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Revista núm. 24 - Julio/Diciembre 2018

Porfirio Muñoz Ledo y la Universidad Pedagógica Nacional

Buscando un origen no mitificado de la Universidad

Manuel Campiña Roldán* y Ricardo López Gutiérrez** 

Manuel Campia Ricardo Lpez Gutirrez

Resumen

Este documento presenta una entrevista realizada a Porfirio Muñoz Ledo, primer secretario de Educación Pública a quien se le impone el proyecto de crear la Universidad Pedagógica Nacional. Este importante político habla acerca de esta experiencia y sobre sus propios proyectos en materia educativa. Como resultado encontramos material para realizar algunas propuestas que tienen el objetivo de reinterpretar la ruta política seguida para crear la UPN. De este modo nos proponemos contribuir a la desmitificación de los sucesos relativos a este hecho histórico.

Abstract

This paper presents an interview with Porfirio Muñoz Ledo, first secretary of Public Education who is imposed the project to create the Universidad Pedagógica Nacional. This important politician talks about this experience and about his own projects in education. As a result, we found material to make some proposals that have the objective of reinterpreting the political route followed to create the UPN. In this way we intend to contribute to the demystification of the events related to this historical fact.

Palabras clave: entrevista a Porfirio Muñoz Ledo, fundación de la UPN, política educativa en el sexenio de José López Portillo, Carlos Jonguitud Barrios, historia de la Universidad Pedagógica Nacional.

Key words: interview with Porfirio Muñoz Ledo, foundation of the UPN, educational policy in the presidency of Jose Lopez Portillo, Carlos Jonguitud Barrios, history of the National Pedagogical University. 

porfirioML 

La historia de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) representa un terreno aún por explorar. Sostenemos que hace falta aclarar distintas facetas de su desarrollo para lograr una cabal comprensión de su estado actual. Esta hipótesis ha dado pie a una serie de indagaciones que hemos realizado siguiendo diversos esfuerzos anteriores. Entre dichas iniciativas destaca la realizada por Karen Kovacs (1990), que tuvo como objetivo explicar la forma en que operaba el sistema político a través de considerar a la UPN como un laboratorio donde se podía observar en directo cómose relacionaban los actores involucrados y cuál era el resultado de estas interacciones.

Las conclusiones del trabajo de Kovacs son sumamente interesantes y esclarecedoras, sin embargo, nos parece que no llegan al fondo del asunto, en gran parte porque la comprensión de éste no es alcanzable en su totalidad para quien no forma parte de los círculos del poder político. La motivación que tuvo la autora para realizar dicho estudio consistió en descubrir por qué la lógica operativa del sistema político mexicano –y de las democracias latinoamericanas– no se ajustaba a las teorías originales de esta forma de organización política. De acuerdo con Kovacs, el proceder de estos gobiernos era imprevisible según los cánones de las democracias del primer mundo y, por lo tanto, pretendía caracterizar su comportamiento para estar en mejores condiciones de entenderlo y predecirlo.

El problema del Estado mexicano al momento de crearse la UPN, era que respondía –como lo sigue haciendo– a orientaciones que no solían ser públicas ni expresas porque emanaban de intereses particulares y de grupos que interactuaban con el propósito de alcanzar un objetivo superior: la permanencia en el poder político. Por esto, las verdaderas razones para realizar una u otra cosa se encuentran en las oficinas burocráticas o en los archivos personales de los actores involucrados. Es así que, con la intención de entender la historia de la UPN, nos dimos a la tarea de completar los vacíos que consideramos que dejó la investigación de Kovacs. 

Así fue como encontramos que un personaje muy prometedor para nuestros fines de investigación era Porfirio Muñoz Ledo, quien en la época en que la UPN se gestó –a finales del sexenio de Luis Echeverría e inicios del de José López Portillo–, se movía en el pináculo de la burocracia mexicana. En la administración echeverrista ocupó la subsecretaría de Presidencia, así como la secretaría del Trabajo; además, en la transición del sexenio fue jefe de la campaña presidencial de López Portillo, y al llegar éste al poder ocupó el cargo de secretario de Educación.

