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Revista núm. 24 - Julio/Diciembre 2018

Juan José Arreola. Entre la fantasía y el desamor

Juan José Arreola 

Rita Dromundo Amores

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En mi desierto ya no caben espejismos.

Juan José Arreola 

Una de las voces más personales y notables de la literatura latinoamericana del siglo XX, por sus textos breves y bien escritos. De este destacado autor nacido en Zapotlán el Grande, Jalisco, en 1918, muerto en 2001, se puede resaltar su amplio conocimiento de la cultura universal, que hábilmente entrelaza con el México rural de su infancia. Es notable también su habilidad para mostrar a los seres humanos a través de relatos, que son una combinación de mitos y fábulas, con una fina ironía que divierte al lector, a la vez que hace una crítica social. En reconocimiento a sus méritos recibió numerosos premios. 

La infancia y la adolescencia de Arreola quedaron marcadas por la Revolución Mexicana y sus consecuencias, como la falta de escuelas religiosas. Como él era sobrino de monjas y curas no podía entrar a escuelas oficiales porque lo considerarían hereje. Sólo pudo estudiar de 1926 a 1929, escasos cuatro años, durante los cuales afirma el autor que tuvo excelentes maestros, quienes lo inclinaron desde entonces a la literatura. Cuenta que escribió sus primeros versos a los diez años y ello le hizo merecedor de cierto prestigio en su escuela (Agraz, 1980, p.490). Después el resto de su formación fue autodidacta y en la escuela de teatro, lo que no significó para él una reducción en su cultura, sino la libertad para elegir, como explicó en su Prólogo:

Soy autodidacto, es cierto. Pero a los doce años, y en Zapotlán el Grande leía a Baudelaire, a Walt Whitman y a los principales fundadores de mi estilo Papini y Marcel Schwob, junto con medio centenar de otros nombres más y menos ilustres… Oía canciones, dichos populares y me gustaba mucho la conversación con la gente de campo (Arreola, 1985, p.11).

Su producción no fue tan amplia como su aportación a la cultura como docente, conferencista, editor, autor de artículos literarios, promotor de la cultura, junto con Juan Rulfo y otros escritores… 

A lo largo de su obra desarrolla un estilo propio, donde aborda temas y enfoques distintos, con elementos mágicos y fantasmagóricos, erotismo, miedo. Hace una crítica irónica a la sociedad materialista, donde las personas se vuelven objetos de consumo.

En sus cuentos y novela aborda las relaciones de pareja, donde están presentes los celos, el deseo de dominio, el enamoramiento, el desamor, la ingratitud y en ocasiones el machismo con tintes de misoginia. Como plantea Guillermo Castro:

Los argumentos son increíblemente originales y con frecuencia parten de hipótesis absurdas o situaciones imposibles (un hombre que da a luz a un ratón, un ropavejero que cambia esposas viejas por nuevas, un hombre que escribe una carta a Dios y éste le contesta), temeridades que nos ubican dentro de un contexto crítico e irónico. Arreola ofrece soluciones “prácticas” (en realidad disparatadas) a problemas filosóficos, mofándose de la realidad y la mentalidad moderna. Con este libro uno entiende que lo que llamamos “cuento fantástico” muchas veces no es más que una metáfora muy bien equipada de recursos narrativos (2017, p. 1).

Ha habido diversas ediciones de sus obras, en las que se ha cambiado el contenido. La mayoría de ellas está incluida en su Confabulario total: 1941-1961, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE). A continuación nos referiremos a sus textos más importantes:

Varia invención (1949)

Libro formado por relatos en los que ya mostraba erudición, humor, ironía, poder de síntesis, crítica social. Sus textos son como el inicio de lo que desarrollará en otros cuentos en su obra Confabulario, al que incorporará los cuentos de este libro en otras ediciones. Este texto incluye una obra teatral: La hora de todos, donde un empresario estadounidense es sometido a un juicio y enfrenta a sus víctimas y cómplices.

Confabulario (1952)

Es la obra que reúne sus mejores cuentos. Publicado por primera vez en 1952 por el FCE. Tuvo varias ediciones, en las que el autor fue añadiendo y eliminando textos. Hay versiones de 20 cuentos o más, hasta llegar a una de 43 cuentos, tomados de otros de sus textos. Son narraciones breves, con recursos y estilos muy diversos: literatura fantástica, ficción histórica, parodia, fábula, textos filosóficos, cuento experimental... Lo mismo encontramos relatos de terror como “La migala”, parábolas como “La Parábola del trueque” o “En verdad os digo”; anuncios como “Baby H.P”. “Anuncio”, cuentos fantásticos como “El guardagujas”…

En sus cuentos hay magia, erotismo, terror, crítica a los excesos de la sociedad consumista y a la religión, así como una mirada burlona a las actitudes humanas. Da atención especial a las relaciones de pareja, con el deseo, los celos, la incomprensión, la posesión, el dominio, los desencuentros y otros factores que las determinan. 

