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Conocimiento e intervención multidimensional del TEA

Revista núm. 23 - Enero/Junio 2018

Ontogénesis de la socialización y la comunicación. Implicaciones en el TEA 

Ontogenesis of socialization and communication. Implications in ASD 

Crisanta Cruz González y Aguilera[*]

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Resumen

Este artículo describe, desde la perspectiva de la psicología genética, los procesos de evolución y aprendizaje de la comunicación y las habilidades sociales así como los problemas que presentan las personas con trastorno del espectro autista (TEA) durante su vida. Por otra parte, se señala la importancia de la empatía, la volición y la imitación como componentes esenciales para ser socialmente hábiles y buenos comunicadores.

Aunado a ello, se describe la importancia y las características de las primeras interacciones comunicativas que realiza el niño pequeño anteriores a la adquisición del lenguaje, balbuceo, primeras palabras con significado hasta llegar a la formación de enunciados para lograr la construcción lingüística compleja que se emplea durante la comunicación.

Finalmente, se comenta la importancia del paradigma de la complejidad como un sistema adaptativo y de interacción durante el desarrollo de vida del ser humano que influye en todos sus procesos de aprendizaje, y que a los especialistas en el TEA nos ofrece bajo este nuevo enfoque, estar en condiciones de poder construir nuevas propuestas de evaluación y de enseñanza especializadas.

Abstract

This work describes, from the genetic psychology perspective, the evolutionary processes of learning and development of the communicative and social skills as well as the obstacles that face people with Autism Spectrum Disorder (ASD) during their lives.

It is also presented the significance of empathy, volition and imitation throughout the actions that the child does as essential components to become socially skillful and a good communicator. Likewise, the importance and characteristics of the first subjective primary interaction, the behavior before language acquisition, babble, one word, two words… and utterances thus communication.

Finally, it is mentioned the relevance of the complexity paradigm as an adaptive system of interaction during the development of the human being influencing all learning processes. We as specialists in ASD should be aware of this new focus to be able to propose new evaluation systems and specialized teaching schemes.

Palabras clave: empatía, volición, intersubjetividad, espectro, neurodesarrollo, impronta, deíticos.

Keywords: empathy, volition, intersubjectivity, spectrum autism, neurodevelopment, imprint.

 

Introducción

El objetivo de este artículo es analizar los procesos del desarrollo de la comunicación y de la socialización que se van generando durante el transcurso de la vida del hombre. Estos procesos evolutivos de aprendizaje, requieren en primera instancia de un funcionamiento neurobiológico normal participando las diversas áreas que conforman al cerebro las cuales se encuentran interconectadas favoreciendo la percepción adecuada de un sin número de estímulos sensoriales que son analizados por el sistema sensorial que es el responsable de procesar la información auditiva, visual, táctil, gustativa, olfativa y motora que el ser humano recibe durante su interacción con las personas y con los objetos de conocimiento que se encuentran en el contexto de su vida. De esta manera, durante esta interacción se originan aprendizajes continuos que, desde la perspectiva psicogenética de Piaget, se irán consolidando constantemente en la medida en la que el niño irá apropiándose de los conocimientos durante sus acciones de aprendizaje mediante las cuales adquieren un sentido funcional y significativo.

Victor Ruggieri (2011, pp. 148-170) analiza alguna de las bases neurobiológicas actualmente aceptadas en los estudios realizado en las personas con TEA, entre las que se han estudiado el tronco cerebral y el cerebelo, siendo en la corteza cerebral en donde se han localizado las mayores evidencias de alteraciones.

Ruggieri focaliza el análisis en la amígdala que desempeña un papel fundamental en el reconocimiento de caras y gestos, que está relacionada entre otras cosas con las respuestas emocionales así como en el reconocimiento del significado afectivo (amor, temor y empatía ) del estímulo social que influirá en la conducta y en la percepción de las emociones de los otros, que en caso del TEA se observan afectaciones en la socialización y las habilidades sociales así como en la percepción de la orientación de la mirada y las asociaciones cruzadas. El mismo autor, haciendo referencia a Fein, et al. (1986), aclara que una de las hipótesis para explicar las bases fisiopatológicas del autismo, se encuentra en las redes neuronales que comprometen la conectividad entre ellas por medio de sus minicolumnas y cuya actividad está dedicada al desarrollo social y al estilo cognitivo, que al no ser funcionales comprometen la socialización y la conducta.

