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Revista núm. 24 - Julio/Diciembre 2018

La imagen educa

The image educates 

Gabriela Noyola*

gaby  

la patria corregida 

La pregunta por el lugar que tiene la imagen en la educación, es la que reunió a doce investigadores de distintas universidades mexicanas y extranjeras, provenientes de los campos de estudio de las ciencias sociales, la comunicación, la educación y la historia de la cultura, básicamente. Se conforma así, un estudio de carácter interdisciplinario sobre la relación entre la imagen y la educación a lo largo de prácticamente un siglo, a partir del estudio y la reflexión de algunos de los proyectos de comunicación educativa de gran calado, de la SEP.  El libro ¿La imagen educa? El recurso visual de la Secretaría de Educación Pública fue coordinado por la Dra. Sarah Corona Berkin, y publicado en la colección “Excelencia Académica” de la Editorial Universitaria de la Universidad de Guadalajara, en 2017.

Para que el lector interesado en el campo de la educación y de la cultura infantil y juvenil en México tenga una idea de su contenido, está estructurado en una Introducción, excelente, a cargo de Sarah Corona Berkin, en la que se discute el problema convocante, y se explicitan ciertas premisas del texto como algunos referentes conceptuales; y, cuatro secciones con once capítulos: la primera, trata de La representación visual de la escuela, e incluye los siguientes apartados: “La inocua belleza. Tensiones entre museo, escuela y nación” de Mario Rufer; “El deterioro de la imagen docente y la inactividad de la Secretaria de Educación Pública para dignificarla” de María Alicia Peredo Merlo et al. La segunda sección, Representación visual en los libros de texto, está integrada por “Ver para aprender. Usos didácticos de la imagen en los libros de texto gratuitos de la Secretaría de Educación Pública” a cargo de Myriam Rebeca Pérez; “El himno nacional mexicano en imágenes para niños publicadas por la Secretaría de Educación Pública” de Sarah Corona; “La interculturalidad en el recurso visual del material didáctico de Telesecundaria” por Rozzen Le Mûr; y, “La construcción visual de la familia mexicana en los libros de texto gratuitos en diferentes momentos históricos” de Mayra Margarito Gaspar. En la tercera sección, Representación visual en los recursos didácticos, están “El libro y la pantalla. Enciclomedia, un recurso visual para la educación básica” por Diana Sagástegui; “El uso de las imágenes en los muros de los salones de clase de educación indígena” a cargo de Bruno Baronnet; “La historieta como producto de divulgación científica en la enciclopedia Proteo” por Julio Cuevas Romo; y, en la cuarta sección, Representación visual en el arte, pueden leerse, “Otra modernidad. Los murales de Diego Rivera en la Secretaría de Educación Pública” de Wilfried Raussert y, “El poder didáctico de las imágenes en el México posrevolucionario. La educación y los maestros, en la película Río Escondido” por Yolanda Minerva Campos García.

En la actualidad, la imagen es uno de los modos de representación más ampliamente extendidos. Lo visual coloniza otros registros, y estimula tanto como satura nuestra capacidad de conocer y conmovernos ante otras experiencias humanas. Si algo define hoy la vida de los seres humanos, es la de ser espectadores de acontecimientos visuales que condicionan nuestro vínculo con la realidad y las fantasías. Pese a ello, la reflexión sobre cómo se forma y qué produce la mirada tiene escasa presencia en la discusión pedagógica, y menos aún al interior de la práctica educativa.

En ese contexto, este esfuerzo de conjunto materializado en un libro, viene a enriquecer enormemente, al campo de los estudios de la educación y la pedagogía, a los profesionales de la educación, a los responsables de la gestión educativa en México, en todos sus niveles. Es de destacarse que la presente reseña hubiera sido otra, de no ser por la caída estrepitosa del viejo régimen en México, a partir del 1° de julio de 2018, por poner una fecha. Esta obra constituye de algún modo un estudio de carácter conclusivo de una época, un corte de caja, ya que efectúa una suerte de balance respecto a una cuestión medular en los procesos educativos contemporáneos: los usos de la imagen en la educación mexicana a lo largo del siglo XX y principios del XXI. Es un ajuste de cuentas con el modo en que la SEP, introdujo las imágenes en la educación básica como parte de los procesos formativos. Aquí, resalto la distribución masiva del uso del libro de texto gratuito, que marcaría profundamente a varias generaciones, desde su introducción con José Vasconcelos, en la década de los treinta. Proyecto exitoso de gran envergadura, que se sumaría a otros de menor alcance. Es de destacarse por su insistencia, que en lo general, estos doce investigadores dejan en claro, la forma en que mediante diferentes proyectos de comunicación educativa, la SEP participó de modo fundamental a lo largo de un siglo, en la construcción de esa controversial, idílica y omnipresente imagen de la Nación mexicana, como estrategia de control y de dominio como parte de la modernidad mexicana.

En palabras de la coordinadora de este libro colectivo, a lo largo de los textos que lo componen se propone un diálogo entre la escuela y la imagen a partir de los recursos visuales que la SEP ha utilizado como herramientas pedagógicas. De este modo, analizan la imagen desde diferentes soportes materiales: pintura mural, fotografía, libros de texto, carteles, imagen virtual, cine. El centro de interés está situado en las diversas modalidades que asume el uso de la imagen, en su producción educativa nacional de distribución masiva y el trabajo pedagógico cotidiano en la institución escolar. Un objetivo ambicioso que al final se cumple; es un libro que tiene la virtud de hacer pensar –no todos lo consiguen– en la medida en que abre nuevas interrogantes y toca fibras muy sensibles, por ejemplo, en adultos que hoy rondan la mayoría de edad, y que son capaces de una mirada crítica y retrospectiva de su experiencia escolar, en un nuevo contexto definido por el boom de la cultura digital y las nuevas tecnologías de información y comunicación en un mundo globalizado.

