Revista núm. 22 - Septiembre/Diciembre 2017

Hacia la titulación en la LEIP: un proceso formativo con significado

Towards the degree in the LEIP: a formative process with meaning

María de la Luz Carmen Lugo Hidalgo[1] 

luz carmen lugo

Resumen

En este texto se aborda la forma en que se ha concebido la titulación desde algunas visiones de autores e instituciones de educación superior, de manera especial desde la UPN, así como las connotaciones que conlleva, para luego plantear cómo es que se entiende en la Licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica (LEIP).

Se exponen dos de las tensiones que se generan en este proceso y que se refieren a: 1) tensión entre la perspectiva burocrática-administrativa y la visión académica del proceso de titulación; 2) tensión entre el proceso formativo que se plantea en la LEIP y el significado que le otorgan los estudiantes a este proceso. Se abordan estas tensiones desde las respuestas que dan 21 estudiantes del módulo 16 a tres preguntas planteadas en línea, con el propósito de conocer cómo están entendiendo y viviendo el proceso de titulación por el cual están transitando en la última Fase de la licenciatura.

Abstract

This text addresses the way in which the degree has been conceived from some visions of authors and institutions of higher education, especially from the UPN, as well as the connotations that it entails, and then consider how it is understood in the Licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica (LEIP).

Two of the tensions generated in this process are exposed, which refer to: 1) tension between the bureaucratic-administrative perspective and the academic vision of the titling process; 2) tension between the training process that is proposed in the LEIP and the meaning that students give to this process. These tensions are addressed from the answers given by 21 students of Module 16 to three questions posed online, with the purpose of knowing how they are understanding and living the process of qualification for which they are transiting in the last Phase of the degree.

Palabras clave: titulación, proceso, tensiones, significación, subjetivación.

Keywords: academic degree, process, tensions, signification, subjectivation.

Presentación

La Licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica (LEIP) es una licenciatura de reciente creación en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) y empezó a operar a partir de noviembre de 2012 sin que los trabajos de diseño de los módulos que la configuran hubieran concluido, particularmente en la Fase de Formación Profesional que son los que se refieren al último año (módulos 13, 14, 15 y 16). El Plan de Estudios comprende 16 módulos que se desarrollan en cuatro años y se sustenta en el modelo curricular denominado Sistema Modular el cual se caracteriza por superar la dicotomía teoría-práctica para hacer la vinculación de estos dos momentos que se presentan en la formación de estudiantes de licenciatura.

Otra de sus características es que el conocimiento se presenta de forma integral, esto es, no está parcializado en disciplinas o fragmentos del conocimiento (asignaturas), sino que se articulan los contenidos necesarios de las diferentes disciplinas para abordar un problema de la realidad educativa que será comprendido, explicado y, en su momento, transformado para lograr los cambios que el educador considere convenientes de acuerdo a la elaboración de proyectos socioeducativos, los cuales se van desarrollando en los diferentes módulos que comprende la currícula.

Una más de las innovaciones que presenta esta licenciatura es que se ofrece en línea, siendo la primera licenciatura propia de la UPN que lo hace.

En noviembre de 2016 egresó la primera generación y en agosto del 2017, la segunda, motivo por el cual la titulación representa un motivo de reflexión y valoración necesaria para prevenir el rezago en este rubro.

En este texto abordamos la forma en que se ha concebido la titulación desde algunas visiones de autores e instituciones de educación superior, de manera especial desde la UPN, con el fin de destacar hacia dónde se ha orientado, para luego plantear cómo es que se entiende en la LEIP y la forma en que se está trabajando para hacerla un proceso formativo y significativo en la última fase de formación de los estudiantes; considero que de esta forma se puede prevenir el rezago en esta joven licenciatura.

Una última parte se refiere a la explicitación de dos de las tensiones que se generan en el proceso de titulación que viven los estudiantes en condición de elaborar su documento recepcional y de los egresados de las licenciaturas, de acuerdo a las concepciones que se tienen de este proceso por los sujetos involucrados en el mismo: estudiantes y académicos. Las tensiones que se señalan son: 1) tensión entre la perspectiva burocrático-administrativa y la visión académica del proceso de titulación; 2) tensión entre el proceso formativo que se plantea en la LEIP y el significado que le otorgan los estudiantes a este proceso.

