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Revista núm. 25 - Enero/Abril 2019

Políticas educativas para mujeres en contextos de prostitución en Campeche[1] 

Educational policies for women in prostitution contexts in Campeche

Karina Graña Sandoval* y Tatiana Suárez Turriza**

karina tatiana

Sólo una educación que incluya a todos
los grupos sociales permitirá ampliar
las oportunidades de acceso a la educación
en todas las regiones y sectores de la población
y la construcción de una sociedad más justa.

Programa para la Inclusión y Equidad Educativa 

(SEP, 2018)

Resumen 

Las políticas educativas actuales han delineado las acciones del Estado a partir de la lucha constante por la equidad entre mujeres y hombres, los planes de desarrollo nacional y estatal han encaminado programas bajo la perspectiva de género que han asegurado garantizar la inclusión de las mujeres a la educación, sobre todo de las que pertenecen a grupos en estado de vulnerabilidad. Sin embargo, en el discurso y en la práctica de las entidades públicas se suele invisibilizar a un sector de esas mujeres en situación vulnerable: las prostitutas. En el estado de Campeche la situación excluyente que viven estas mujeres en contextos de prostitución es preocupante y contradice los lineamientos de equidad e inclusión de las políticas educativas vigentes. Esta investigación se centra en estudiar la primera mitad del sexenio de Alejandro Moreno Cárdenas 2015-2018 y plantea la urgencia de elaborar proyectos de gestión que acerquen los programas culturales y educativos de las instituciones del estado de Campeche a este grupo de mujeres, como una medida para garantizar su reconocimiento y plantear alternativas que abonen a su inclusión social.

Abstract

The current educational policies have outlined the actions of the State from the constant struggle for equity between women and men, national and state development plans have directed programs under the gender perspective that have ensured the inclusion of women in the education, especially those belonging to groups in a vulnerable state. However, in the discourse and practice of public entities, a sector of these vulnerable women is often made invisible: prostitutes. In the state of Campeche, the exclusive situation of these women in prostitution contexts is worrisome and contradicts the guidelines of equity and inclusion of current educational policies. This research focuses on studying the first half of Alejandro Moreno Cárdenas's term of office for 2015-2018 and raises the urgency of developing management projects that bring the cultural and educational programs of the institutions of the state of Campeche closer to this group of women, as a measure to guarantee its recognition and propose alternatives that pay for its social inclusion.

Palabras claves:mujeres prostitutas, políticas educativas, gestión educativa, inclusión, género.   

Keywords: female prostitutes, educational policies, education management, inclusion, gender.

Introducción

El mundo contemporáneo se encuentra en constante restructuración de paradigmas en aras de solucionar la crisis interna en la que se encuentra el sistema y sus actores. Los problemas políticos, económicos y sociales se agudizan en la medida que se desarrolla la sociedad; las relaciones se debilitan cada día más y carecen de sensibilidad. En ese sentido, la humanidad se cuestiona los alcances, costos y retrocesos.

En el contexto social mexicano sobresalen las desigualdades; entre ellas, una de las más preocupantes por sus implicaciones de violencia creciente es la inequidad de género. A pesar de los importantes logros de los movimientos feministas y de las acciones institucionales como la Promulgación de la Ley General de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el 2007 que se convirtió en el marco normativo nacional para atender la violencia contra las mujeres, éstas continúan siendo uno de los grupos sociales más vulnerables, en mayor riesgo, en nuestra sociedad. 

De acuerdo con las cifras de la Encuesta Nacional sobre las Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 (ENDIREH) en el territorio nacional el 43.9 % de las mujeres de 15 años y más, manifestaron haber sufrido por lo menos un incidente de violencia por parte de su pareja, ya sea emocional, física, sexual o económica, es decir casi 7 de cada 10 mujeres (INEGI, 2018, p. 194). En el informe que presentó la Comisión Nacional de Derechos Humanos ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas, en julio del 2018, se manifestó que la violencia en contra de las mujeres incrementó, resaltando que en enero de 2018 se registraron 272 homicidios de mujeres, un promedio de casi 9 asesinatos al día (CNDH, 2018, p. 2). La situación es por demás preocupante, expone al sistema mexicano y sus actores a través de estadísticas crudas que despersonalizan la vida de las mujeres víctimas. 