El largo periodo histórico que abarca, y los problemas que son objeto de investigación así como los proyectos de comunicación educativa oficiales sujetos a la crítica, al final dan cuenta de la incipiente y precaria cultura audiovisual con la que crecieron varias generaciones dentro de un régimen autoritario, en una sociedad pre-tecnológica, cerrada en sí misma, como la mexicana del siglo pasado. Queda la sensación de un enorme alejamiento y un profundo contraste, que puede observarse hoy en día, entre las políticas y los proyectos de comunicación educativa emprendidas por la SEP y dirigidas a la población infantil y juvenil, mediante el uso de los soportes asequibles en cada momento, y una cultura audiovisual experimentada por las nuevas generaciones, al margen de la escuela y nutrida por la prensa, el radio, los comics, las caricaturas, las telenovelas, y en menor medida, el cine. Proyectos de poderosas industrias culturales, claramente inscritos en procesos de americanización de la cultura; y, formas de adquisición e interpretación propias de la cultura popular mexicana, como el grafiti. Así, los proyectos de comunicación de la SEP, se vieron al igual que hoy en día, incapaces de crear una cultura propia y de competir de algún modo, con la fuerte influencia de los medios de comunicación masiva que marcaron a una época, y la apabullante heterogeneidad y riqueza de manifestaciones y prácticas culturales populares híbridas sedientas de democracia y de libertad creación. 

De este modo, la respuesta a la cuestión en torno al poder pedagógico de la imagen, es afirmativa, los autores sostienen que sí, que efectivamente, la imagen educa por sí misma. La imagen educa la mirada y es una guía en la construcción de identidades, permite a los sujetos identificar un “nosotros” frente a un “ellos” en el lenguaje y en las acciones cotidianas. Así, la producción de imágenes está inscrita en los dispositivos de formación y de control social y cultural participando activamente, en los procesos de construcción de subjetividades y de interpretaciones del mundo que entran en conflicto, y se ponen en juego como parte de las relaciones de poder que se experimentan dentro y fuera de la escuela. Por otro lado, la cultura de la imagen es comprendida en esta obra, como un conjunto de discursos visuales que construyen “etiquetas” o estereotipos que definen el campo de lo visible y lo invisible, lo valioso y lo prescindible, lo bello y lo feo, lo propio y lo ajeno. La imagen educa en la medida en que enriquece la visión del mundo de niños y jóvenes; sin embargo, se deja ver que el universo audiovisual propuesto por la SEP en el periodo histórico que comprende, está caracterizado por la reiteración y la repetición de lo mismo. Los sujetos y los fenómenos son nombrados siempre de la misma manera, al margen del devenir de la historia. En conjunto, este texto es el relato de los alcances y los límites de los proyectos de comunicación de la SEP, y por qué no decirlo, también una suma de fracasos como los procesos de normalización y disciplinamiento de la familia moderna, los museos comunitarios en las zonas rurales, o la famosa Enciclomedia.

En fin, la imagen educa en la medida en que alimenta y participa en la elaboración de las concepciones del mundo que circulan en un momento histórico dado; porque busca incidir en la construcción del imaginario colectivo, del imaginario de la infancia y la juventud mexicanas, en este caso. En las sociedades contemporáneas se experimentan de diferentes modos, el imperio de la imagen y la cultura de lo efímero; en ese tenor, este libro enseña que las imágenes están muy lejos de ser ingenuas, más bien muestran a través de la pantalla, la persistencia de una cruenta y desigual batalla entre imágenes. Por poner un ejemplo, ya que el texto enfatiza bastante en ello, relacionado con el sentido de pertenencia a nuestro territorio y la construcción de una idea de nación en la modernidad mexicana: la SEP participó en la construcción de un sentimiento nacionalista endógeno, a través de una serie de prácticas cotidianas en las escuelas entre las que destacan las ceremonias cívicas acompañadas de la acotada serie de símbolos patrios, que todos conocemos; hoy estaría en la obligación de intervenir haciendo un uso coherente y creativo de los recursos que proveen las nuevas tecnologías, sin obviar la experiencia de la población infantil y juvenil, en un momento en que se asiste a procesos de reconfiguración de las fronteras y de las nociones de patria en el seno de la globalización y el cambio de régimen en México.

En un nuevo contexto tecnológico, de realidades virtuales y montajes, la SEP debiera garantizar la conectividad a la Web de todos los niños y jóvenes en edad escolar, con el objeto de acercarlos a otras imágenes y a otras narrativas, que les permitan orientarse en un mundo complejo; que eduque la mirada sin obturar su imaginación, y faciliten la adquisición de las herramientas técnicas y conceptuales necesarias para orientarse y participar activamente en la producción de discursos audiovisuales, como un medio de formación y expresión.

Agosto-Septiembre, 2018


* Profesora de Tiempo Completo de la Universidad Pedagógica Nacional-Ajusco. 
Adscrita al Área Académica 5. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Nota: La fotografía de la obra de Jorge González Camarena, titulada La Patria, es del editor. 

 

 

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