Se abordan estas tensiones a partir de las respuestas que dan 21 estudiantes del módulo 16 a tres preguntas planteadas en línea, con el propósito de conocer cómo están entendiendo y viviendo el proceso de titulación en la última Fase de la licenciatura.[2]

La titulación en la educación superior, el caso de la UPN

La forma en que se concibe la titulación en las Instituciones de Educación Superior, varía de acuerdo a la perspectiva de quien la mire; al colocar en el buscador de internet “proceso de titulación”, en las web de la UNAM, el IPN y otras instituciones, se encuentra la descripción de los trámites administrativos que tienen que realizar los egresados para obtener su título profesional, en los reglamentos respectivos.

En la página de la ANUIES, no se menciona la forma en que se conceptúa la titulación y sólo en uno de los artículos de la Revista de la Educación Superior (no. 69, 1989) de la misma institución, se señalan algunas consideraciones que van más allá de la burocracia que han de seguir los egresados y que tienen que ver con causales de fondo para que se no se acrecienten los titulados en las universidades, en el sentido de cuestionar la formación que reciben los universitarios durante su trayectoria y de las modalidades para la titulación que se ofrecen en estas instituciones:

…el problema no sólo es de orden burocrático-administrativo, sino que es necesario revisar y cuestionar los aspectos académicos referidos a la formación que reciben los estudiantes durante su carrera profesional, es decir, habría que analizar si esa formación es lo suficientemente sólida para que el egresado pueda cubrir los requisitos académicos que la obtención del título exige, y de ser necesario, buscar nuevas opciones para demostrar los conocimientos, capacidad y habilidades de los estudiantes (López, Salvo y García, 1989, p.1).

Si bien los trámites que el aspirante a obtener el título de licenciatura son complicados en general, éstos no son en el verdadero problema al que se enfrenta el egresado de una licenciatura.

Para arribar a lo que en este texto pretendo es conveniente centrar la mirada en la forma en que la titulación ha sido considerada en la Universidad Pedagógica Nacional. Inicio por la revisión del Reglamento General para la Titulación de Licenciatura en la UPN (1990), que en su Capítulo ll, dice: “La titulación constituye una actividad terminal de formación de los estudiantes… que permite recuperar y poner en práctica los conocimientos y las habilidades adquiridas en el curso de los estudios profesionales” (UPN, s/f, p.2).

Un aspecto que es necesario subrayar en dicho Reglamento es el lugar que se le asigna a la titulación, la cual se contempla sólo al término de los estudios de licenciatura: “...la titulación de la licenciatura es la culminación de una etapa del proceso de formación profesional que implica la evaluación sobre la capacidad crítica, reflexiva y transformadora que el egresado posee, e incluye un procedimiento administrativo” (UPN, s/f, p.1).

De acuerdo a lo que dice la cita anterior, la titulación se ubica al finalizar los estudios de licenciatura por lo que este proceso empieza sólo al concluir la formación que se ha llevado durante cuatro años, lo cual ya de por sí, deja al egresado desprotegido del cobijo institucional para llevarla a cabo. Sin embargo, es de destacarse que en estas conceptuaciones se habla de conocimientos, habilidades y capacidad crítica que el estudiante debe demostrar para ser evaluado al realizar la titulación y no sólo de trámites administrativos, lo que nos lleva a pensar en el proceso formativo que se desarrolla en el curso de la licenciatura.

A partir de 2016, se inicia en la UPN el proceso de cambio del reglamento de titulación vigente; en la Propuesta de modificación al Reglamento General para la Titulación Profesional de Licenciatura de la Universidad Pedagógica Nacional (2017), puede leerse en el artículo 3, fracción X, la siguiente definición: [Se entiende por] “Proceso de titulación: al conjunto de actividades y procedimientos académico-administrativos que conducen al egresado a obtener el título de licenciatura. Los procedimientos del proceso de titulación en la UPN son diferenciados en función de las opciones que contempla este Reglamento” (UPN, 2017, p. 3).

En esta propuesta, se ha dejado de lado la cuestión formativa que el egresado debe demostrar en la titulación y se orienta sólo a un conjunto de actividades y procedimientos académico-administrativos que hay que llevar a cabo, lo cual nos remite de nuevo a la visión burocrática de la titulación, aunque es destacable que ya se habla de un proceso, esto es, de una serie de etapas o fases para realizarla y no sólo como algo lineal.

La ausencia de una conceptuación en los documentos que hablan sobre la titulación no permite conocer la orientación que se tiene en la institución educativa que pretende que sus egresados opten por un título profesional.

La connotación individual-social de la titulación

Lo abordado anteriormente, plantea la necesidad de reflexionar sobre aspectos que tienen que ver con el proyecto académico-institucional, la estructura curricular, los procesos educativos al interior de la institución y el análisis de las diferentes prácticas de los asesores.