Se hace necesario mirar hacia el pasado debido a que las representaciones sociales de la mujer construidas, históricamente, desde la visión masculina continúan arraigadas. El arquetipo femenino del “ángel del hogar” delineado y transmitido en los discursos culturales del romanticismo en el siglo XIX, con claras implicaciones políticas y sociales, aún tiene fuerte eco en el imaginario de la sociedad mexicana actual. Dicho de otro modo, la configuración del estereotipo femenino que aún en nuestros días se proyecta se acentuó durante el siglo XIX (Graña, 2016, p.1). La sociedad crea los estereotipos, los legitima, reproduce y modifica con base en las circunstancias históricas de cada tiempo y espacio.

A lo largo de nuestra historia las mujeres se subliman en figuras de índole sacra, absoluta y abstracta con la herramienta del poder político patriarcal que marca la sociedad en su conjunto, excluyéndola de casi todos los territorios en que puedan tener visibilidad. Se trata de un horizonte ideológico que limita las posibilidades femeninas en su práctica social, que se plantea como si fuera una ley “natural” o dictada por Dios o dioses o porque es ética y sin lugar a dudas tan “buena” que estructura la moral al uso (Tuñón, 2015, p. 29).

Se construyó la representación social de la mujer como un ente frágil, hermoso y bondadoso, que sería esposa y madre, sin posibilidad de negociaciones. El hombre impuso los deberes, limitó los derechos, como el del acceso a la educación, también determinó lo “permitido” y lo “prohibido” en el quehacer femenino. 

Se crearon dos arquetipos sociales y visualmente opuestos que se han encarnado en la misma mujer, la dama y la prostituta; está última, “la mujer de la calle”, la comerciante de su cuerpo que se separa de los “beneficios” que la moral otorga y representa la descomposición social imperante, contraponiendo discursos sociales, morales, económicos y políticos. Estos arquetipos se han reproducido por las mismas protagonistas, las mujeres, que se convirtieron en víctimas y/o jueces dentro de la doble moral que la prostitución representa.

En este artículo se pretende discutirla efectividad de las políticas educativas para promover la inclusión social de mujeres en situación de vulnerabilidad, específicamente de las mujeres prostitutas, en el estado de Campeche. La metodología que se siguió fue de tipo descriptivo basado en un diseño longitudinal debido a que el estudio se centra en mostrar el escenario local de las mujeres prostitutas frente al contexto educativo bajo la perspectiva de género durante tres años (2015-2018).

Educación en contextos de prostitución

La prostitución y la educación han sido generalmente visualizadas como dos temas separados, inclusive como opuestos, en la educación no se han concedido espacios a mujeres prostitutas.

Las mujeres han sido las víctimas históricas del comercio del cuerpo, de la prostitución. Aunque en las últimas décadas se ha incrementado, de manera considerable, el comercio sexual de hombres y transexuales, las mujeres continúan como las primordiales víctimas de explotación sexual. Hay diferentes causas de esta problemática social; en contextos de marginación prevalece la falta de oportunidades, la violencia y la falta de acceso a derechos sociales y culturales (Gijón, 2011, p. 4). La percepción subjetiva del estigma, y determinadas políticas y comportamientos sociales que se derivan del imaginario social de la prostitución tienden a reducir las oportunidades y la calidad de vida de estas mujeres (Ayuste, 2014, p. 293). Dentro de sus derechos, la oportunidad de educarse es parte fundamental para la realización de todos los seres humanos, es la herramienta que permite el conocimiento y la transformación de la realidad. 

Según el artículo tercero constitucional toda persona tiene derecho a recibir educación: “El Estado –Federación, Estados, Ciudad de México y Municipios–, impartirá educación preescolar, primaria, secundaria y media superior. La educación preescolar, primaria y secundaria conforman la educación básica; ésta y la media superior serán obligatorias” (UNAM, 2017). En este sentido todas las mujeres tienen derecho a recibir educación. 

Las mujeres dedicadas a la prostitución en su mayoría carecen de este derecho antes y durante su desempeño como prostitutas; la falta de educación o atención de programas educativos limita sus oportunidades de dedicarse a otra opción de vida. Es decir:

la falta de educación es uno de los factores que propician que algunas mujeres ejerzan la prostitución o sean víctimas de explotación sexual. Por ese motivo, estamos de acuerdo en que “generar espacios para la reflexión y el diálogo, ofrecer alternativas de formación o inserción laboral y establecer vínculos de confianza permite a las mujeres en contextos de prostitución iniciar procesos de autoconocimiento y fortalecimiento de la autonomía” (Gijón, 2011, p. 7). Para Luis Solana (2003) otros aspectos en el abordaje de la prostitución que pueden relacionarse con la educación tienen que ver con el desarrollo de políticas y programas de igualdad; medidas de prevención en países de origen a través de la cooperación internacional; medidas de mejora en el ejercicio de la prostitución o facilitadoras de su abandono; medidas específicas para víctimas de trata y concienciación a los clientes (Payá, 2015, p. 141).