Ruggieri también hace referencia al estudio de las neuronas espejo (NE), analizando la imitación, que es fundamental durante el desarrollo de pautas sociales las cuales se presentan durante la interacción social comunicativa y su importancia en la empatía. Asimismo, señala que Rogers y Pennington (1991) encontraron evidencias de déficits en la imitación de movimientos corporales y compromisos de la imitación simbólica en los niños que estudiaron con TEA.

Después de haber revisado varios trabajos de investigación relacionados con las NE, se concluye que las personas con autismo tienen problemas en el reflejo social, al no comprender el compromiso social y afectivo que se manifiesta durante la imitación.

Por otra parte, la génesis y el aprendizaje de las habilidades sociales y de la comunicación también deben abordarse desde una triple acepción:

  1. Desde el punto de vista microgenético encontramos una secuencia de procesos mentales durante las actividades lingüísticas y sociales que realiza el hombre a partir de su nacimiento, inicialmente las lleva a cabo de manera inconsciente y de forma secuencial irá descifrando signos tanto comunicativos como sociales en la medida que se va accediendo a las formas y significados de los eventos sociales en los que participa. Para ello, es necesaria la empatía que tiene un papel fundamental ya que con ella se pueden interpretar los sentimientos de los demás, y aprende cómo actuar de manera acorde en su ambiente social por lo que la empatía constituye una de las bases necesarias durante el aprendizaje de habilidades sociales y comunicativas. Durante la acción de empatía, se irán analizando ciertos aspectos semánticos y prosódicos, así como otros relacionados con la estructura morfosintáctica y pragmática del lenguaje que se emplean en el contexto de vida.

Durante el aprendizaje de las habilidades necesarias para poder interactuar comunicativamente en los eventos sociales, se llevan a cabo procesos mentales cognitivos moleculares de los que no somos conscientes y en los cuales, se van descifrando signos fónicos que nos permiten acceder a las formas y significados de las palabras y posteriormente a los enunciados. Con ello se va iniciando una memoria léxica llegando a poseer 20 mil palabras almacenadas que nos permiten descifrar los mensajes y generar diálogos coherentes en los cuales articulamos de 10 a 15 fonemas en milésimas y centésimas de segundos, pudiendo producir 150 palabras por minuto (Riviére, 2000).

En los eventos de decodificación del lenguaje, se van comprendiendo los estados mentales de las personas que nos rodean, se van construyendo esquemas y conceptos lingüísticos así como representaciones mentales de ellos. De igual forma, se van consolidando conceptos y creencias sociales. Por otra parte, durante los eventos comunicativos, se codifica el lenguaje al generar, organizar y editar adecuadamente la comunicación cuando queremos compartir nuestros sentimientos, estados mentales, creencias y conocimientos que se basan en la información que se recibe durante el diálogo que se establece con el interlocutor al situarse adecuadamente en el contexto físico, cultural y mental de él.

El objetivo mentalista durante la codificación del lenguaje, es producir cambios en las mentes de los otros para lo cual es necesaria la vinculación afectiva con el interlocutor, así como la atención, acción y referencia conjunta durante el diálogo.

Los aspectos anteriormente señalados, se tienen que trabajar con las personas del TEA pues no los han desarrollado adecuadamente, además de tener problemas al no entender el lenguaje corporal, el significado de la comunicación y la prosodia del lenguaje oral de la persona con la que están dialogando.

  1. Desde el punto de vista ontogenético, el hombre va comprendiendo los cambios del lenguaje que va realizando durante los procesos de socialización y comunicación en los que intervienen mecanismos innatos de imitación, de maduración y de aprendizajes que se basan en las experiencias y acciones presentes en los eventos de la vida cotidiana mediante los cuales se aprenden y consolidan conocimientos funcionales y destrezas que le han permitido al hombre su adaptación a su medio de vida y lo empoderan para poder solucionar adecuadamente los problemas ambientales que se le pudieran presentar.
  2. Carl Sagan (2016), así como Dingwall, (1977), en los resultados de sus investigaciones concluyen que en la acepción filogenética, la que se mide en millones de años, el lenguaje se desarrolló y se transformó gradualmente evolucionando a través del proceso conocido por algunos investigadores como “evolución de mosaico”, encontrando estructuras de desarrollo en la conducta adaptativa del hombre que fueron evolucionando con diferente ritmo y homologías entre éste y los primates que se encuentran en la línea de los homínidos (chimpancés, gorilas y en menor grado orangutanes).