En una universidad como la UPN, el que no se encuentre en sus reglamentos de titulación la conceptuación o la forma en la que se entiende dicho proceso, es muestra de la irrelevancia, de la falta de atención o del reduccionismo al ámbito administrativo que se le otorga. En cuanto a la estructura curricular de la mayoría de las licenciaturas que ofrece la UPN, los planes de estudio no contemplan la elaboración-construcción de un documento que oriente a la titulación como parte de la currícula, sino hasta el egreso del estudiante.

Se hace necesario también hacer una revisión de lo que conlleva “involucrarse” en un proceso de titulación, de la manera en como se ha practicado en la Licenciatura en Pedagogía de la UPN, que es el referente más cercano del que se parte en este texto, pero que a la vez orienta lo que se está construyendo en la LEIP, ya que las concepciones sobre el proceso le dan un significado concreto a la relación asesor-asesorado.

Retomando a Calvo (2010), coincidimos en que la titulación representa un simbolismo que va a otorgar un cierto sentido al desarrollo profesional de los estudiantes/egresados y a los asesores del trabajo recepcional porque durante el proceso de la asesoría, sea como parte del plan de estudios o al egreso de la licenciatura, entre ambos tendrán que elaborar un constructo académico que condensa el sentido final de la formación profesional: “Cuando el alumno entra en procesos de titulación ya hay una organización simbólica que le preexiste y que lo ubica en un lugar: reglamentos, tiempos, modalidades de trabajo, el currículo y los asesores de tesis, es decir un universo simbólico que le permite orientarse y dar sentido a la escritura de la tesis” (Calvo, 2014, p. 4)

Asimismo, es necesario identificar que el proceso de titulación implica a los participantes (asesor y asesorado) en una relación vinculante entre ambos, ya que el contenido del documento recepcional requiere de una serie de negociaciones, afectos, deseos y sentimientos que casi nunca son explicitados ni elaborados (en un sentido psicológico) por los sujetos que la entablan, pero que tienen un efecto positivo o negativo en el resultado del proceso.

En este sentido, podemos decir que estamos considerando a la titulación como un proceso de subjetivación, ya que la subjetividad “se construye por un proceso de subjetivación que es social (transubjetivo) y que es posible a partir de las interrelaciones de los sujetos. El Otro (orden simbólico-cultural) se representa en los otros y sólo a partir del Otro y los otros, el sujeto se constituye y hay procesos subjetivos” (Ramírez y Anzaldúa, 2001, p. 2).

La relación establecida en el proceso de titulación entre asesor-asesorado es de orden intersubjetivo (relación entre lo Otro y los otros), en la medida en que se da un vínculo, el cual a su vez implica correlación de subjetividades; esto es, cuando la estructura de ambos sujetos se relacionan en torno a un objeto (elaboración del documento recepcional) o comparten un mismo campo subjetivo (titulación) en un momento dado, producen o significan la realidad psíquica en la que están involucrados.

La forma en la que significan ambos sujetos el proceso de titulación, pocas veces es explicitado en esta relación; se requiere de un trabajo de análisis psíquico que favorezca traer a la consciencia lo inconsciente o al menos, un ejercicio de diálogo en el que los dos sujetos puedan hacer explícitas las connotaciones que para ellos tiene el proceso de titulación.

Es conveniente señalar que el tipo de significación que construyen asesor-asesorado respecto a la titulación, no es producto de un trabajo individual y aislado, sino que tiene que ver con lo que Castoriadis denomina significaciones imaginarias sociales, las cuales:

(…) no son lo que los individuos se representan, consciente o inconscientemente, ni lo que piensan. Son aquello por medio de lo cual y a partir de lo cual los individuos son formados como individuos sociales, con capacidad para participar en el hacer y en el representar/decir social, que pueden representar, actuar y pensar de manera compatible, coherente, convergente incluso cuando sea conflictual (Castoriadis, 1989, p. 323).

Estas significaciones se inscriben en lo que el autor llama lo imaginario, entendido como significaciones, construcciones de sentido, creación constante e indeterminada de figuras, formas e imágenes que actúan como significaciones, en tanto que a partir de éstas las cosas cobran sentido. Es conveniente señalar que lo imaginario se manifiesta en un doble sentido: en el dominio de la psique, como imaginación radical (del sujeto) que apunta a la poiésis-creación y en el dominio de lo histórico-social, como imaginario social (en los grupos sociales).