El acceso a la educación podría propiciar que algunas mujeres prostitutas se planteen otras formas de vida, si así lo eligiesen, o bien la mejora de las condiciones en las que ejercen. La educación tiene como objetivo atender las necesidades sociales, en este sentido, los grupos en estado de vulnerabilidad deben ser una prioridad. Establecer el vínculo entre educación y prostitución se hace necesario para contrarrestar algunos de los efectos negativos de la última. Los estudios que se han realizado sobre el tema aún son escasos, y se centran, sobre todo, en la elaboración de programas y propuestas de intervención socioeducativas que buscan trabajar directamente con las mujeres en contextos de prostitución. Además, la mayoría de estas investigación se han realizado en España; en México hay mucho por investigar y hacer, los proyectos que buscan acercar la educación a mujeres prostitutas son limitados y en la mayoría de los casos emanan de acciones tomadas por asociaciones de la sociedad civil. 

Dentro de los estudios que analizan el contexto mexicano encontramos Mujeres en la frontera: intervención educativa y prostitución en el contexto mexicano de Mónica Gijón Cáceres (2001), que plantea una aproximación al trabajo de carácter socioeducativo que se realiza con mujeres en el Distrito Federal. Otro estudio se titula Vulnerabilidad social y prostitución: un estudio de caso de Anel Gómez y Ariagor Almanza (2012) quienes exponen el contexto de vulnerabilidad en el que se encuentran las niñas y adolescentes en la zona de La Merced de la Ciudad de México como un factor determinante en la incorporación a la prostitución. 

En México los estudios al respecto son limitados, en Campeche las investigaciones sobre el tema son nulas, es urgente que se analice la situación de vulnerabilidad de las mujeres en contexto de prostitución con el fin de plantearle a este grupo alternativas de vida que les permita la inclusión social a través de diversas herramientas como la educación. 

La prostitución y las mujeres prostitutas en San Francisco de Campeche

La prostitución en su definición más sencilla es la actividad de quien mantiene relaciones sexuales con otras personas a cambio de dinero (RAE, 2018), se refiere al hecho de comercializar el cuerpo “voluntariamente”. En el marco histórico esta concepción no ha cambiado de manera significativa. En el siglo XIX el término legal para referirse a la prostituta era “mujer pública”; el jurista Joaquín Escriche en su Diccionario de legislación y jurisprudencia (1847) la definió como “la que hace tráfico de sí misma entregándose vilmente al vicio de sensualidad por interés” (Escriche, 1847, p. 620).

La prostitución es un tema que se mantiene entre lo público y lo privado, entre lo legítimo e ilegítimo, entre lo vigilado y castigado, entre las murallas y fuera de ellas, un tema entre susurros, tema tabú, que aparenta apertura mientras estigmatiza con la mirada y la palabra. Las mujeres que se dedican al comercio del cuerpo han sido históricamente observadas, vigiladas y castigadas moral, social y legalmente (Graña, 2016, p. 2).

La reglamentación en torno al oficio de las llamadas añejamente meretrices o mujeres públicas buscó delimitar las acciones y los espacios simbólicos, es decir, el cómo y dónde tendrían “movilidad” las mujeres. Los primeros controles formales se dieron en México durante el Imperio de Maximiliano de Habsburgo que creó los registros oficiales que constaban de fotografía y datos personales. Durante el gobierno del general Porfirio Díaz los controles se perfeccionaron a través del establecimiento de horarios y lugares para ejercer la prostitución.

En Campeche, ese discurso higienistapermeó la forma de concebir a las “mujeres públicas” consideradas opuestas a la higiene y pulcritud que la sociedad debía poseer y sobre todo proyectar. Pero, aún estigmatizadas, enfrentaron una lucha por el espacio público y ocuparon espacion en intramuros durante el siglo XIX y parte del XX: se encontraron regularmente en la “zona oscura” aledaña al edificio que albergó la cárcel pública en la calle 63 en un predio conocido como “la vecindad del chocolate” sobre la calle 18, lugar en que se focalizó parte del comercio sexual del siglo pasado y que avanzada la segunda mitad de este dejó de operar, aún se encuentran en pie las paredesque se han convertido en símbolo de la prostitución.[2]

IMAGEN 1

Ilustración: Arq. Luis Rojo Aguilar.