Ante este prometedor abordaje, tuvimos la fortuna de entrevistarlo el día 14 de junio de 2017, en su oficina del Antiguo Palacio del Ayuntamiento de la Ciudad de México. El objetivo era que nos proporcionara información, que nosotros sabíamos que tenía, sobre el origen de la Universidad Pedagógica en los momentos previos a su fundación, ocurrida en 1978, nueve meses después de que dejara el cargo como secretario de Educación.

Después de plantearle el objetivo de nuestra visita, le expresamos que pensábamos que él era un hombre de confianza de Luis Echeverría, a lo que contestó que eso era “una simplificación”, lo que hizo que la entrevista comenzara de manera un tanto tensa, aunque luego aceptó que no estábamos tan equivocados en esta interpretación. A continuación le presentamos un panorama breve de lo que pensábamos que era, en líneas generales, su actividad hasta que dejó la Secretaría de Educación; por su parte, él recordó que se separó del cargo el 7 de diciembre de 1977. Así, una vez establecido el contexto, nos pidió que le hiciéramos juntas todas las preguntas. Este fue el diálogo: 

Manuel Campiña (MC): ¿Cuál era la percepción de la clase política sobre la situación de la educación a principios del sexenio lopezportillista? ¿Qué era el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en el medido político en esa época? ¿En qué se basaba la influencia del SNTE y qué papel tenía el régimen, el sindicato y Jonguitud, especialmente? ¿Qué influencia tenía Jonguitud ante López Portillo? ¿Cómo era la relación de usted con Carlos Jonguitud?, quien estaba también en el CEN (Comité Ejecutivo Nacional) del PRI (Partido Revolucionario Institucional), ¿no?

Porfirio Muñoz Ledo (PML): Es casi una entrevista confesional.

MC: [risa] Sí, es que sólo así nos podremos explicar varias cosas acerca de cómo se creó la Universidad que me parece no están claras.

PML: ¿Esto qué destino tiene?

MC: Es para una investigación que estoy haciendo acerca del 40 Aniversario de la Universidad (1978-2018).

PML: Mira, vamos a poner las cosas como son. Todo es de percepción. En primer lugar, respecto de tú primera pregunta. Yo me formé en la academia. Acabé siendo estudiante en Francia y di clases en Europa antes de regresar a México. Di clases en el Colegio de México; en la Normal Superior y en la Universidad.

A mí me invitó el señor Torres Bodet, a quien yo había conocido como embajador de México en Francia. Yo estaba terminando mi tesis de doctorado. Ya en México me mandó llamar en el año de 61, y le acepté ser su director general de Educación Superior e Investigación Científica, teniendo yo 28 años. Porque habíamos hablado mucho sobre la educación en Europa y los retrasos de la educación en México. Entonces yo contribuí con don Jaime en el Plan de Once Años. Formalmente de mi Dirección dependía la Normal Superior, por ejemplo, el Instituto Pedagógico Nacional, sí... dependía también el Museo Pedagógico, entonces toda esta parte técnica, teórica, que era lo que había entonces, pues yo tuve mucho contacto. Entonces conocía el problema, yo soy un funcionario formado en el sector educativo. 

Don Jaime, está en sus memorias, pudo sobrellevar la influencia del sindicato porque el presidente Ávila Camacho, primero, le confió una reconversión, una negociación con la izquierda de entonces para hacer un sindicato ideológicamente más equilibrado cuando la reacción del artículo tercero.

Don Jaime pensaba que el problema sindical, como se le llamaba, era resoluble siempre y cuando no se mezclaran las esferas. El sistema político le debía mucho al sindicato, en materia política; es decir, se trataba de que le se pagara en distintas ventanillas. Ellos cobraban siempre en la ventanilla de educación.

