Revista núm. 22 - Septiembre/Diciembre 2017

Personas del Siglo XXI: habilidades para la sociedad del conocimiento

People in the 21st century: skills for the knowledge society

José Antonio Agis Rosas,* Angélica Martínez Aburto** y Lizeth Ruiz Roldán***

foto03 foto02 foto01

Resumen

Los términos sociedad de la información y sociedad del conocimiento son, con frecuencia, utilizados indistintamente sin reparar en las diferencias entre ellos. Este artículo se propone describir los principales límites entre uno y otro término para fundamentar una postura al respecto y precisar cuál de estos dos conceptos define con mayor claridad la situación de las sociedades en desarrollo. Además, surge el interés entonces, sobre qué habilidades se consideran esenciales para el desenvolvimiento social en el siglo XXI, dando cuenta de ello mediante la identificación de las habilidades existentes, de las necesarias desde el conocimiento de los expertos y desde el punto de vista de algunos estudiantes.

Abstract

“Information society” and “knowledge society” are concepts used interchangeably, in most cases; and without recognizing that it is important to know the differences between them. This article describes both concepts, pointing out their differences in order to base a position on it and specify which of these two concepts defines more clearly the situation of developing societies. From this perspective we focus on the skills essential to social development in the 21st century, realizing this through the identification of existing skills, those needed from the knowledge of the experts and from the point of view of some students.

Palabras clave: alfabetización digital, habilidades para la sociedad del conocimiento, sociedad de la información, sociedad del conocimiento.

Keywords: digital literacy, skills for the knowledge society, information society, knowledge society.

 

Introducción

En un grupo de 8 estudiantes de maestría y como parte de una actividad de exposición sobre el tema: “De la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento”, se les preguntó sobre qué habilidades se consideran esenciales para un adecuado desenvolvimiento social en el siglo XXI. El ejercicio consistió en que cada uno de los estudiantes escribiera en una pieza de un rompecabezas, una característica que respondiera al cuestionamiento, para después ser explicada.[1]

Durante la discusión los estudiantes argumentaron que actualmente existe un proceso de cambio social, producto de una cultura que se transforma en varios aspectos y que tiene como característica el dinamismo en que se presentan las cosas y situaciones de la vida. De acuerdo con Casas (2010) el término sociedad de la información fue acuñado hacia finales de los años sesenta por el sociólogo japonés Yoneji Masuda, con el objetivo de establecer las características de las sociedades informatizadas modernas, en las que las condiciones de producción se deben fundamentalmente a la generación y transmisión de información como principal producto de las economías avanzadas, y sobre todo, a la transición de los medios de generación de riqueza, de los sectores industriales a los sectores de servicios, en los que la información se convierte en el activo más importante.

En cuanto al término sociedad del conocimiento, fue utilizado por primera vez por el científico social austriaco Peter Drucker para referirse a una sociedad en la que el activo más importante para la productividad es el conocimiento.

La sociedad del conocimiento se caracteriza, entre otras cosas, por la capacidad de solucionar un problema y desarrollar un pensamiento crítico, creativo e innovador. Implica el fortalecimiento del aprendizaje social, ya que la colectividad es un factor esencial para su puesta en práctica.

Por lo anterior, asumimos que somos una sociedad de la información que se dirige a la sociedad del conocimiento, ya que la primera hace de los recursos de transmisión de informaciones, el soporte para la amplificación, desarrollo e interacción de los mismos. La sociedad del conocimiento, promueve los procesos de desarrollo individual y social asentándolos en la construcción compartida de significados en interacción con el mundo físico, tecnológico y social. En la medida en que la sociedad de la información haga posible el desarrollo social e individual, se establecerá el vínculo entre sociedad de la información y sociedad del conocimiento. Es así como en este artículo se abordan las reflexiones del ejercicio antes mencionado, acerca de cuáles podrían ser las habilidades de la persona del siglo XXI; las que se ya se tienen y las que se necesitan.

Habilidades de la persona del siglo XXI

Si bien autores como Lucas (2000), Castells (2002), Crovi (2004), Quintanilla (2005), Lévy (2007), Dussel (2011), Area (2011), Pérez (2012), ya han escrito sobre la sociedad de la información, del conocimiento, de las nuevas tecnologías y su relación con la educación; consideramos importante reflexionar y puntualizar en torno a las habilidades que necesitamos como actores[2] del siglo XXI.

Al respecto, Area (2014) que habla sobre la existencia de distintas alfabetizaciones o multialfabetización, definiéndola como el saber acceder y usar de forma inteligente, crítica y ética la información y comunicación a través de cualquier tecnología.