El ocupar espacios para vivir y prostituirse intramuros las ubicó en el “panóptico” de la vigilancia de las autoridades municipales. Se cuenta con referencias hemerográficas del control que se ejerció sobre ellas con los múltiples casos en los que fueron sancionadas por escándalo en la vía pública y “actos reñidos con la moral”, así como permisos en donde se limitaba los horarios y espacios para ejercer entre los años 30´s y 40´s del siglo pasado (Archivo Municipal de Campeche, expedientes de salubridad pública de 1935-1936 y permisos de 1940).

El trabajo en pro del mejoramiento de la imagen urbana del recinto intramuros, ejemplo de arquitectura civil, militar y religiosa colonial en aras del resguardo del patrimonio cultural edificado y en busca del nombramiento de la ciudad murada como Patrimonio Mundial por la Unesco, durante la segunda mitad del siglo XX se “limpió” entre resistencias el espacio histórico de la presencia de las mujeres prostitutas.

Se creó la zona de tolerancia, zona roja, a las afueras de la ciudad, que fue el símbolo de la prostitución en Campeche durante la década de los 70’s y 80´s.[3] Esa zona fue absorbida por la urbanización y se cerró hacia los años 90´s, se demolieron los centros nocturnos dando paso a una nueva zona de tolerancia alejada de la urbe. Sin embargo, la antigua franja roja no dejó de operar como zona de tolerancia en dónde la clandestinidad e ilegalidad se acentuaron con mayor precisión. Actualmente aún se encuentran entre cuarterías en ruinas un grupo de mujeres que se prostituyen durante todo el día desafiando el discurso moral de la población que a diario transita por el lugar dado que se encuentra cerca de escuelas, casas habitación y un importante supermercado, sin duda, aún continúa siendo un espacio simbólico, histórico importante y definitorio para el tema de la prostitución en la ciudad.

IMAGEN 2

Ilustración: el Arq. Luis Rojo Aguilar.

La explotación sexual del cuerpo femenino se ejerce en la ciudad “clandestinamente” ante el ojo público a pesar de que en el convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena de la Asamblea de las Naciones Unidas de 1949 se consideró que “la prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo, de la familia y de la comunidad” (ONU, 1949).

Este tema se ha convertido en el objeto de estudio de expertos que desde diferentes ciencias como la sociología, la psicología, la medicina, la historia, la antropología, el derecho y recientemente desde la educación se han planteado acercamientos a una realidad compleja, inmersa entre el estigma, la exclusión y el rechazo. Se trata de un tema que se encuentra presente y se materializa en la desigualdad de sistema político-económico que día a día se expresa en su forma más burda.

La prostitución no decayó. En contra de la convicción del feminismo anterior a los años ochenta de que la prostitución era un signo y un ejemplo de la subordinación femenina y que por lo tanto dejaría de existir cuando las mujeres adquieran mayores derechos igualitarios, a fines del siglo XX la prostitución se ha transformado en un sector del mercado global floreciente e inmensamente rentable (Jeffreys, 2011, p. 11).

Las mujeres han sido relacionadas históricamente con la prostitución. Desde el cristianismo una parte de ellas se asociaban al pecado a través de la lujuria y lo pecaminoso; no hay que olvidar el mito de creación cristiana, según el cual  la Eva invita a Adán a morder el fruto prohibido, y de esa manera lo incita a pecar. La prostitución femenina  es considerada como el “oficio más antiguo del mundo”, que ha garantizado a los hombres la satisfacción de sus instintos sexuales a través de la violación del cuerpo femenino. La estigmatización del oficio ha impactado directamente en la falta de oportunidades educativas de las mujeres que lo ejercen coartando sus derechos como ciudadanas y cuestionando el discurso político de equidad de género.