Yo había sido secretario del Trabajo y había tenido relación con los sindicatos y todo esto. Yo no estaba destinado a ser secretario de Educación. A mí se me había encaminado, no se dijo en los periódicos, a manejar la parte de política interior del gobierno.

MC: ¿A gobernación?

PML: Nunca se dijo en voz alta, pero me encargó la formación de las cámaras el presidente López Portillo.

Bueno, tu otra pregunta. Bueno, yo acabo de ver al hijo de López Portillo, hace un mes que vino a México, muy cariñoso, vino aquí. Yo terminé en una buena relación con don José y, al final, él me dijo antes de morir –su hijo es testigo, su familia–, “el peor error de mi vida fue haberle pedido a usted su renuncia en educación”. Se lo agradecí mucho. Lo digo públicamente.

Ahora, él insistió porque, precisamente en su equilibrio con el anterior presidente, prefirió enviar al licenciado Reyes Heroles a Gobernación, y me insistió en educación, ¿sí? Me insistió en tres ocasiones, le dije que no. Pero sólo se puede cambiar al país por la educación, me dijo [López Portillo]. Yo lo creo más que usted [contesta PM], pero como están las cosas no va a funcionar, y ¿por qué? Porque yo fui secretario del Trabajo, fui contendiente de usted en la precampaña presidencial, fui su jefe de campaña, fui presidente del PRI. Entonces, todo mundo se me va a lanzar. Es un puesto muy vulnerable, porque todo mundo le mete mano. Yo necesitaría condiciones muy claras con usted.

Entonces López Portillo me dijo “¡vamos a platicar!” Canceló una reunión. Yo le hice un pizarrón de aire porque no había pizarrón. Íbamos a ver los temas de educación. Primero, expansión del sistema, sistema de coordinación educativa, la... ahora sería la digitalización del Estado, toda la parte de planeación educativa. A entrarle al tema de la educación básica completa. Educación secundaria obligatoria, planteé yo. Y luego al terminar el sexenio, educación preparatoria obligatoria.

MC: Adelantar mucho.

PML: ¿Cuáles eran los problemas? El fisco, el fisco y la televisión. Usted tiene que pasar el sistema de educación, el sistema de radio y televisión, del control de Gobernación a la Secretaría de Educación Pública. A eso me dijo que sí. Y ahí proyecto de reforma constitucional, todo esto está en el Archivo General de la Nación, donde están mis archivos... Secundaria obligatoria, el nuevo enfoque de la relación pluricultural que no se entendía. Hasta ahora en la Constitución de la Ciudad de México, hay una comprensión cabal de ese problema. Entonces, cómo íbamos a manejar el área de ciencia y tecnología, la parte de oferta y luego la demanda se tendría que manejar desde las áreas económicas, etcétera. Toda una gran subsecretaría de cultura, absorbiendo a las instituciones que eran fideicomisos y que iban a sectorializarse, hablamos de 32 instituciones, que ahora son la Secretaría de Cultura. De hecho, la Secretaría de Cultura se formó en mi época, etcétera. Política para fondo del deporte, relación son salubridad, etcétera. Me dijo [López Portillo], ¿es el sindicato un obstáculo? Le dije, no. No, si lo sabemos manejar.

Mi relación con Jonguitud. Carlos fue compañero mío en la Facultad [de Derecho de la UNAM], pero era de los mayorcitos, que les llamábamos los fósiles,él había estudiado antes normalista. Yo dirigí la Sociedad de Alumnos de la Facultad, fui presidente y después también la Federación de Sociedades de Alumnos y tuvimos que expulsar al grupo de Carlos completamente. Los bajamos a catorrazos, pero me llevé bien con él a lo largo de la vida. A mí me tocó Jonguitud, cuando yo llegué al partido. Por lo que dijiste de mi relación con Echeverría. Para mí fue claro en cuanto a Echeverría, que en una ortodoxia de sucesión presidencial, mi relación política, mi relación de afecto, permanecía, pero que yo iba a trabajar con López Portillo y jamás se metió el licenciado Echeverría conmigo. Un día me hizo una visita un poco inoportuna para un asunto que quería el Centro del Tercer Mundo, pero en lo sustantivo no se metió para nada.