Area (2014) menciona que se necesitan 4 dimensiones o ámbitos de aprendizaje de la alfabetización, estas son: dimensión instrumental (saber acceder a la información), cognitiva (saber transformar la información en conocimiento), sociocomunicacional (saber expresarse y comunicarse) y axiológica (usar democrática y éticamente la información).

En algunos casos las habilidades requeridas para el siglo XXI se han agrupado, diferenciado este término frente al de competencia, como es el caso de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (2010) que presenta lo siguiente:

tabla 2 1

Elaborado por: Lizeth Ruiz R. (2017) con información obtenida de la OCDE, 2010.

Por lo anterior, en este artículo se habla de habilidades, entendidas como la capacidad que tienen las personas, individuos, sujetos o actores, de realizar tareas, actividades y solucionar problemas en determinados contextos (educación, trabajo, en las relaciones personales, desarrollo personal o profesional, entre otras).

En consonancia con Regil (2015), se reconoce la necesidad de vincular determinados conocimientos polivalentes y la capacidad de exploración, pues la cultura digital demanda abordajes más complejos y especializados que requieren ampliar los saberes, habilidades y estrategias, para hacer frente a las nuevas formas de participación social.

Las respuestas otorgadas por los estudiantes de maestría no están alejadas de lo que los expertos han planteado y escrito, pues, los primeros, expresaron como necesarias las siguientes habilidades: evaluador de la información de manera crítica, saberes mosaico, que sea reflexivo y crítico ante la información que se presenta en los medios de comunicación, analítico, selectivo, curioso, activo, innovador y multialfabetizado.

Imagen

Angélica Martínez. (2017). Habilidades de las personas del S. XXI. [Fotografía]

Los argumentos que surgieron en el proceso de reflexión de la actividad se describen a continuación:

  • Es necesario que las personas del nuevo siglo sean evaluadoras de la información de manera crítica, ya que existe mucha información que debe ser seleccionada, para así diferenciar lo que es objetivo de aquello que no lo es. Lo que conlleva que las personas posean los llamados saberes mosaico.[3]
  • Las nuevas formas de participación social y los múltiples usos que pueden hacerse de la información en sus distintas modalidades, justifican la importancia del desarrollo de habilidades de reflexión, crítica, selección, análisis y verificación.
  • Asimismo la curiosidad y la innovación se vuelven indispensables; ya que constantemente se viven cambios en distintos ámbitos, por lo que estas características dan herramientas que abren las posibilidades a un desarrollo favorable, especialmente en lo escolar y profesional.

En referencia a lo anterior, y en comparación con el siglo pasado, es evidente el aceleramiento y crecimiento de los medios de comunicación, de la tecnología y con ella de la información. En ocasiones, pareciera que nos estamos exigiendo habilidades cada vez más complejas, hasta llegar a ser súperhumanos,[4] capaces de desarrollarnos en casi cualquier ámbito, de aprender de todo, en cualquier momento y hora; de adaptarnos y transformarnos en la inmediatez.

A continuación se presentan las habilidades para la sociedad del conocimiento que hoy se tienen y en las que aún es necesario trabajar.

Habilidades ya desarrolladas para la sociedad del conocimiento

La sociedad actual ha generado nuevas necesidades como producto de los tiempos modernos, para las cuales se requiere que las personas generen nuevas habilidades, algunas de las cuales ya se están desarrollando y son las referidas a la multialfabetización; ya que hacen uso de la lectoescritura, la comunicación, la información y lo referente a lo digital principalmente.

Es así que se considera que las personas han desarrollado hoy en día la habilidad para crear nuevas formas de codificación y acceso a la cultura, esto es, con la creación y uso de hipertextos, multimedia, realidad virtual, 3D, ebooks, herramientas digitales, entre otros.

Algunas personas, no importando la brecha generacional, utilizan redes sociales, mayormente para comunicación e interacción, pero también para la educación. Por lo tanto , va en aumento el uso de estas redes, como por ejemplo facebook, como plataformas de organización para grupos de trabajo, creación de grupos de aprendizaje y conocimiento como una forma de didáctica colaborativa.

Otra habilidad que se está desarrollando en las personas de este siglo es apropiarse de la comunicación sincrónica y asincrónica a nivel mundial, pues las personas han sabido explotar estos tipos de comunicación; bien a utilizarla para ponerse en contacto con familia y amigos que se encuentran lejos, pero también para educarse y capacitarse, tal es el caso de la formación en línea que hoy en día diferentes instituciones ofrecen. Gracias a estos tipos de comunicación, es posible aprender en la lejanía, a cualquier hora y desde cualquier lugar.

