfica que la mayor cantidad de actividades educativas[21] estaban encaminadas a la adquisición de medios de expresión, relación y cálculo (67). No obstante, se debe considerar que las actividades de trabajo productivo y socialmente útil (10), aunque aparentemente fueron pocas, realmente exigían mayor esfuerzo al alumno. Esto debido a que tales actividades planteaban el desarrollo de habilidades propias de un oficio.

Dicho lo anterior, se prosigue con una gráfica detallada, que nos permite observar un hecho interesante. Esto es, que la cantidad de actividades incluidas para el estudio de la naturaleza se mantiene constante durante los periodos de formación (con un promedio de 7 actividades por ciclo). Sucede algo similar con las actividades para adquirir medios de expresión, relación y cálculo (con un promedio de 22 actividades por ciclo).  

Gráfica 2. Actividades propuestas según los ejes temáticos del programa de estudios para educación primaria de 1930 a 1940 por ciclos.[22]

Los datos anteriores, reflejan la importancia que se le atribuía a ambos ejes temáticos. Principalmente, por qué los contenidos pertenecientes a las áreas de lenguaje y conocimiento matemático, al igual, que el conocimiento de la naturaleza y su manipulación, resultaban elementales para desempeñar correctamente un trabajo tanto en el campo como en la ciudad.   

Consideremos ahora, que el programa para educación primaria de 1934 a 1940, tiene una estructura de contenido espiral. Al respecto, Posner explica que, en dicha organización curricular se comienzan “a enseñar los conceptos importantes de un modo para el que el niño esté preparado y [sea posible] regresar a los conceptos una y otra vez en niveles más altos de sofisticación y abstracción”.[23]

Para clarificar la afirmación anterior, a continuación, se incluyen algunos cuadros, que incluyen información sobre los contenidos temáticos del programa, mismos que ratifican la estructuración del curriculum espiral.

Cuadro 1. Concepto a desarrollar: la planta.

Cuadro 1.1

Cuadro 1.2

Otro ejemplo concreto de lo anterior, se observa en el programa de estudios cuando se afirma, que el “aprendizaje de la lectura y de la escritura se hará por procedimiento simultáneo y sucesivo, con tal de que reúnan las condiciones que la técnica moderna recomienda, yq (sic.) eu (sic.) las prácticas y ejercicios respectivos sean graduados teniendo en cuenta las aptitudes psicológicas de los alumnos”.[24]

Por otra parte, el principio organizacional, del cual partió el programa de estudios socialista coincide con el denominado por Posner como: el alumno y el aprendizaje.[25] Ya que se expresaron las actividades que el alumno realizaría para alcanzar un conocimiento científico y técnico.

Esto respondía a la necesidad de que los nuevos contenidos se abordaran, mediante el uso de diversas estrategias didácticas, tales como: juegos, trabajo, ejercicio, prácticas de recitación, escenificación, etcétera.

Consideremos ahora en dónde se manifiestan los rasgos y características del proyecto educativo socialista dentro del programa de estudios para la educación primaria.

Iniciemos con dos rasgos fundamentales para dicho proyecto: el carácter racionalista y desfanatizante. Ambos atributos se relacionan, en modo tal, que la desfanatización se vuelve una consecuencia inherente de racionalizar los contenidos escolares.

En este sentido, dentro del programa educativo, encontramos, que, en la educación primaria mediante el estudio de la historia, se mantenían vivos algunos sentimientos en contra del Clero. Ejemplo de ello resulta, el tema en el cual se expresa que “la situación económica, social y política de los trabajadores, no mejoró en [la] época de la vida independiente; [debido a que] el clero, [fue] aliado de las clases explotadoras”.[26] Entre ellas: los terratenientes, los mineros, los industriales y los comerciantes.

En este sentido, también se incluían temáticas referentes a “la aparición del cristianismo, su rápido desarrollo; influencia en la lucha de reivindicación de los oprimidos. Triunfos de aquél y su transformación en órgano de explotación” y relativos a “los movimientos heréticos y de Reforma como reacción contra la explotación e inmoralidad del alto Clero”.[27]

Con las anteriores temáticas, se abría paso a la concientización de las masas infantiles, para concretar el ideal de establecer a la ciencia, como la única capaz de explicar los fenómenos del universo. 