Entonces, lo sindical. Me dijo [López Portillo], “mire [refiriendo una conversación sostenida con López Portillo, suponemos que antes de asumir la presidencia], me vino a ver don Fidel Velázquez. Quieren un puesto del gabinete –habíamos hecho a 11 líderes sindicales senadores de la República para, un poco acabar con las mafias locales–. Este... quiere un puesto en el gabinete” y me propuso a Jonguitud. Dije bueno, si así es, y usted quiere que yo esté en educación, dele a Jonguitud otra cosa, el ISSSTE (Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado). “No el ISSSTE ya lo tengo comprometido”, bueno, hizo su acomodo y le dio el ISSSTE.

Yo fui claro con López Portillo, soy sindicalista, mis padres fueron profesores de educación primaria y de educación física, mi mamá fue othonista, ¿sí? Conozco bien el sindicato desde niño, conozco la historia. Sobre lo que ahora llaman rectoría del Estado, la dirección académica como lo llamó Torres Bodet, yo le consulto y tenemos la mejor relación laboral (sic).Pero ellos [el SNTE], no pueden ocupar todos los mandos intermedios de la secretaría. Que ese era el problema. La secretaría es la única dependencia del mundo donde no sirven las computadoras.

Le expliqué durante dos horas los temas de educación y él me dijo: “¡vamos a cambiar el país por la educación!” Bueno, sí me hace caso. Me dio su palabra de presidente y de mexicano. Primero, su hermana se fue a la Subsecretaría de Radio y Televisión, no me dio esa área. Así que ese asunto fundamental no se cumplió. Segundo, Jonguitud quiso meter al subsecretario, dije que no. Puse al maestro Aguilera Dorantes que había sido oficial mayor de la secretaría y, ¡saltaron al techo!

Entonces metí a María Lavalle Urbina, era una mujer muy recta, una gran maestra que había trabajado conmigo en el PRI, que yo la conocía desde hacía muchos años, que tenía mucha energía, mucho valor civil. Y gané mi equipo, pero pues el tema en educación sigue ahora, no lo ha resuelto Nuño, su pretexto es que es un problema estructural. El problema estructural es la corrupción interna y el significado del sindicato para el sistema. Cosa que ya me preguntaste. Yo te estoy contestando, por eso quise que me las leyeras todas, en otro orden, pero te las estoy contestando todas [pausa, me dice Muñoz Ledo: “yo te puedo dar nada más otros 20 minutos, me interesa mucho el tema quizá podamos tener otra”, y asiento con gusto).

Sobre el tema del SNTE. Las elecciones las hacía el SNTE, ¿por qué? Porque el PRI era, más que ahora todavía, una organización corporativa. Los sindicatos, ¿cómo? Los obreros trabajan en la fábrica aquí y viven dos kilómetros allá, ¿cómo? Entonces la única institución pública de alcance nacional era el SNTE. Claro que los que las organizaban eran los gobernadores y los presidentes municipales. Pero lo que ahora es el INE[Instituto Nacional Electoral], era el sindicato. Estaba en todos lados. Yo solía decir que después de la Coca-Cola y la cerveza Corona, lo más extendido en el país era el Sindicato de Trabajadores de la Educación.