Finalmente, una de las habilidades que más se ha valorado en este nuevo siglo, y que sobre todo las generaciones más jóvenes han sabido explotar, es la adaptabilidad y movilidad, entendida como evitar estar por mucho tiempo en una misma actividad, mayormente laboral y académica, y realizar varias actividades a la vez, en algunos casos, trabajar desde casa. Ello ha permitido la generación de nuevas profesiones y empleos, como lo plantea Salazar (2016) relacionados con la organización de datos, el análisis del aprendizaje, administración de servidores y seguridad en la red, entre otros.

Habilidades que se necesitan desarrollar para la sociedad del conocimiento

Existen habilidades que pueden ser desarrolladas no sólo desde de lo instrumental sino en lo cognitivo, con el objetivo principal de que los sujetos puedan desenvolverse en el contexto actual. En ese sentido, “las TIC se han convertido en el fundamento tecnológico de un nuevo tipo de sociedad que estructura su forma de vida y relaciones en torno a las TIC y hace de la información un agente de producción, intercambio y conocimiento” (Peinado, 2011, p. 332).

Es esta situación la que ha provocado una serie de cambios en la sociedad, y por ende la necesidad de cambios en los sujetos, los cuales se enlistan a continuación (Naval, 2012, p. 93):

  • Entender el papel de los medios y de la información en la sociedad actual.
  • Comprender el contenido de los medios.
  • Acceder a la información de una manera eficaz y eficiente.
  • Evaluar críticamente la información y las fuentes de la misma.

Y por supuesto, no podemos dejar de lado la alfabetización informática entendiéndose como hacer que los sujetos conozcan el uso y aplicación de las tecnologías además de dimensionar sus propósitos, alcances y contribuciones al entorno educativo, que si bien se están desarrollando, aún falta un largo camino por recorrer.

Estas habilidades requieren entender que las tecnologías son elementos útiles en la educación; pero que no por eso deben ser determinantes de la misma, más bien, son los educadores, docentes, pedagogos e investigadores educativos los que deben determinar los usos de éstas, de acuerdo con las necesidades que se presentan.

Lo importante no es quien utiliza más tecnología, sino el tipo de uso que se haga de ella en el aula; ya que, por ejemplo, puede ser didácticamente más eficiente el uso de un ábaco para enseñar a un niño a sumar, que un software que hace lo mismo, pero que no se adecua al contexto del estudiante.

En este sentido, Navarro (2010) argumenta que:

La tecnología tiene diversos retos que cumplir con en la educación, sus alcances no serán posibles sin comprender que la fórmula no se localiza en el cambio sino en la evolución de las formas de concebir, planear, implementar y evaluar las acciones educativas en el contexto social, ya que no es solo suficiente contar con recursos tecnológicos de punta, es necesario formar usuarios y consumidores de tecnología (p.8).

A lo anterior, es importante tener en claro que la educación, como proceso de formación de sujetos, debe promover que los estudiantes también se vuelvan en productores del propio conocimiento.

Esto abrirá la posibilidad de generar procesos educativos más abiertos y participativos, donde los estudiantes estén conscientes de su entorno, de las necesidades de la comunidad y sean actores activos de lo que podría denominarse una democracia del conocimiento.

Conclusiones

La sociedad del conocimiento implica la puesta en marcha de múltiples habilidades que buscan desarrollar un pensamiento crítico y reflexivo, como: la capacidad de análisis, innovación, autoevaluación, multialfabetización, entre otras,

Las habilidades de las personas del siglo XXI forman parte de un proceso complejo de construcción prácticamente inacabado, pues se encuentra al igual que la sociedad ante la cual deben responder, en constante cambio.

La información como adjetivo descriptivo de las sociedades, resulta insuficiente para explicar la complejidad de sus procesos. La mayor parte de la población no tiene consolidados todos los saberes y las habilidades requeridas para la sociedad del conocimiento, no es únicamente receptora y acumuladora de datos e información, ya que participa en su construcción, transformación y pone en práctica aptitudes para transformarla en saberes aplicados, no inertes.

Son estas las argumentaciones por las que resulta pertinente asumir que nos encontramos en un proceso de transición entre la sociedad de la información a la sociedad del conocimiento.

Bibliografía

Area, M. [ULLmedia-Universidad de La Laguna] (2014, julio 28). Sociedad de la información y Educación. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=BLCZtpFaCbA

Casas, M. (2010). México: sociedad de la información o sociedad del conocimiento. ITESM. Enero-junio, núm. 1.

Cobo, C. (2016). La Innovación Pendiente. Reflexiones (y Provocaciones) sobre educación, tecnología y conocimiento. Colección Fundación Ceibal/ Debate: Montevideo.

Crovi, D. (Coord). (2004). Sociedad de la información y el conocimiento. Entre lo falaz y lo posible. Buenos Aires, Argentina. La Crujía Ediciones.