Ahora veamos el carácter de asistencia infantil, mismo que adquiere gran relevancia, cuando se confiere al Estado la obligación de otorgar los recursos necesarios para que los alumnos asistan a clases. Rasgo plenamente manifestado en la erradicación de la idea de la caridad.[28] Con el cual, el gobierno dejaría de entregar recursos materiales y humanos como acto de clemencia esporádica sino más bien, como una actividad obligatoria y, por tanto, continúa.

Teniendo en cuenta las múltiples actividades, que requerían de una forma determinada para su puesta en práctica, el carácter técnico para la educación socialista resultó esencial. Sin embargo, dicho rasgo se manifestó con mayor evidencia en aquellas actividades, que permitían a los alumnos acercarse a la vida laboral del campo y la ciudad, incluso antes de concluir con su formación escolar. Por ejemplo: “las visitas a los talleres […] propiedad de los mismos artesanos, con el propósito de conocer los instrumentos, su manejo y el proceso [técnico] de transformación de las materias primas en objetos útiles”[29] y “las excursiones al campo con el propósito de observar las labores agrícolas, desde la preparación de la tierra hasta la recolección de frutos, así como los instrumentos empleados”.[30]

Continuamos con el carácter científico de la educación socialista, rasgo que se relaciona con la labor experimental empleada continuamente por Dewey, actividad que promovía una fuerte crítica a la educación tradicional. Lo anterior debido a que esta nueva perspectiva “ponía su punto de atención en la experiencia del niño”.[31]

Conviene ahora mencionar, que la intención de formar estudiantes capacitados para aplicar el método científico en la resolución de problemas, dentro y fuera del aula, se debió principalmente a que todo cuanto sucede a los alumnos, repercute en su vida.[32]

Se debe agregar que, debido a la integración de los alumnos de ambos sexos en un solo plantel educativo, el carácter coeducativo de la educación socialista estuvo presente en la escuela primaria socialista. Sin embargo, el programa de estudios no alcanzó el carácter coeducador, según el cual, se pretendía la formación integral de los alumnos.

Lo anterior se afirma, al descubrir en el documento oficial, la apertura de paréntesis para explicar aquello, que correspondía a la labor especifica del sexo femenino. Por ejemplo: la enseñanza de “labores de costura apropiadas a los intereses y a la edad de las niñas”.[33] Así como, “la confección colectiva de vestidos (alumnas)”.[34] Ya que, de ser completamente integral, no se incluiría distinción entre actividades según el género.  

Eventualmente, se manifestó el rasgo vitalista en la educación, ya que algunas de las actividades propuestas buscaban el equilibrio biológico en los alumnos, alejándolos de los vicios y motivándolos a mantener un estilo de vida saludable.[35] Ejemplo de ello fueron: las enseñanzas sobre la importancia de mantener la higiene en la escuela, el hogar y el área de trabajo; las campañas para el exterminio de animales perjudiciales[36] y en contra de “los funestos resultados de los vicios”.[37]  

El rasgo orientador de la educación socialista, estuvo continuamente presente en el programa educativo, ya que se procuró encauzar las capacidades de los niños en trabajos acorde con sus habilidades, conocimientos y entorno social, tal fue el caso de actividades como: “la organización de competencias deportivas de acuerdo con la edad, sexo, estado de salud, clima y demás condiciones”.[38]

En lo que corresponde a temas de emancipación de los socialmente marginados, nos percatamos de la existencia de actividades que fomentaban dicho espíritu de liberación, por ejemplo: “la necesidad de que las conquistas de los trabajadores se reafirmen cada día en mayor extensión y contenido revolucionario. [Con] la posibilidad de una vida social sin explotadores y explotados”.[39]

Por último, es importante agregar, que un programa para valorar sus alcances y limitaciones debería establecer un mecanismo de evaluación. Sin embargo, el programa de estudios para la educación socialista en escuelas primarias, careció de este medio.

Con los rasgos anteriormente mencionados el proyecto educativo socialista para la escuela primaria se llevó a cabo. No obstante, en los hechos tuvo poca vigencia, ya que solo entró en vigor durante seis años. Después de los cuales fue tachado como un fracaso para la educación nacional y con ello se pasó a la reforma del artículo tercero constitucional, con la que se retiró el carácter socialista a la educación mexicana.