El primate humano al evolucionar, desarrolló un modo singular de percibir y comprender a los miembros de su especie, lo que le permitió posteriormente que surgiera la capacidad cognitiva de identificarse con los miembros de su especie, al reconocerlos como agentes intencionales y mentales. Con ello surgió la socio- génesis, entendida como la capacidad cognitiva-social de poder compartir con las nuevas generaciones de su especie conocimientos, experiencias, uso de herramientas de trabajo y acciones de defensa, entre otros, mediante la emisión de sonidos, de gritos, de gestos y de palabras, todo lo cual posibilitó el progreso humano

Considero importante comentar nuevamente que, desde la teoría piagetiana, entendemos que la construcción mental de la realidad social, así como el proceso de aprendizaje del lenguaje y de las habilidades de comunicación, evolucionan a través de la pluralidad de acciones de interacción que abarcan y acompañan al hombre durante las fases sucesivas de su desarrollo físico, emocional, cognitivo y conductual, cuyas bases de acción y apropiación de los procesos de aprendizaje se dan durante las relaciones sociales que se van construyendo desde su nacimiento. Las personas con TEA al tener dificultades en la empatía, volición, imitación y en la intersubjetividad, estos procesos de aprendizaje representan un gran impedimento para su comunicación por lo que es apremiante que desde temprana edad, se apliquen estrategias especializada con el fin de que puedan desarrollar dichas habilidades cognitivas. .

Por otra parte, Martínez Miguélez, (2006) señala que estas interacciones siempre han estado presentes en la vida y realidad del ser humano cuyos procesos de acción le han permitido construir su realidad y con ello aprender a adaptarse y desarrollar habilidades sociales posibilitándolo a cohabitar adecuadamente en su contexto de vida.

  1. Karmiloff y A. Karmiloff-Smith (2005) al presentar los paradigmas experimentales para el estudio de la adquisición del lenguaje, indican que a partir de la semana 18 de gestación, el feto (cría en latín), puede empezar a escuchar los sonidos del ritmo cardiaco de su madre así como los del tracto digestivo, pulsaciones del flujo sanguíneo y de la respiración. En la semana 20 de gestación, percibe los bloques básicos de construcción de la palabra y la gramática de la que será su lengua materna, al igual que los sonidos rítmicos del lenguaje que se filtran a través del líquido amniótico. Los procesos del habla que escuchó el feto durante su vida intrauterina, cambiarán después de su nacimiento, las voces y el lenguaje de las personas del ambiente social en el que vivirá serán diferentes por lo que también tendrá que adaptarse a ello. Sin embargo, el recién nacido, muestra preferencia por el habla de la madre al discriminar el ritmo y la prosodia que la organiza.

Las características prosódicas de la madre (no la sintaxis) durante su interacción social con el recién nacido, será la impronta del lenguaje que percibe el bebé durante su lactancia, y en las acciones de cuidado (baño, aseo, caricias, etc.) que realiza su madre y que él irá percibiendo e interpretando, construyendo así lo real que forma parte de su contexto de vida.

La primera conducta interactiva del recién nacido la establece con su madre por medio del contacto visual entre ambos. Cuando la madre le habla a su hijo durante los períodos de lactancia y las actividades de aseo, como se mencionaba, esta comunicación lingüística inicial es unidireccional llevada a cabo por la madre. Posteriormente surgirán las producciones fónicas del bebé, estableciéndose la bidireccionalidad comunicativa. Asimismo, se irá constituyendo paulatinamente la intersubjetividad primaria, así como la secundaria, ya que el bebé tiene deseos de comunicarse. En estas acciones, se establece también la atención conjunta, en los eventos cara a cara (Brunner, 1986).

Las acciones e interacciones que irá realizando el niño pequeño con las personas que lo rodean, propician la consolidación de la organización funcional de sus percepciones sensoriales, de atención, contacto visual, cognición y reacciones emocionales que poco a poco se irán fortaleciendo. Posteriormente, se presentarán procesos de aprendizaje continuos que serán cada vez más complejos y relacionados siempre con su realidad.