Entonces ellos se habían ido apoderando de los mandos medios por la presión que ejercían, son distintos momentos. Don Jaime es uno, luego viene Víctor Bravo Ahuja. Con Víctor hubo equilibrios del gobierno, le dio mucha fuerza a la sección de los trabajadores de los tecnológicos del Poli, al ingeniero Robles Martínez. Víctor Bravo Ahuja hizo muchos esfuerzos por tener un equilibrio dentro del sindicato, haciendo muchas secundarias técnicas y todo esto, pero el problema no se resolvía de fondo. El problema a resolver era meter dentro de la ley a todos, era un combate a la corrupción. Dentro de este, un día me manda decir el secretario general del Sindicato [José Luis Andrade Ibarra], que tenían los juegos deportivos en San Luis, tierra de Carlos [Jonguitud] y que les diera permiso, o sea no sé a cuantos. ¿Y cuándo pidieron eso?, ¿cuándo?, ¿a quién?, ¿qué pasa aquí? Entonces, tuve un pleito muy fuerte con Jonguitud. En un privado de un restaurante le dije: “Carlos, ya no te sigas metiendo en la secretaría”. Esa fue la condición. [Carlos Jonguitud:] “No, es que tú no entiendes y hay que seguir apoyando al presidente”. [Retoma:] “Lo que le dijeron a todos los secretarios de Educación, si te portas bien te hacemos presidente”.

Bueno, terminó mal la relación. Una decisión muy ácida, muy difícil. No sé si me salí del tema de la Universidad Pedagógica, al que vamos a entrar ahora [este contexto aclara lo que se jugaba en la creación de la universidad]. Me llamó el presidente el domingo y me dijo: "¿tuvo usted un altercado con Carlos?". Yo dije: “sí, muy fuerte. Por estas razones... Él tiene una instrucción, yo la mía. Que no se meta. Tiene su papel el sindicato, están las discusiones, pero la conducción de la educación es nuestra”.

Universidad Pedagógica. Hay varias versiones, es más confuso de lo que crees. Estás confundido porque es confuso. Es confuso porque hay otro personaje ahí, una muy cercana colaboradora del presidente de la República: Rosa Luz Alegría, quien tiene que ver fundamentalmente en esto, claro. Ella que aspiraba a sucederme, como supe después, fue a parar a Turismo, pero no a Educación. Reyes Heroles me dijo [cuando deja la Secretaría de Educación]: "Lo único que yo pude hacer es que no cayera en Rosa Luz”. Pude convencer [al presidente López Portillo] de que entrara Solana, y en fin. Ahí había un arreglo para la Universidad Pedagógica. Cuando yo recibo el proyecto, esto es antes de que yo tomara posesión. Tú lo estás diciendo, es octubre [de 1976]. No estaba en mi proyecto educativo. ¿Cuál era mi proyecto educativo? Aquí sí se pueden molestar [nos aclara que lo dice pensando que éramos defensores del normalismo tradicional].

El tema de la formación. Cuando tú le entras al tema de la formación. Don Jaime, en un Consejo Nacional de Educación, siendo presidente del Consejo el maestro Celerino Cano. Había logrado un resolutivo de formación de los profesores de educación básica… –hijos, tengo tanto interés de hablarte de estas cosas y tan poco tiempo. Déjame arreglarme, voy a tomar 20 minutos de donde no los tengo–. Profesores de educación básica en el nivel superior. Sin especificar cómo se iba a hacer.

Se logró que en la Ley de Educación Superior de 1974 dijera en las ramas de la educación superior: Formación de maestros. Entonces, desde don Jaime se venía pensando esto y no se podía. Convertir las normales…

MC: ¿En instituciones de educación superior?

PML: No, esa no era la solución. Ahí es donde empieza el problema. Yo sé que estoy hablando con normalistas. Era convertirlas en preparatorias digamos, un bachillerato pedagógico y luego una carrera corta de licenciatura, ¿sí? ¿Quién la iba a impartir? ¿Las normales superiores?, no alcanzaban. Entonces yo abrí la idea, que era el fin y que es lo que se no ha atacado. La idea que yo tenía era la de Gonzalo Aguirre Beltrán que fue subsecretario de Cultura y rector de la Universidad de Veracruz, que luego siguió el doctor Rafael Velasco Fernández, secretario general de ANUIES, luego Fernando Salmerón, que fue mi sucesor en Educación Superior y que era formar a los profesores en el sistema universitario.

MC: ¿Como en otros países?