Perspectiva de género y políticas educativas en Campeche 

En el Plan Nacional de Desarrollo 2012-2018 del gobierno de Enrique Peña Nieto señala a la Perspectiva de Género como una de sus estrategias transversales y puntualizala necesidad de realizar acciones especialesorientadasagarantizarlosderechos de las mujeres y evitar que las diferencias de género sean causa de desigualdad, exclusión o discriminación (Gobierno de la República, 2013).  El Plan de acción: articular la educación, la ciencia y el desarrollo tecnológico para lograr una sociedad más justa y próspera señala que para garantizar la inclusión y la equidad en el Sistema Educativo se plantea ampliar las oportunidades de acceso a la educación, permanencia y avance en los estudios a todas las regiones y sectores de la población. Esto requiere incrementar los apoyos a niños y jóvenes en situación de desventaja o vulnerabilidad, así como crear nuevos servicios educativos, ampliar los existentes y aprovechar la capacidad instalada de los planteles (Gobierno de la República, 20013).

En este sentido, el discurso político plantea la necesidad de educar a todos los sectores de la población y se hace evidente la puntualización en materia de género al proponer la inclusión de las mujeres en todos los ámbitos sociales. En el contexto local el Plan Estatal de Desarrollo 2015-2021 para el estado de Campeche proyectado por el gobernador Alejandro Moreno Cárdenas también reproduce la perspectiva de género como uno de sus ejes transversales y señala en este punto que unas de las prioridades de su gobierno es impulsar en todos los niveles educativos, el acceso y permanencia de las mujeres, particularmente en la educación media y superior, así como robustecer la participación de las niñas y las mujeres en actividades culturales, sociales y deportivas para su desarrollo humano (Gobierno del Estado de Campeche, 2015).

Igualmente señala el interés en reducir la desigualdad social y avanzar hacia una sociedad incluyente y equitativa, superando los rezagos sociales con el fin de mejorar la calidad de vida de los segmentos más pobres y vulnerables de la población con estrategias como fortalecer las acciones a favor de las mujeres (Gobierno del Estado, 2015). 

La perspectiva de género es un tema prioritario y definitorio en las políticas nacionales, estatales y municipales, los discursos institucionales muestran un giro hacia el tema de la equidad de género. Ante esto los diferentes entes públicos han diseñado programas y proyectos encaminados a tratar el tema, la educación se ha convertido en la trinchera en defensa de la inclusión femenina, así la Secretaría de Educación Pública (SEP) planteó el Programa para la Inclusión y la Equidad Educativa cuyo objetivo es: 

Contribuir a asegurar mayor cobertura, inclusión y equidad educativa entre todos los grupos de la población para la construcción de una sociedad más justa mediante normas y apoyos para los servicios educativos públicos, así como el mejoramiento de infraestructura y equipamiento de Instituciones de educación básica, media superior y superior, que atienden población en contexto de vulnerabilidad (SEP, 2017).

En el programa, la perspectiva de género se refiere a los mecanismos que permiten identificar, cuestionar y valorar la discriminación, desigualdad y exclusión de las mujeres, que se pretende justificar con base en las diferencias biológicas entre mujeres y hombres, así como las acciones que deben emprenderse para actuar sobre los factores de género y crear las condiciones de cambio que permitan avanzar en la construcción de la igualdad de género (SEP, 2017).

Éste señala que sólo una educación que incluya a todos los grupos sociales permitirá ampliar las oportunidades de acceso a la educación en todas las regiones y sectores de la población y la construcción de una sociedad más justa (SEP, 2017). La apertura de mayores oportunidades educativas para las mujeres permitirá cerrar la brecha histórica de la desigualdad entre hombres y mujeres en México y en Campeche, ante esto es necesario analizar el alcance de las políticas educativas y de género emanadas de las instituciones y canalizadas a través de programas a los diferentes sectores sociales.

Instituciones y programas educativos para mujeres en situación de vulnerabilidad en Campeche

Por grupos en situación de vulnerabilidad se entiende según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (2017) aquellos grupos que debido a determinadas condiciones o características son más vulnerables a que sus derechos humanos sean violados. En Campeche la Secretaría de Educación, la Secretaría de Cultura, el Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia, el Instituto de la Mujer y la Secretaría de Salud cuentan con programas educativos dirigidos a grupos vulnerables.

La Secretaría de Educación Pública plantea el Programa Escuelas de Tiempo Completo que busca el fortalecimiento de la educación básica a través de los esfuerzos de la politica social y la atención educativa para los sectores más pobres para crear con ello condiciones que mejoren el ingreso, la retención y el aprovechamiento escolar de las/os alumnas/os de las familias que cuentan con escasos recursos económicos. El programa propone como población objetivo a todas las escuelas de educación básica de un turno que cumplan, dentro de otros aspectos, con atender a la población en situación de vulnerabilidad o en contextos de riesgo social (SEP, 2015). La entidad pública no cuenta con programas encaminados a atender las necesidades educativas del grupo de mujeres vulnerables.