Notas

[1] Programa de educación pública del C. Presidente de la República General de División Lázaro Cárdenas, México, 1934, en AGN, fondo Lázaro Cárdenas del Rio, caja 0682, exp. 533.3/20, f. 22.

[2] Ibid., f.18.

[3] Ibid., f. 27.

[4] Ibid., f. 6.

[5] Ibid., f. 6.

[6] Ibid., f. 7.

[7] Guevara Niebla, Gilberto, 1985, La Educación socialista en México, (1934- 1945). México, SEP: Caballito, p. 101.

[8] Ibid., p. 102.

[9] Ibid., p. 105.

[10] Lerner, Victoria, 1982, Historia de la Revolución Mexicana 1934-1940. México, El Colegio de México, p.104. 

[11] Ibid., p. 104.

[12] Guevara Niebla, Gilberto, op. cit., p. 103.

[13] Ibid., p. 104.

[14] Ibid., pp. 99-112.

[15] Posner, George, 2005, Análisis del currículo. México, Mc Graw Hill, p. 6.

[16] Arteaga Castillo, Belinda, 2002, A gritos y sombrerazos. Historia de los debates sobre educación sexual en México 1906-1946. México, UPN: Miguel Ángel Porrúa, p. 129.

[17] Posner, George, op. cit. p. 83.

[18] Programa de educación pública del C. Presidente de la República General de División Lázaro Cárdenas, México, 1934, en AGN, fondo Lázaro Cárdenas del Rio, caja 0682, exp. 533.3/20, f. 24.

[19] Ibid., f. 18.

[20] Gráfica 1. Total de actividades propuestas, según los ejes temáticos del programa de estudios para educación primaria, curso sexenal de 1930 a 1940.

[21] Para la suma de las actividades formativas, únicamente se consideraron aquellas actividades marcadas en el programa de educación con un número romano, pues ello indicaba un carácter superior a las que se derivaban de ellas.

[22] Gráfica 2. Actividades propuestas según los ejes temáticos del programa de estudios para educación primaria de 1930 a 1940 por ciclos.

Para obtener los datos contenidos en la gráfica anterior se contabilizaron las actividades rectoras dentro del programa de estudio para cada grado escolar (anual). Posteriormente se sumaron los datos por ciclo (corresponde a un total de dos años de formación) y finalmente se presentaron por eje formativo.

[23] Posner, George, op. cit., p. 144.

[24] Programa de educación pública del C. Presidente de la República General de División Lázaro Cárdenas, México, 1934, en AGN, fondo Lázaro Cárdenas del Rio, caja 0682, exp. 533.3/20, f. 6.

[25] Posner, George, op. cit., p. 155.

[26] Programa de educación pública del C. Presidente de la República General de División Lázaro Cárdenas, México, 1934, en AGN, fondo Lázaro Cárdenas del Rio, caja 0682, exp. 533.3/20, f. 5.

[27] Ibid., f. 5.

[28] Ibid., f. 5.

[29] Ibid., f. 3.

[30] Ibid., f. 3.

[31] Posner, George, op. cit., p. 51.

[32] Ibid., p. 51.

[33] Programa de educación pública del C. Presidente de la República General de División Lázaro Cárdenas, México, 1934, en AGN, fondo Lázaro Cárdenas del Rio, caja 0682, exp. 533.3/20, f. 3.

[34] Ibid., f. 3.

[35] Ibid., f. 4.

[36] Ibid., f. 5.

[37] Ibid., f. 5.

[38] Ibid., f. 3.

[39] Ibid., f. 5. 

Archivo

AGN. Archivo General de la Nación.

Bibliografía

Arteaga Castillo, Belinda, 2002, A gritos y sombrerazos. Historia de los debates sobre educación sexual en México 1906-1946. México, UPN: Miguel Ángel Porrúa.

Guevara Niebla, Gilberto, 1985, La Educación socialista en México, (1934- 1945). México, SEP: Caballito.

Lerner, Victoria, 1982, Historia de la Revolución Mexicana 1934-1940. México, El Colegio de México.

Posner, George, 2005, Análisis del currículo. México, Mc Graw Hill.

 


* Estudiante de la Licenciatura en Pedagogía por la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco, en el Campo de Docencia, opción de campo Historia de la educación y educación histórica. Área Académica 5. Para comunicarse con el autor escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

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