Esto quiere decir que la existencia es significación, siempre estamos significando lo que hacemos, sentimos y vivimos de acuerdo a los vínculos entablados y al entorno social donde nos ubicamos; entonces, las significaciones tienen un aspecto de creación en las relaciones y acciones con los otros, motivo por el cual para cada sujeto la significación de la realidad es única y particular.

Por lo tanto, la titulación no escapa a la construcción de un significado que orienta la forma en que se desarrollará este proceso.

La titulación en la LEIP

La manera en que se consideró este proceso en el Plan de estudios de la LEIP se enuncia en el siguiente párrafo, en donde se indica que en el curso de la Tercera Fase denominada “Desarrollo Profesional” es el momento en el que se realiza dicho proceso, de acuerdo al Campo de Formación que el estudiante elija:

La flexibilidad curricular también se expresa en la tercera fase del programa educativo donde el estudiante tiene la posibilidad de elegir uno de los campos de formación y acción educativa que se ofrecen.

Para la obtención del título de licenciado en educación e innovación pedagógica es requisito cubrir el total de 320 créditos equivalentes a los 16 módulos que integran el plan de estudios (Plan de estudios LEIP, 2012, p. 40).

La Fase de Desarrollo Profesional tiene como una de sus intenciones la elaboración del trabajo recepcional que consiste en:

Proyecto de Desarrollo Educativo, entendido como una propuesta de intervención que busca resolver un problema educativo, en el cual deberá explicitar las estrategias y los fundamentos de la acción innovadora, las condiciones particulares de aplicación, los recursos, los tiempos, los propósitos esperados, los mecanismos para realizar su seguimiento a fin de reflexionar sobre la pertinencia de sus proposiciones de acuerdo con los contextos y las políticas vigentes (Plan de Estudios, 2012, p. 17).

También se menciona que para la obtención del grado (desde una perspectiva administrativa) se requiere:

  • cubrir el 100 % de créditos del plan de estudios (320 créditos).
  • cumplir con el servicio social obligatorio.
  • elaborar documento de trabajo recepcional.
  • presentar réplica oral, vía teleconferencia, con la presencia de un fedatario de la unidad UPN sede del examen profesional y ante un jurado de tres sinodales.

En el mencionado Plan de Estudios de la LEIP (2012) se consideran los siguientes Campos de Formación y Acción para que los estudiantes elijan:

Educación formal (inicial, básica, media superior, superior), Educación de adultos, Educación para el trabajo, Educación social y campos emergentes (formación permanente, comunitaria, alternativa, cárceles, situación de calle, grupos vulnerables, migrantes, hospitales…), Educación para los medios (TIC), Formación en Gestión (administración, asesoría, políticas públicas), Formación en investigación educativa, Educación para la construcción de la corporeidad y de identidad, Educación para la apreciación y producción artística (Plan de Estudios, 2012, p. 17).

Los dos campos que pueden elegir los estudiantes hasta el momento, son:

  1. Educación y Comunicación.
  2. Proyectos de Intervención Socioeducativa desde la Pedagogía Social.

Para la operación de estos campos de formación con la segunda generación de la LEIP, se diseñaron los módulos 13, 14, 15 y 16 en el año 2016-2017, considerando la misma base metodológica (investigación cualitativa orientada hacia la investigación-acción), ya que los primeros módulos diseñados de la opción que cursó la primera generación en el campo de Educomunicación no estaban encaminados a la elaboración del documento recepcional o al Proyecto de Desarrollo Educativo.

Una vez que están a punto de terminar el módulo 16, los estudiantes de la segunda generación cuentan con un documento terminado (la mayoría), faltando sólo afinar algunos detalles; consideramos que en breve estarán iniciando los trámites de titulación.

Cómo conceptuamos la titulación en la LEIP

En el Plan de estudios de la LEIP no se conceptúa el proceso de titulación; sin embargo, se advierte que al ser una de las principales intenciones de la Fase de Desarrollo Profesional el elaborar el documento recepcional, este proceso tiene lugar en el último año de la licenciatura. Ante esta carencia, en las reuniones del Consejo de la LEIP, nos dimos a la tarea de avanzar sobre las ideas que orienten la titulación.

En primer lugar, consideramos que todo proceso hace referencia, de un modo general, a la acción de ir hacia delante. En el Diccionario de la Lengua Española (http://dle.rae.es/?id=UFbxsxz) se señala que el término proviene del latín processus, que significa avance, marcha, progreso, desarrollo; de acuerdo a estas ideas, llevar a cabo un proceso es realizar acciones que llevan a desarrollar algo, en este caso la titulación.