La Secretaría de Cultura lleva a cabo la ejecución en la entidad del Programa Nacional de Salas de Lectura (PNSL) que busca el fomento de la lectura reconociendo a la cultura escrita como un motor de desarrollo y vía para la equidad y la inclusión social siguiendo principios como la libertad, igualdad, inclusión y autonomía (Secretaría de Cultura, “Programa Nacional de Salas de Lectura”, 2018). Busca que la lectura brinde la oportunidad de nuevas perspectivas a los grupos en estado de vulnerabilidad, en Campeche se han trabajado con personas privadas de su libertad, discapacitados, y mujeres víctimas de violencia.

El Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia en su área educativa cuenta con tres Centros de Desarrollo y Capacitación (CEDECA).[4] Tienen como objetivo capacitar al público en general en oficios que le permitan desarrollarse profesionalmente mediante talleres de cocina y repostería, cultura de belleza, sastrería, corte y confección y manualidades. Estos centros establecen un periodo de dos años de clases para que el alumno o alumna pueda recibir una constancia de acreditación, y requieren el pago una mensualidad simbólica de 90 pesos; el fin social de sus programas es evidente.

El Instituto de la Mujer cuenta con capacitaciones gratuitas dirigidas a las mujeres en general, dentro de los temas se encuentran igualdad de género, empoderamiento de las mujeres, leyes que protegen a las mujeres, derechos humanos de las mujeres, autoestima y empoderamiento, autocuidado, derechos de las mujeres, prevención de la violencia, masculinidades, género y violencia en el noviazgo, prevención de la violencia de género, jóvenes conozcamos nuestros derechos, derechos sexuales y reproductivos, violencia escolar, trata de personas, prevención del suicidio, adicciones, valores y autoestima, métodos anticonceptivos y presupuestos con perspectiva de género.

La Secretaría de Salud cuenta con un Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención del SIDA e Infecciones de Transmisión Sexual (CAPASITS),[5] cuyo objetivo es: 

Atender a pacientes con VIH SIDA, con un servicio integral. Son centros de orientación y atención gratuita, anónima y confidencial, donde se aplican medidas de detección del VIH e Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), se brinda consejería pre y post prueba, pláticas informativas, talleres de sexo seguro y sexo protegido, difusión de videos educativos; se proporcionan condones y folletos, información para trabajos escolares, también se visitan escuelas, centros de abastos, parques, bares y cantinas, como primera etapa en la atención.

A los pacientes se les dan sesiones individuales o grupales, información sobre el VIH e infecciones oportunistas, revisión médica y de laboratorio, nutrición, ejercicios, técnicas de relajación, adherencia a tratamiento antirretroviral, redes sociales, organización del tiempo libre, apoyo psicológico, grupos de autoapoyo, autoestima, estigma y discriminación.

Asimismo, derechos humanos, uso y abuso de drogas, alcohol, socialización de resultado serológico a la familia y círculo de amigos; se realizan talleres (uso del condón), y se les ayuda a compartir el resultado con la pareja sexual (Secretaría de Salud, 2017).

Existen en Campeche Instituciones que atienden las necesidades educativas de forma directa o indirecta de algunos grupos en estado de vulnerabilidad, las mujeres son atendidas específicamente por el Instituto de la Mujer. A pesar de ello las prostitutas se encuentran invisibilidades dentro del campo de acción de las instituciones estatales.  

Las mujeres prostitutas representan un grupo social vulnerable que carece de derechos básico en México. En el estado de Campeche y, en particular, en la ciudad capital, San Francisco de Campeche, la existencia creciente de este grupo marginado se reconoce sólo en cierta medida en el discurso oficial, pero en la realidad se niega o se invisibiliza. En la actualidad la idea de equidad de género está en proceso de normalización a través de legislaciones y planes de desarrollo que garantizan derechos a todas las mujeres. 

La prostitución en sus diversos niveles, modalidades y manifestaciones, no se caracteriza precisamente por ser objeto de programas de intervención. Se trata de una problemática social compleja, difícil y polémica, con pocas demandas sociales de intervención a pesar de las necesidades sanitarias, económicas y educativas, psicológicas, sociales o laborales que implícita y explícitamente lleva consigo (Orte, 1998, p. 91).