Por otra parte, el recién nacido a través del llanto y los movimientos corporales que realiza, el adulto los va relacionando con el contexto y el momento durante el cual se presentan, otorgándoles un significado comunicativo complejo al interpretarlos y relacionarlos con el estado fisiológico y las posibles necesidades del bebé (incomodidad, hambre, dolor, etc.). Los padres o sus cuidadores, responde emocionalmente, física y lingüísticamente.

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En el video se puede ver a Alejandra quien es una recién nacida prematura. Nació a las 32 semanas de gestación y su peso fue de 1.400 Kg. Por sus condiciones físicas tuvo que estar hospitalizada en el área de terapia intensiva (en incubadora) hasta alcanzar los 2.00 Kg. que es el peso mínimo necesario para que un recién nacido prematuro pueda salir del hospital.

Los padres de Alejandra la iban a ver al hospital cotidianamente tres veces al día y durante sus visitas, le hablaban, la acariciaban y la alimentaban con la leche materna que la madre se había extraído para que su hija pudiera alimentarse con los nutrientes indispensables que contiene la leche materna. Cuando ya no fue necesario mantenerla en la incubadora, aunque todavía no alcanzaba el peso necesario que le permitiera salir del hospital, su madre le dio terapia de “madre canguro” (este tipo de terapia consiste en colocar al bebé y ponerlo piel con piel en el pecho de la madre para que esté cerca de ella, le de calor, cariño y lo pueda amamantar; los dos cuerpos son cubiertos con una bata o manta para mantener el calor corporal de ambos). Durante esta terapia, cuando la madre termina de amamantar al bebé camina lentamente balanceándolo suavemente en su regazo al mismo tiempo que lo acaricia y le va diciendo palabras afectivas.

Los padres de Alejandra, durante el período que estuvo hospitalizada, pudieron observar la conducta de su hija, conocieron sus reacciones corporales y conductuales. Aunado a ello, registraron los horarios de alimentación que se habían establecido en el hospital y observaron los diferentes tipos de llanto que tenía la niña cuando se sentía inquieta, molesta o tenía hambre. Estas manifestaciones eran diferentes, lo que ocasionó que tanto su padre como su madre les fueran otorgando significados distintos siempre relacionados con las necesidades de su hija.

Se puede observar en el video las reacciones del padre de Alejandra y la de su prima cuando la bebé llegó el primer día a su casa y empezó a llorar al mismo tiempo que movía sus brazos y manos. Este comportamiento originó que la prima preguntara: ¿Qué tiene?, ¿Por qué llora? cuestionamientos que el padre de Alejandra respondiera las preguntas que hacía su sobrina “tiene hambre” y dirigiéndose a su hija le dijera “ya viene tu leche, ya no llores, ya viene tu leche…”

Durante las acciones bidireccionales cotidianas entre la madre o el cuidador del recién nacido a la hora de bañarlo, cambiando de pañales o jugando con él, los adultos le van dando un significado comunicativo no solamente a su llanto, o movimientos corporales. En esta etapa, también aparecen los gestos deícticos, (pucheros, frunce el ceño, frunce la nariz, cierra los ojos, etcétera) lo cual es indicativo de que el bebé se encuentra en la etapa del pre-lenguaje

Posteriormente, aparecerán los gestos de ejecución (señala con el índice un objeto, levanta las dos manos para que lo carguen, empuja a la persona para que no se le acerque, etc.). Mediante estos gestos el niño pequeño comunica algo y el adulto ejecuta una acción o interpreta lo que él quiere. Si no se presentan estas conductas, la ausencia de ellas pueden ser focos o predictores tempranos de que el niño pequeño pudiera presentar el TEA

Antes de ver otro video de Alejandra con su abuelo, es necesario señalar que los niños se encuentran en permanente desarrollo comunicativo durante la relación bidireccional y que se necesita para ello, el enganche a través del el vínculo afectivo y la empatía, lo que originará tener contacto visual mediante el cual se va estableciendo paulatinamente la atención y referencia conjunta social. En esta parte de la experiencia, dan inicio las producciones fónicas y posteriormente a surge la imitación y la interacción conjunta estableciéndose la intersubjetividad primaria, el niño pequeño tiene una intención comunicativa y con interés de socializar, pues desde el nacimiento está pre-orientado socialmente.