También es necesario explicitar cómo es que concebimos la formación: ésta es un proceso a la vez interno y externo al sujeto, que transita entre el mundo interior y exterior o social, entre el adentro y el afuera de sí mismo; en este ir y venir puede surgir una nueva creación, un conocimiento de sí mismo con y a través del otro. Por lo anterior, surge la idea de concebirla como inmanente al ser humano, como parte de su propio devenir (Valle, 2012).

Generalmente se considera que la formación la tienen que realizar agentes externos al propio sujeto, quienes realizan la mediación entre un cuerpo de conocimientos a aprender y el individuo que aprende. La conceptuación de la LEIP mira a la formación como un devenir, como un dar-se forma, como un abandonar la forma que se tenía para, en el proceso de formación, constituirse como una nueva forma, en el encuentro con otro. Como un acto de dar y recibir que nos lleva a adquirir una forma diferente a la que se tenía antes de iniciar el proceso.

Retomando lo anterior, se hicieron algunos planteamientos iniciales los cuales se complementaron en reuniones del Consejo y quedó conceptuado el proceso de titulación de la siguiente forma:

  • - “Como un proceso formativo que permite al estudiante integrar los conocimientos y aprendizajes adquiridos en los módulos cursados para plantear soluciones a problemas educativos, de forma innovadora, de manera ética y comprometida socialmente, mediante proyectos de intervención”.
  • - “Como un proceso de acompañamiento en el cual el asesor, de manera empática y dialógica, crea condiciones para la orientación del estudiante sobre las mejores perspectivas para realizar su trabajo”.
  • - “Como un proceso de construcción de subjetividad el cual favorece la consolidación de la identidad profesional, la seguridad académica como educador en su desempeño para intervenir en el campo educativo, con un amplio panorama del hecho educativo”.
  • - “Como un puente, metafóricamente hablando, en el que se le acompaña a cruzar al otro extremo, para favorecer su autonomía profesional”.
  • En las anteriores conceptuaciones quedan plasmados los elementos que constituyen el proceso: los sujetos participantes, la forma en la cual se relacionan, el papel de cada uno de los sujetos y el papel del conocimiento en la construcción de un documento recepcional. Asimismo se contempla el proceso, lo formativo, el papel de la subjetividad y de la significación. Ahora será necesario que estos conceptos se difundan para que los tutores que participan en la titulación, también los compartan y los enriquezcan.

Algunas tensiones que se originan de la connotación sobre el proceso de titulación.

Las tensiones que destacamos se originan al conocer la forma en que los estudiantes, asesores y autoridades conciben a la titulación en las diferentes licenciaturas, lo que explicitamos para identificar si en la LEIP también sucede así:

1) tensión entre la perspectiva burocrático-administrativa y la visión académica del proceso de titulación;

2) tensión entre el proceso formativo que se plantea en la LEIP y el significado que le otorgan los estudiantes a este proceso.

Para abordar cómo se concretan estas tensiones en lo que nuestros estudiantes conciben como proceso de titulación, se les enviaron tres preguntas por correo electrónico a quienes cursan el módulo 16:

  1. ¿Qué significado tiene para ti la elaboración del documento recepcional en el último año de la licenciatura?
  2. ¿Cómo estás viviendo el proceso de titulación que inició en el módulo 13?
  3. ¿Cuáles son tus expectativas para la titulación al egreso de la LEIP?

Se recibieron las respuestas de 21 personas (de 58 inscritos); se numeró a cada estudiante para guardar la confidencialidad conveniente. Enseguida se transcriben algunas de las respuestas (se respeta el texto íntegro) que nos enviaron y posteriormente se hace la interpretación de éstas de acuerdo a la prevalencia o no de las tensiones mencionadas:

Respuestas de algunos estudiantes a la primera pregunta:

“El documento recepcional forma parte de mi proceso de formación y da (sic) evidencia de lo aprendido en la LEIP. La licenciatura en línea ha sido un proceso educativo con grandes significados en mi vida. No sólo me he preparado para ser una pedagoga, sino que me enseñó a ser más humana, a sentir con el corazón (sic) y ayudar a muchas personas en diversos ámbitos a superar las tensiones que actualmente viven mediante una experiencia educativa con mira a ser mejores ser humanos” (A1).