PML: ¡Como en otros países! Entonces mi idea era que la Universidad Pedagógica, que ya estaba ahí en la mesa, pero con otras finalidades estaba, sería la cúpula del sistema, el reconversor del sistema, una unidad completamente distinta, una que fuera la unidad rectora. Sería rectora del sistema de formación de maestros, con los mejores pedagogos de México, con los mejores investigadores.

MC: Sí, la cúpula.

PML: La cúpula y que de ahí dijera, bueno unos [posiblemente refiriendo a los profesores de normales] se forman aquí y se repartieran en el sistema educativo, como ahora se hace ya, que tú puedes pagar un curso en la Facultad de Química y otro curso en la Escuela de Economía y otro curso, etcétera. Y formar a los profesores en el conjunto del sistema de educación superior. Esa era la idea. Claro que no pasó, por eso tardó mucho. Esos fueron los motivos grandes de oposición.

MC: ¿Eso ya lo pensó como secretario?

PML: Todo se viene heredando, ya don Jaime tenía la idea. Entré el año que don Jaime sale de educación que es cuando llega Agustín [Yánez Delgadillo]. Que yo no me quedé a trabajar con Agustín. Yo tenía todo un plan, yo era digamos el discípulo de Torres Bodet, que a su vez fue discípulo de Vasconcelos. Tuve un poco una función parecida. Entonces yo tenía una visión de la educación, completa en la cabeza ¿no? Y esto no se logró porque lo veían [al sistema educativo] como el amarre de todos los intereses del sistema. Yo lo veía como la gran autoridad educativa que debía decidir el sistema... No puedo extender el tiempo, es mejor que nos veamos otra vez.

Hacer un sistema integrado: educación inicial y preescolar, ahí, para eso entran los tres años de licenciatura que sean dos propedéuticos y uno de especialización; educación superior, educación media, la media entra en la básica; educación especial, educación artística, educación física y deporte, investigación educativa.

MC: Todas áreas a formarse en el sistema superior.

PML: En el sistema superior.

MC: Alguna institución en particular pensó en algún momento.

PML: Ampliar, yo no quería reducir las normales superiores, sino reformarlas para eso. Y ampliarlas, yo estaba en contra de que el sistema de educación pública lo manejara la Universidad de Veracruz, de Guadalajara, pero sí coordinarnos, ¿no? Si hay un doctorado en educación física en la universidad nacional ¿por qué no duplicarlo?, puedes tenerlo en cinco escuelas.

MC: Manejarlo como un sistema nacional.

PML: Con descentralización, y el último punto, ya no te hablo de él, es la descentralización educativa, que yo diseñé. Luego siendo secretario de Educación, me pidió hablar con él, Zedillo, e hizo todo lo contrario a lo que yo le dije; exactamente.

Entonces aquí están mis reformas, autonomía de la universidad, educación secundaria, educación pluricultural y adscripción del sistema de radio y televisión a la SEP.

[Durante estas explicaciones Muñoz Ledo había estado usando una hoja para formar un esquema sobre sus proyectos educativos, revisando lo escrito, dice:] Me frenaron esta, me frenaron esta, me frenaron esta. Yo convencí a Zedillo de esto [la descentralización], 12 años después de que yo me fui, aquí te lo dejo [me entrega la hoja de papel].

dibujo PMLe 

Diagrama de Muñoz Ledo sobre los proyectos que tenía, la UPN es la pirámide.

PML: ¿Es más o menos lo que ustedes pensaban?

MC: Sí, más o menos, todavía habría algunas pequeñas cositas que podríamos tratar.

PML: ¿Como qué?, un minuto.

MC: Ya me dijo su opinión, pero ¿qué opinaba la cúpula política?

PML: Bueno, que era un gran problema nacional que resolver. Sí, López Portillo estaba convencido. Sí creía en la educación.

MC: ¿Y en la universidad en sí?

PML: ¿En la universidad?

MC: Pedagógica.