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En el video, observamos que Alejandra con su abuelo tiene una referencia social, es empática con él, es afectiva, mantiene contacto visual y tiene una intención comunicativa (intersubjetividad primaria). Durante esta interacción Alejandra escucha la voz del abuelo que implica ritmo, prosodia, intensidad, altura tonal, espacios de silencio y aunado a ello, también un lenguaje corporal que el abuelo está aplicando durante su comunicación oral. La intensidad, el tono, el timbre, la prosodia y la sintaxis del abuelo son totalmente diferentes al lenguaje que él pudiera establecer con un adulto o incluso con un niño de 3 o 4 años de edad. En 1974, Condon y Sander hablan de una “danza interactiva” que se establece entre el adulto y los niños pequeños durante la interacción comunicativa. A través de las variantes prosódicas en las cuales interviene la altura y la intensidad tonal aunadas a espacios de silencio, el niño pequeño va aprendiendo a tomar su turno, va imitando los sonidos que está escuchando y también va imitando los movimientos corporales y faciales de su interlocutor.

Inicialmente, el niño se comunicara de forma protoimperativa, uso instrumental del adulto para llevarlo a obtener lo que él quiere. Durante la etapa protodeclarativa, se presenta la atención conjunta, hay una intención y acción comunicativas, se va desarrollando en el niño la evolución morfológica y sintáctica del lenguaje al ir percibiendo auditivamente a través de la voz de su interlocutor sonidos, palabras y enunciados de los que poco a poco se irá apropiando al comprender su significado. Para ello, se van dando procesos de codificación y decodificación del lenguaje entre el emisor y el receptor. El niño se va sensibilizando paulatinamente a la fonética y prosodia de su idioma, percibe los contrastes fonéticos y silábicos, al mismo tiempo que va desarrollando la semántica de las palabras y la sintaxis adecuada. La irá perfeccionando durante su desarrollo físico y mental hasta poseer un discurso extenso (generativo) en el cual, pueda transmitir sus deseos, estados de ánimo, experiencias, sentimientos, etc.

La referencia social, siempre estará presente durante los eventos comunicativos, habrá contrastes fónicos y silábicos los cuales se aplicarán durante la construcción de las palabras que deberán tener una referencia significativa en su vida cotidiana y en lenguaje de su entorno.

Poco a poco, durante los procesos del desarrollo de la comunicación se irán desarrollando las funciones referenciales, representativas, informáticas, emotivas, expresivas, sintomáticas, apelativas o conativas del lenguaje, funciones que implican una alta dependencia pragmática que también conlleva procesos metalingüísticos que realizarán tanto el emisor como el receptor durante la comunicación.

En los eventos comunicativos se emplea información vieja, información nueva, esquemas lingüísticos que enganchan lo viejo con lo nuevo, y con ello se van generando también esquemas lingüísticos (sintácticos) que no se tenían anteriormente.

Po otra parte, la socialización así como la comunicación son procesos en los que se adoptan los elementos socioculturales del medio ambiente en el que se vive y se van integrando a la personalidad de cada sujeto para poderse adaptar adecuadamente a la sociedad.

La socialización se inicia desde el nacimiento, a lo largo de la relación bidireccional inicialmente con la madre que influirá en la regulación de las emociones, en la adaptación y en la conducta de su hijo. En un principio, el recién nacido no se vive como un ser autónomo, es dependiente principalmente de la madre que le facilitará su relación con el contexto en el que se desarrolla y vive.

Con el apoyo materno, el niño pequeño, irá reconociendo a los miembros de su familia y posteriormente a los de su contexto de vida con los que establecerá relaciones sociales y comunicativas que serán factores que influirán en su comportamiento ya sea positiva o negativamente, dependiendo del tipo de relaciones que pueda establecer con las personas con las que interactúa. Para ello es necesario, como ya se ha señalado en este artículo, la empatía que le permitirá establecer lazos afectivos con quienes lo rodean y le proporcionará una estabilidad emocional que influirá durante los procesos de regulación de sus sensaciones, de su adaptación y de su conducta favoreciendo una adecuada interacción comunicativa y social.