“El trabajo recepcional representa para mí, no solo la capacidad que tengo como pedagoga para intervenir en un contexto social, es el resultado de todo un proceso reflexivo en el cual tuve la oportunidad de cambiar mis paradigmas sociales y entender las necesidades humanas para dar cuenta de ello, y de manera innovadora, crear una respuesta educativa que transformará la realidad vivida, pero que también me ha transformado a mí” (A 5). 

“Para mí el hecho de elaborar el documento recepcional se me ha conflictuado (sic), pues no tengo la habilidad para hacer una buena redacción para que las demás personas lo entiendan, pero viene siendo la culminación de este proceso educativo, en el cual pongo en acción mis conocimientos y habilidades para dar a conocer el trabajo que se llevó a la práctica en el proyecto educativo a través de la investigación acción para atender un problema de comunicación con madres y padres de familia y dar cuenta de los resultados alcanzados por medio de la evaluación” (A3).

“El  último año de la LEIP ha representado una oportunidad, es la síntesis de los años de trabajo y todas las experiencias devenidas hasta hoy. Al estar en un sistema que permite elaborar el documento recepcional a la par de seguir construyendo los saberes propios de la disciplina, se ejercita la posibilidad de poner en práctica todo lo aprendido en los años previos. Si ya durante toda la licenciatura se busca aplicar lo que aprendemos, es durante todo este año en que se ven tangibles (sic) los conocimientos. Permite desarrollar habilidades de valoración de las capacidades pues mientras se diseña y se aplica, las necesidades nos obligan a explorar en las evaluaciones, por lo que se desarrolla un sentido de autonomía escolar para conocer más temas que den respuestas a nuestras inquietudes” (A19). 

Algunas respuestas a la segunda pregunta:

(¿Cómo estás viviendo el proceso de titulación que inició en el módulo 13?)

  • “Cada vez que me siento frente a la computadora para dar cuenta de este proceso, me veo una vez más como esa persona que siempre quise ser. Mirando la realidad y tratando de entender los múltiples factores que la determinan” (A1). 
  • “Estos últimos módulos me han permitido dar lo mejor de mí, entender lo que tengo que escribir para después plasmarlo y poderlo trasladar a mi contexto solicitado” (A7).

"El proceso de titulación lo estoy viviendo muy emocionada, con apertura de seguir aprendiendo y en ocasiones confundida y angustiada, sin embargo llega la calma con la guía de mi tutor” (A 12).

“Muy agobiada porque hay momentos en los que se aglutinan tantas actividades y a todas debemos darles respuesta, la redacción, la puesta en marcha de la propuesta, el servicio social, el coloquio, el encuentro, etc.” (A6)

“La evidente mala comunicación interna entre las instancias involucradas me ha sido (sic) más que evidente, amén de que si bien el registro sería en línea, hubo fallas y no pude entrar al sitio, por ello ocupé (sic) hacerlo presencial.

Cuando me acerqué a la biblioteca para realizar consultas que ocupaba (sic), fui informada de que no estaba registrada como alumna de la UPN, no se me informó que no siempre puedo hacer uso de servicios bibliotecarios, pues fui en la época en que iniciaba el módulo 16 y el servicio sólo estaba para los alumnos de posgrado” (A 5).

“Considero que desde que se inició el módulo 13, 14, 15 y el actual he sido acompañada en todo este proceso ya que mi tutora me ha ido guiando en todo momento con el fin de enriquecer el Proyecto de Desarrollo Educativo que se ha venido elaborando, como en todo, hay momentos en que se me hace complejo la elaboración de algunas actividades que de pronto no dan ánimos de continuar pero cuando veo en retrospectiva lo que he avanzado, alentándome a continuar y lograr llegar a la meta ya que además de que me preparo profesionalmente también forma parte de mi proyecto de vida” (A9).

En cuanto a la tercera pregunta, algunos de los estudiantes contestaron:

(¿Cuáles son tus expectativas para la titulación al egreso de la LEIP?)

“A punto de terminar esta licenciatura, me encuentro sumamente feliz, de haber concluido uno de mis más grandes anhelos en la vida. Espero poder seguir brindando este apoyo con todas las herramientas que me fueron brindadas, y de esta manera, dar lo que he aprendido en el medio educativo” (A1). 

“Una de mis principales expectativas para la titulación al egresar de la LIEP es seguir contando con el apoyo de asesoría tutorial hasta llegar a la meta final inmediata que es la presentación del examen profesional para que ya cuando esté titulada pueda ampliar mis horizontes laborales y seguir preparándome académicamente” (A15).