En la ciudad de San Francisco de Campeche sólo se tiene antecedente del trabajo que el sector salud realizaba años atrás en atención a las mujeres prostitutas, el cual se limitaba a llevar un registro y control de ellas mediante la asistencia periódica de las mujeres a la revisión sanitaria en donde además llenaban un cuestionario y se le brindaba una orientación básica en el tema de orientación sexual y prevención de enfermedades de transmisión sexual. En la actualidad ya no se ejecuta este registro.[6]

Son inexistentes los programas educativos dirigidos a atender a este grupo, es por ello que es necesario resaltar la necesidad de que las entidades públicas del estado planteen dentro de su agenda anual proyectos que garanticen educación a las mujeres prostitutas para lograr la inclusión social de este grupo en San Francisco de Campeche.

El derecho a la educación que es una constante en los avances del reconocimiento femenino, no se le garantiza a las mujeres prostitutas para ampliar sus posibilidades de superar sus circunstancias, si así lo eligiesen. Las mujeres prostitutas son invisibilidades, desaparecen ante los derechos de los que gozan aquellas que no se dedican a ello, son excluidas intencionalmente o no de programas, campañas y planes que promuevan la cultura, la educación y el arte.

Han sido sexualizadas históricamente; se les ha involucrado en campañas  exclusivamente sanitarias, enfocadas principalmente a la protección de la salud del consumidor, dejando a un lado la formación educativa que les permitiría plantearse otras opciones de trabajo y sustento.

La falta de oportunidades educativas de las mujeres dedicadas a la prostitución  en San Francisco de Campeche fortalece la exclusión social de este grupo, en tanto que reafirma el estigma y las vulnerabiliza aún más. Sólo una educación que incluya a todos los grupos sociales permitirá ampliar las oportunidades de acceso a la educación en todas las regiones y sectores de la población y la construcción de una sociedad más justa (SEP, 2017).

Las entidades públicas, según Gijón (2011), deben ofrecer oportunidades y mecanismos para la reflexión y el análisis, para verbalizar y expresar deseos y expectativas, así como fortalecer competencias y habilidades con diferentes propuestas formativas y de inserción.

Conclusiones

Las acciones en pro de la inclusión social de mujeres en los diferentes ámbitos de la sociedad se visualizan a través de programas y proyectos que garantizan la participación y el empoderamiento femenino bajo la perspectiva de género. Sin embargo, las mujeres prostitutas como grupo vulnerable femenino se encuentran invisibilizadas en la práctica, desapareciendo del campo de acción de proyectos públicos encaminados a atender sus necesidades sociales básicas, acentuando con ello la exclusión en la que se encuentran como forma aparentemente “natural”. 

Las mujeres prostitutas son también ciudadanas y campechanas por origen o por residencia, son mujeres que necesitan ser reconocidas y atendidas con igualdad de oportunidades. 

La educación sexual es el único tipo de educación que se les ha ofrecido, sexualizando con ello su existencia. Han sido privadas de la cultura, la historia, la economía y del arte de forma voluntaria por un sistema político que no las reconoce, pero sí garantiza su castigo jurídico, económico y moral. Las entidades públicas cuentan con programas educativos encaminados a atender a mujeres de estado de vulnerabilidad, las mujeres en contexto de prostitución necesitan ser incluidas en ellos para que obtengan las herramientas y conocimientos que les permita tener más de una opción para realizarse a lo largo de la vida.  

Ante esto, resulta necesario:

Devolver a la mujer una imagen positiva de sí misma a partir de la valoración de sus propios conocimientos y habilidades, y facilitar experiencias que les permitan ganar autonomía y responsabilidad en su propio proceso. De ahí que más allá de cubrir las demandas concretas que las mujeres puedan expresar en cada momento, las entidades y profesionales implicadas amplían su radio de acción y movilizan todos los recursos que tienen a su alcance para que estas mujeres se autoperciban como sujetos de derecho, dentro incluso de los límites que impone una situación de irregularidad administrativa, amplíen sus expectativas y puedan hacer uso de los recursos y servicios disponibles (Payá 2015, pp. 156-157).