PML: No, no, no, no. López Portillo ya no se metió en eso. La negociación fue muy pesada, pero las relaciones eran... Si yo no podía implantar mi nuevo sistema, con las reformas ¿cómo iba a implantar mi sistema de Universidad Pedagógica? ¿Entiendes? Que se creó ¿cuándo físicamente? [inquiriendo sobre la fecha del decreto].

MC: En 1978.

PML: ¿Ves? Estaba yo fuera.

MC: Pero sí le tocó la primera comisión SEP-SNTE.

PML: Sí, bueno, pero yo tenía unos puntos de vista. Mandaba a mi gente.

MC: Y esa comisión tenía mucha presencia del normalismo tradicional, que se supone que de alguna manera querían combatir, sobre todo, la cerrazón normalista.

PML: ¿Tú qué eres de formación?

MC: Yo soy licenciado en Educación de la Universidad Pedagógica.

PML: Ah bueno, sí había la idea, no si López Portillo... [nos iba a seguir contando, pero corta por su escasez de tiempo, aunque se nota que le interesaba concluir con el relato de lo que él mismo planteó que sería una entrevista confesional].

Y ya acabo, el hundimiento del barco fue cuando López Portillo, que me apoyaba a pesar de todo. Le propuse el Plan Nacional de Educación, que está en folletitos porque nunca se llegó a hacer el libro. Este se trabajó en siete grandes sesiones en Los Pinos, invitando a todos los profesores de todo lo que es educación inicial y preescolar, muy mezclado con el sector salud también. Unas sobre educación básica, otras sobre educación tecnológica, otras sobre investigación científica, desarrollo científico y tecnológico; otras sobre cultura, otras sobre juventud y deporte, con todas las clientelas. Otras sobre educación superior, entornos lectores. Hice una alianza de rectores, un grupo muy selecto para implementar todo esto. Y bueno, iba en ascenso, todo lleno. No el patio sino el jardín, entonces todavía me defendió López Portillo por última vez. Dijo [López Portillo]: “sé que hay críticas contra el proyecto de Muñoz Ledo, pero tuve un profesor que me dijo del flechador del cielo, este nunca tocará el cielo pero es el que tira la flecha más lejos”. [Retoma] Y ahí la regó, de buena fe, porque al día siguiente empezaron todos los ataques contra mí y me mandó llamar y me dijo: “Porfirio, métase debajo del tapete”. Dije: “le dije que esto iba a acabar ocurriendo, el puesto de educación es un puesto muy echado para adelante. Hay que vencer todos los obstáculos. Tengo planeado esto, reuniones...”. Hubo miedo de que creciera políticamente con las consecuencias que se supone y bueno, lo que sí me dijo el presidente muchos años después fue: “No tiene idea, ¡todos los días alguien lo grillaba!”. Hasta que no aguantó más, me mandó llamar y me dijo: “Porfirio, le voy a pedir su renuncia”. Dije, “¿pero por qué? Yo le voy a pedir...”. Adiós. Así es, gracias.

Hallazgos

Cuando planteábamos realizar la entrevista, alguien conocedor del tema nos dijo “¿y qué tiene que ver Muñoz Ledo con la pedagógica?”, aunque después nos felicitó por haber realizado esta visita. Para nosotros este encuentro fue importante y revelador. En primer lugar, como ya veníamos suponiendo con base en los comentarios periodísticos recopilados en la obra de Karen Kovacs y por el análisis de otros textos como el de Vicencio (1987), confirmamos que la UPN no estaba en los planes de la SEP. Es cierto que en algunos espacios los maestros “desde la base” solicitaron su creación. Pero la fuerza política necesaria para que tomará vida es en definitiva el SNTE, específicamente del grupo que lo comandaba: Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, y se obtuvo como pago al apoyo brindado al presidente López Portillo en su campaña, con el fin de que las huestes de este colectivo tomaran control sobre todo el sistema de formación de maestros. Esto queda muy claro en el proyecto SEP-SNTE firmado durante la administración de Muñoz Ledo. Este se incluye en la obra de Vicencio.