“En primer lugar debo disciplinarme para adecuar tiempos para ir afinando mi documento, las correcciones, ajustes que me marque mi tutora y así pueda ser aprobado mi documento recepcional. Una vez que obtenga el título voy a realizar labor social, trabajando con personas adultas, alfabetizando, impartiendo pláticas sobre desarrollo humano, para que tengan una mejor calidad de vida y seguir trabajando con madres y padres de familia en diferentes centros educativos a fin de colaborar para que lleven una comunicación afectiva y efectiva con sus hijos” (A3).

— “Registrar en breve mi proyecto a la Comisión de Titulación.

— “Culminar el módulo 16.

— Ajustar la redacción del proyecto de intervención  a los tiempos necesarios para empatarlos con los tiempos del servicio social.

— Tener listo mi  documento recepcional al termino del módulo 16.

— Tener claridad en relación a los tres lectores del trabajo, y proponer nombres de tutores lectores a la Coordinación y recibir su autorización y visto bueno.

— Que el proceso de titulación sea fluido y concreto.

— Obtener las firmas de los lectores en la primera oportunidad.

— Titularme, tomando en cuenta todo lo anterior y la dinámica de mi grupo, en breve. 

— Y después… continuar con investigación educativa al formar un círculo de egresados que oferte sus  proyectos a comunidades escolares.

— Matricularme a  la Maestría de Educación con línea en Educación artística que se imparte junto con el CNA” (A8).

Las significaciones que los estudiantes han construido para el proceso de titulación

De las respuestas presentadas, podemos identificar las significaciones de los estudiantes respecto a la primera de las tensiones señaladas:

  • Los estudiantes al ser partícipes de ese universo simbólico que conlleva la titulación, no tienen elementos para distinguir entre el proceso académico- formativo de la titulación que se plantea en la LEIP y los trámites administrativos en las diferentes instancias de la UPN, por lo que para ellos lo burocrático-administrativo es parte del mismo proceso; advertimos que en la UPN el personal administrativo no siempre está capacitado para agilizar y entender las necesidades de los estudiantes de las licenciaturas, ya que en el caso de la LEIP, hay muchos que viven en el interior de la República y no pueden hacer los trámites de manera presencial y los procedimientos en línea aún no se han concretado.
  • Es destacable que la cuestión burocrático-administrativo está influyendo en el proceso de titulación ya que las instancias que tienen que ver con este proceso en la UPN, no les están ofreciendo a los estudiantes o egresados una adecuada información o atención; el servicio brindado de manera deficiciente contribuye a que los significados que van conformando los aspirantes a titularse sean de inconformidad, enojo y malestar ante las situaciones que han vivido.
  • En este sentido considero que la primera de las tensiones planteadas en este texto, ha adquirido un significado de obstaculización y dilación del proceso de titulación para los egresados, lo que los hace vivir este proceso de forma engorrosa y como un problema de comunicación entre instancias como el CAE y la Subdirección de Servicios Escolares, por ejemplo; asimismo, queda fuera de las posibilidades de solución desde las gestiones de la Coordinación y desde los tutores que participan en esta etapa, a pesar de los meses de trabajo con algunas de estas instancias y la Coordinación para formalizar los procedimientos.
  • En cuanto a la segunda de las tensiones planteadas, se puede decir que:
  • Se infiere que los estudiantes han construido un significado de la titulación como un proceso formativo y que permite concretar lo hecho en la carrera, ya que el 100% de quienes enviaron sus respuestas, señala que ésta recupera lo que han aprendido en la licenciatura y que es la concreción de su experiencia conjuntamente con la teoría.
  • Asimismo, podemos dar cuenta de que el acompañamiento de los tutores ha significado un gran apoyo pues la orientación ofrecida les ha permitido la elaboración del proyecto, en la mayoría de los casos. La asesoría para la titulación se ha realizado mediante una estrecha comunicación con el asesor (a), lo cual contribuye para establecer vínculos que favorecen la correlación de sus subjetividades en el sentido de conformarse como sujetos que desean, sienten y negocian sobre la tarea común: el documento recepcional y de esta manera construyen significaciones que comparten en ese devenir.
  • Las significaciones construidas acerca del proceso vivido, se refieren a un proceso agobiante de mucha responsabilidad y trabajo, incluso de incertidumbre; también con emoción, confusión y angustia, pero que se logra superar al realizar el documento recepcional o Proyecto de Desarrollo Educativo.
  • Asimismo, las significaciones asociadas al proceso de titulación ponen en juego las emociones y sentimientos de los estudiantes, ya que la gran mayoría los mencionan; tanto emociones y sentimientos gratificantes, como los que les causan tensión e incertidumbre. De acuerdo con estas significaciones, desprendemos que la titulación es un proceso de subjetivación, ya que han construido un documento producto de un entramado de relaciones entre los estudiantes y el asesor que les ha llevado a vincularse y manifestar emociones diferentes de acuerdo al rumbo que toma la relación.
  • Como parte de las significaciones que han construido, también se encuentra el desarrollo familiar, la evolución como personas y profesionistas que confluyen en este proceso, así como el compromiso social que han conformado, lo cual permite identificar que no se da una escisión entre lo socio-afectivo y lo académico.