La conducta propiamente comunicativa aparece en el último trimestre del primer año de vida en donde se manifiestan las relaciones intencionadas, intencionales y significantes con las personas de su contexto.

Entre los 2 y los 3 años de vida, se incrementa el proceso de socialización de los niños. Anteriormente a esta edad, sus acciones son más individualistas, inclusive presentan conflictos con sus pares al no querer compartir sus objetos.

La actitud asertiva y afectuosa de los padres y de los cuidadores es indispensable durante los procesos de socialización de los niños. Ellos tienen que ayudarlos a entender la referencia social que implica el respeto de reglas, el saber compartir, cooperar, interactuar, comunicar y dialogar asertivamente.

Las dificultades que presentan los sujetos del TEA en las áreas de socialización y comunicación, se originan al no poder comprender las pautas de relación intersubjetivas. No se derivan de patologías específicas como podrían ser las disfasias de desarrollo, anartrias, disartias, etc. Las dificultades se enmarcan en el contexto del TEA, relacionadas con deficiencias en las destrezas simbólicas, en las actividades lúdicas, en la imitación, en los patrones de acción y funciones ejecutivas. También en la cognición que en algunos sujetos es extremadamente limitada. Asimismo, los sujetos del TEA son muy restrictivos, ritualizados e invariantes por lo cual, son inflexibles. Todas las características anteriormente señaladas, se ven reflejadas en su personalidad y conducta que limita sus relaciones sociales y de comunicación.

La posibilidad de desarrollar el lenguaje y habilidades sociales en los niños adolescentes y adultos que se encuentran en el TEA, no solamente dependerá del anclaje biológico que posea cada uno de ellos y de su nivel de maduración. Dependerá también de los incentivos verbales y afectivos de quienes lo rodean así como del manejo de las estrategias de enseñanza especializadas que deberán estar basadas sus características personales.

Para que la comunicación, las relaciones sociales y sus acciones les sean significativas, durante sus procesos de aprendizaje deben hacer referencia a experiencias ricas en contenidos emocionales y contextuales que brinden calidez, seguridad, regulación, sentido de relación a las características de su entorno contextual. Las experiencias de enseñanza aprendizaje les deberá permitir solucionar problemas, al mismo tiempo que les servirá de andamiaje para que puedan desarrollar su capacidad de razonamiento.

En las alteraciones de la socialización y en la comunicación que presentan los sujetos del TEA, encontramos afectadas tanto el plano receptivo (decodificación) como el plano expresivo (codificación). En su lenguaje se presenta un desarrollo disarmónico e idiosincrático entre estos dos planos lo que se ve reflejado en la pragmática del lenguaje, en los déficits intersubjetivos y de teoría de la mente, así como en los trastornos de la función ejecutiva y en el establecimiento de la coherencia central. (Baron-Cohen, 1993).

Por todo lo expuesto en este artículo, y con base en los conceptos centrales del paradigma de la complejidad, se asume el desarrollo de la vida del ser humano como un sistema adaptativo y de interacción continuos, por lo que sugiero que los procesos de evaluación, tratamiento y procesos de enseñanza se aborden desde este paradigma pues nos da la posibilidad de observar, de analizar y de valorar de una manera diferente a los sujetos que se encuentran en el TEA. Esta perspectiva permite considerar de manera integral una multiplicidad de factores de orden contextual y relacional que influyen en el desarrollo y comportamiento de los sujetos. El TEA no queda exclusivamente como un problema centrado solo en el sujeto, confluyen estos factores de manera singular en la experiencia de vida de cada individuo influyéndolo diferenciadamente. Esta propuesta de evaluación y de intervención pedagógica se basa en los principios de multi-causalidad e inter-discplinariedad para comprender de otra forma el TEA y determinar con mayor certeza las acciones indispensables que respondan a los requerimientos de los sujetos considerando la realidad de vida compleja de cada uno en particular (Boggino y De la Vega, 2013).

Referencias bibliográficas

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[*] Maestra en Educación Especial en el Área de Psicodiagnóstico; Directora y profesora de la Especialidad en Intervención Educativa y Tratamiento del Autismo; Directora del Centro Psicopdagógico Montes Urales (CPMU). Vosgos 119, Col. Lomas de Chapultepec. Delegación Miguel Hidalgo. Tels. 5520 4018 y 2623 0028. Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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