Navarro, R. (2010). Entornos virtuales de aprendizaje. La contribución de “lo virtual” en la educación. RMIE. Enero-Marzo. Vol. 15. Núm. 44.

Naval, Concepción y Arbués, Elena. (2012). “La alfabetización mediática de los nuevos profesores de educación primaria y secundaria”. En García Aretio, Lorenzo. Madrid: UNED, Sociedad del conocimiento y educación.

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Instituto de Tecnologías Educativas para edición en español (2010). Habilidades y competencias del siglo XXI para los aprendices del nuevo milenio en los países de la OCDE. Recuperado de http://guayama.inter.edu/wordpress/?wpfb_dl=140

Regil, V. L. (2015, 10 de julio). Habilidades híbridas en tiempos líquidos. PORTALCOMUNICACIÓN.COM. Recuperado de http://portalcomunicacion.com/lecciones_det.asp?lng=esp&id=92

Salazar, A., J. (2016). Big data en la educación. Revista Digital Unversitaria. Recuperado de http://www.revista.unam.mx/vol.17/num1/art06/art06.pdf

Sosa P., E., Suárez G., L. y Hernández S., L. (2011). “Desarrollo de competencias mediadas por la tecnología y su impacto en la transformación de los entornos educativos”. En Enfoques multidisciplinarios sobre comunicación, tecnología y educación. México: UPN.

Notas

[1] Seminario Especializado TIC-E, coordinado por la Dra. Laura Regil-Vargas, en el programa de Maestría en Desarrollo Educativo, de la Universidad Pedagógica Nacional (México), 2017-I.

[2] Se asume que somos “actores”, en tanto tenemos la facultad de transformar la realidad que nos rodea, no sólo como individuos o sujetos pertenecientes a algo.

[3] Abraham Moles (1978) (como se citó en Regil, 2015) usó el término “saberes­ mosaico” para referirse a los conocimientos en la cultura mediática y de masas, los diferenció así de los saberes clásicos, conformando una red de conocimirntos a lo largo del tiempo; siendo producto de saberes preliminares obtenidos por medio de la lógica y razonamiento.

[4] La palabra súperhumano no se encuentra en la RAE, por lo se pretende llegar a un definición; entiéndase ésta como un adjetivo a aquellos individuos, sujetos o actores pertenecientes a una sociedad, para calificarlo de superior a lo que en el siglo pasado era; a ese hombre que en la actualidad posee multihabilidades que constantemente adquiere y moviliza para la actuación y actualización constante de su existencia en la misma sociedad.


* José Antonio Agis Rosas 

Licenciado en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente estudia la Maestría en Desarrollo Educativo en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), adscrito a la línea de Tecnologías de la Información y Comunicación en Educación (TIC-E).

Ha sido diseñador instruccional y asesor pedagógico para la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED-UNAM), participando en el proyecto de diseño instruccional de la licenciatura en Derecho de la Facultad de Derecho de la UNAM y como coordinador en el programa de servicio social "PERAJ, Adopta un amigo" de la Dirección General de Orientación y Atención Educativa de dicha institución.

Para comunicarse con el autor escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

** Angélica Martínez Aburto       

Licenciada en Educación Primaria por la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, en la Ciudad de México. Licenciada en Pedagogía por Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Actualmente estudia la Maestría en Desarrollo Educativo en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), adscrita a la línea de Tecnologías de la Información y Comunicación en Educación (TIC-E).

Ha trabajado como profesora en instituciones de educación primaria y ocupó durante dos años el Cargo de Subdirectora de Gestión Escolar en este mismo nivel educativo.

Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

*** Lizeth Ruiz Roldán

Licenciada en Pedagogía por la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con estudios técnicos en Recreación por esta misma universidad. Actualmente estudia la Maestría en Desarrollo Educativo en la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), adscrita a la línea de Tecnologías de la Información y Comunicación en Educación (TIC-E).

Cuenta con experiencia como docente en educación básica, media superior y superior, así como capacitación a docentes; impartiendo clases de asignaturas de Desarrollo Humano, Fundamentos de investigación, Proyecto de investigación y Tesis principalmente, en instituciones como la UNAM, la Universidad Abierta y a Distancia de México (UnADM) y la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA).

Se especializa, además, en educación a distancia, como Facilitadora y como Diseñadora Instruccional, en donde ha trabajado en proyectos con las mismas instituciones ya mencionadas, y en suma con el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Actualmente colabora en distintos proyectos con la Universidad ORT México, con la organización Iniciativa Ciudadana para la Promoción de la Cultura del Diálogo, A.C. y con la Universidad Virtual de Liverpool México (UVL).

Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.                                            

 

 

                           LO MAS LEÍDO

dummy1



 

col2

Screen Shot 2017 10 23 at 9.37.14 PM

 

dummy