El 90% de los estudiantes señala que desea titularse lo antes posible para lograr “el sueño” de su vida; esto es, la licenciatura tiene un gran significado para su vida personal y profesional constituyendo la titulación la posibilidad de alcanzar ese “sueño”.

Un elevado porcentaje de estudiantes señala que una vez titulados podrán acceder a un mejor trabajo, a un enriquecimiento profesional, a apoyar a su comunidad o a personas que lo necesitan como: jóvenes, indígenas, personas de la tercera edad, niños, etc., mediante alguna forma de labor social.

Un 80% indica que quiere titularse en este mismo año para seguir con sus propósitos profesionales, lo que contribuye a la eficiencia terminal de la LEIP. Al mismo tiempo, seis mencionan que desean continuar con estudios de maestría, por lo que cursar la licenciatura les abre nuevas perspectivas profesionales.

La segunda de las tensiones planteadas en este escrito, consideramos que no es tal pues hallamos una correspondencia entre lo expresado por los estudiantes y las conceptuaciones y expectativas que se tienen en el Consejo de la LEIP.

A manera de corolario

Encontrar coincidencia entre lo que se ha realizado durante los seis años de las actividades de la LEIP, desde la elaboración del Plan de Estudios hasta la concreción del proceso de titulación en la segunda generación y de acuerdo con resultados de esta breve investigación, nos hace ver que se comparte entre estudiantes y asesores el mismo lenguaje y la misma perspectiva respecto a este proceso y que se camina en conjunción para el mismo logro.

El diseño del Plan de Estudios y de cada uno de los módulos ha sido orientado para formar al estudiante de la LEIP, para que se vaya dando una forma desde una perspectiva crítica del hecho educativo con la intención de realizar propuestas de transformación que van desde lo personal, desde la subjetividad misma, hasta la intervención en una realidad educativa para proponer cambios o mejoras en esa realidad.

El hecho de que los estudiantes hayan significado el proceso de titulación como un proceso formativo que recupera lo aprendido en la licenciatura y que les implica la vinculación socio-afectiva con su asesor y con el producto de este proceso (el documento recepcional), nos hace ver que el diseño de los módulos está adecuadamente orientado hacia la formación de profesionales de la educación que atienden problemas educativos mediante la elaboración de proyectos de intervención innovadores.

Fuentes de consulta

  • Anzaldúa, R.E y Ramírez, B. (2001). Subjetividad y Relación Educativa. México, Universidad Autónoma Metropolitana.

           http://educa.upnvirtual.edu.mx/educapdf/rev5/calvo-005.pdf

  • Castoriadis, C. (1989) La institución imaginaria de la sociedad, vol. 2, El imaginario social y la institución. Barcelona, Tusquets.
  • López, M. N., Salvo, B. y García, G. (1989). Consideraciones en torno a la titulación en las instituciones de educación superior. Revista sobre la educación superior, XVIII(69).

Recuperado de http://resu.anuies.mx/despliega/?Id=69

  • (S/F) Reglamento General para la Titulación Profesional de Licenciatura de la Universidad Pedagógica Nacional. México: UPN.
  • (2017) Propuesta de modificación del Reglamento General para la Titulación Profesional de Licenciatura de la Universidad Pedagógica Nacional. México: UPN.
  • Valle, Ana María (editora) (2012) Alteridad, entre creación y formación. Seminario de Imaginario y Experiencia. México, FES, Acatlán, Universidad Nacional Autónoma de México.
  • anuies.mx

 Notas

[1] Profesor Titular “C” de tiempo completo en la Universidad Pedagógica Nacional. Responsable del Programa Educativo Licenciatura en Educación e Innovación Pedagógica en la Unidad Ajusco. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo..

[2] El Plan de Estudios de la LEIP se estructura en tres Fases: Introductoria, Problematización, Desarrollo Profesional. Esta última abarca los módulos 13, 14, 15 y 16.

 

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