Una gran sorpresa fue la aparición de la figura de Rosa Luz Alegría como protagonista en la creación de la Universidad. Esta destacada política permanece en el ideario popular más por sus asuntos amorosos, sucedidos tanto en el sexenio de Echeverría como en el de López Portillo. Cuando platicamos esto con el maestro Miguel Ángel Niño, fundador de la Universidad, y quien había trabajado bajo la dirección de la referida en el efímero Centro para el Estudio de Medios y Procedimientos Avanzados de la Educación (CEMPAE) –él nos aseguró que había sido creado exprofeso para ella por su suegro, el presidente Echeverría–, primero se extrañó, pero luego recordó que ella había estado organizando actos de apoyo para López Portillo como candidato a la presidencia –pensamos que un buen proveedor de público para estos podría ser el sindicato–. Se carece de mayor información para entender el proceso concreto que llevó a que López Portillo comprometiera la fundación de la Universidad, pero es ampliamente reconocida la influencia que tenía Rosa Luz sobre López Portillo, tanto que le crea la Secretaría de Turismo y con ello la hace la primera mujer secretaria de Estado. Reforzando esta apreciación, está el hecho de que Muñoz Ledo nos informó las pretensiones políticas de esta multifacética mujer por dirigir la SEP. No sería raro encontrar un trato con Jonguitud, el verdadero interesado en crear la Universidad. Esto lo confirmamos al hablar con su hijo Carlos Jonguitud Carrillo, quien no accedió a concedernos una entrevista pero sí nos dijo “La UPN fue el proyecto de mi padre”. En fin, seguiremos indagando.

Esta entrevista nos sirvió también para confirmar el enorme poder de Vanguardia Revolucionaria y su líder Jonguitud. De primera mano supimos que éste tenía acceso directo y gran influencia sobre el presidente, esto se deduce del altercado que reseñó Muñoz Ledo con el entonces director del ISSSTE. A esto podemos agregar otros relatos que conocimos de cuando ya estaba funcionando la Universidad, en los cuales los actores reconocen que de pronto les cambiaban las indicaciones porque ya se habían negociado otras distintas por la intervención del sindicato.

Finalmente, este relato devela con toda claridad el enorme papel del siguiente secretario de Educación, Fernando Solana Morales, como el gran promotor y mecenas de la Universidad Pedagógica Nacional, pero esa ya es otra historia.

Para terminar, queremos agradecer al doctor Muñoz Ledo por su amable atención y confianza, además hacemos este agradecimiento extensivo a su asistente, la licenciada Areli González, pues sin su apoyo no hubiera sido posible este trabajo. Finalmente agradecemos a nuestro amigo Armando Ruiz Contreras por su revisión y comentarios.

Referencias

Kovacs, K. (1990). Intervención estatal y transformación del régimen político: el caso de la Universidad Pedagógica Nacional. Tesis de Doctorado en Ciencias Sociales. México: Colegio de México. 

Vicencio, J. (1987). Fundación y desarrollo de la Universidad Pedagógica Nacional. México: Dirección General de Capacitación y Mejoramiento Profesional del Magisterio(Colección Los grandes momentos del normalismo en México).


Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco. Tiene estudios de Licenciatura en Educación y Especialidad en Computación y Educación. Estudia la Maestría en Diseño, Información y Comunicación. Desarrolla investigaciones en formación de profesores, comunicación educativa, relación hombre-tecnología y ciudadanía digital. Ha publicado artículos relacionados con la enseñanza en educación básica.

Dirección institucional: Dirección de Difusión y Extensión Universitaria. Unidad Ajusco 56309700 ext. 1152. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

** Profesor de la Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco, y de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Tiene estudios de licenciatura y maestría en Ciencias de la Comunicación. Se especializa en divulgación del conocimiento científico. Es miembro de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica, A. C. y de la Asociación Mexicana de Creadores e Investigadores de la Radio (AMCIR). 

Dirección institucional: Dirección de Difusión y Extensión Universitaria. Unidad Ajusco 56309700 ext. 1152. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

 

 

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