Las mujeres prostitutas de San Francisco de Campeche tienen el derecho de acceder a la educación como uno de los factores que les permitirá la concientización para plantearse decisiones libres referentes a su entorno y opción de vida. Es importante retomar en este contexto la enseñanza de Boecio (1989) “Liberarse es ya elegir: elegir es ya liberarse.”[7] Gestionar acertadamente el acercamiento de proyectos educativos a mujeres en contextos de prostitución en San Francisco de Campeche se torna ineludible para generar propuestas que garanticen la satisfacción de una parte de sus necesidades sociales permitiendo su inclusión y reconocimiento social en el estado.

Referencias

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SECRETARÍA DE SALUD (2017). Más de mil pacientes atendidos en los Capasits del Estado. Consultado en http://www.campeche.salud.gob.mx/index.php/comunicados-comunicacion-social/3134-mas-de-mil-pacientes-atendidos-en-los-capasits-del-estado

SEP (2017). Acuerdo por el que se emiten las reglas de operación del Programa para Inclusión y la Equidad Educativa, Diario Oficial de la Federación. Consultado en http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5509736&fecha=29/12/2017

SEP (2015). Acuerdo por el que se emite las reglas de operación del Programa Escuelas de Tiempo Completo, Diario Oficial. Consultado en  http://media.educacioncampeche.gob.mx/file/file_569bae80b26161b91c4cead604c002c6.pdf

TRIBUNA CAMPECHE, 11 de enero de 2006, no. 1100.

TUÑÓN, Julia (2015). Mujeres. México, Ed.CONACULTA.            

Notas 

[1]Este trabajo se inscribe en la línea de investigación: “Políticas educativas”, del programa de la Maestría en Gestión Educativa, de la UPN. Unidad 041. En ese campo de investigación se contempla el análisis de la relación de las políticas educativas con las necesidades sociales, con el fin de generar propuestas de mejoras para la educación.

[2]También en la calle 16 entre 55 y 53, y en la calle 61 se localizaron predios que funcionaban como prostíbulos. Se ubicaban igualmente sobre la calle 57 frente al parque principal del centro histórico y cerca de la iglesia de San Juan de Dios y el baluarte de San Pedro como puntos representativos.

[3]Actualmente a esa zona se le conoce como el fraccionamiento Plan Chac, en los 80s y 90s contó con centros nocturnos como LaPalestina, El Zafari, El Bum Bum, El Dzarbaybajo la supervisión del “zar de la prostitución”, el señor Hebert Oreza quien falleció el último día del 2006, dejó sólo cuarterías en ruinas en donde se encontraban hacia ese año aproximadamente 50 mujeres prostitutas (Tribuna, 2006).

[4]Se encuentra en el Centro Histórico, Santa Lucía y San Rafael.

[5]Se ubica en el fraccionamiento Laureles.

[6]Los servidores públicos de la Secretaría de Salud se mostraron herméticos para proporcionar la información oficial referente a los programas y registros relacionados con las mujeres en contexto de prostitución, se siguieron los protocolos para solicitarla sin tener éxito. Esta parte de la investigación se basó en entrevistas espontáneas con trabajadoras sociales. 

[7]Boecio, Tratados, 1989, p. 15 

 


* Karina Graña Sandoval

Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 041.

Licenciada en Historia por la Universidad Autónoma de Campeche, candidata a Maestra en Gestión Educativa por la UPN Unidad 041 Campeche, autora del libro “Entre Corsés y Crinolinas, la moda en Campeche durante el porfiriato” y de artículos relacionados a la historia de Campeche. Actualmente se desempeña como Investigadora en la Subsecretaría de Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado de Campeche.

Dirección Institucional: Calle 18 s/n entre calle 47 y 45, Barrio de Guadalupe, C.P. 24010, San Francisco de Campeche, Campeche. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

** Tatiana Suárez Turriza

Universidad Pedagógica Nacional. Unidad 041.

Licenciada en Lengua y Literatura Hispánica y Maestra en Literatura Mexicana por la Universidad Veracruzana. Maestra y Doctora en Literatura Hispánica por El Colegio de MéxicoHa participado en diversos congresos nacionales e internacionales de literatura hispánica y educación. Sus líneas de investigación son: literatura hispanoamericana del siglo XIX y principios del siglo XX, historia y literatura regional, didácticas de la literatura, políticas educativas y culturales.  Es profesora e investigadora de tiempo completo de la Universidad Pedagógica Nacional, unidad 041, sede Campeche; también coordina la Maestría en Gestión Educativa que oferta dicha unidad. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

 

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