La feria (1963)

Su única novela,donde aparecen, a partir de breves fragmentos, con sentido propio, algunos recuerdos de su infancia, en textos muy cercanos a la expresión oral, sin una voz narrativa que guíe al lector. Como si estuviéramos en medio de los diálogos que ocurren en Zapotlán el Grande, alternados por los documentos vinculados a una pugna territorial. Tiene como peculiaridad la actitud alegre de los personajes, a pesar de las calamidades que los acosan. Se alude a la religión, al sexo, a la necesidad de justicia de los indígenas y su oposición a los privilegiados. Todo con tintes de humor que suavizan el drama que se aborda.

Palindroma (1971)

Incluye diversos textos, algunos de los cuales aparecen en otros de sus libros. La temática es variada. Destaca la obra de teatro colocada en la última parte: "Tercera llamada ¡Tercera! o empezamos sin usted!" donde aparecen Adán, Eva y un ángel poco convencional, que detona la discordia. En ella el autor propicia una reflexión humorística sobre las relaciones de pareja y la religión. 

Bestiario (1972)

Compuesto por textos que se ubican entre la fábula y el relato, donde emplea un tono científico para analizar a los seres humanos, a partir de animales. Describir los vicios, manías y fobias del hombre por su semejanza con ciertos animales.

Inventario (1976)

Es una selección de los textos que escribió Juan José Arreola para El Sol de México. La columna se titulaba “De sol a sol” y apareció diariamente desde el 8 de febrero de 1975 hasta el 10 de diciembre de 1976. Contiene 150 textos (la tercera parte de los que publicó Arreola en el diario) con extensión de una cuartilla y media. Los temas son muy diversos, dada la vasta cultura del autor. 

Te invito a que leas las obras de Arreola. Aquí te dejo la liga donde encontrarás su Confabulario.

Te recomiendo para empezar estos tres cuentos, que muestran la versatilidad del autor y sus líneas temáticas centrales: 

La crítica social, el humor y la imaginación

“El guardagujas”

Este cuento es una crítica a los ya casi desaparecidos ferrocarriles nacionales, pero en lugar de un reclamo a la ineficiencia, el autor pone a un personaje, como especie de duende, que es el guardagujas, o sea quien hace el cambio de vía para dar paso al tren, a narrar un relato fantástico y muy divertido, donde se plantea de manera imaginativa, cómo se las arregla la empresa para solucionar sus deficiencias por ejemplo, para evitar que se quejen por los retrasos o cancelaciones:

Si mira usted por las ventanillas, está expuesto a caer en la trampa de un espejismo. Las ventanillas están provistas de ingeniosos dispositivos que crean toda clase de ilusiones en el ánimo de los pasajeros. No hace falta ser débil para caer en ellas. Ciertos aparatos, operados desde la locomotora, hacen creer, por el ruido y los movimientos, que el tren está en marcha. Sin embargo, el tren permanece detenido semanas enteras, mientras los viajeros ven pasar cautivadores paisajes a través de los cristales (Arreola, 1985, pp. 31-32).

Para solucionar el problema de exceso de pasajeros, hacen cosas como:

Invitan a los pasajeros a que desciendan de los vagones, generalmente con el pretexto de que admiren las bellezas de un determinado lugar. Se les habla de grutas, de cataratas o de ruinas célebres: “Quince minutos para que admiren ustedes la gruta tal o cual”, dice amablemente el conductor. Una vez que los viajeros se hallan a cierta distancia, el tren escapa a todo vapor (Arreola, 1985, p. 30).

El autor hace una divertida crítica a la falta de puntualidad de los trenes, a lo llenos que iban, especialmente los vagones de segunda; a que se descomponían con frecuencia, entre otros factores, pero a fin de cuentas acaba invitándonos a tomarlo como una aventura y a entregarnos libremente a las sorpresas que nos deparan. Nos alienta a no necesitar una planeación rigurosa, ni la certeza de algo, sino a vivir con plenitud, lo que la vida nos brinde.

La mujer, el amor y el desamor

“Anuncio”

En un texto que comienza precisamente como el anuncio de venta de mujeres sintéticas, hechas a la medida de los deseos de algunos hombres. Mujeres a las que pueden controlar por completo. Cuando Arreola escribió este cuento, el tema era solo una idea, pero ahora es una realidad, pues ya están a la venta en internet: “Le proponemos la mujer que ha soñado toda la vida: se maneja por medio de controles automáticos y está hecha de materiales sintéticos que reproducen a voluntad las características más superficiales o recónditas de la belleza femenina” (Arreola, 1985, p. 70).

Dentro de los deseos de algunos hombres, respecto a sus mujeres, está la idea de que estas no envejezcan y siempre estén de acuerdo con su pareja: “Nuestras damas son totalmente indeformables e inarrugables, conservan la suavidad de su tez y la turgencia de sus líneas, dicen que sí en todos los idiomas” (1985, p. 71).

Por supuesto, para ser perfectas, deben ser fieles: “Y por lo que toca a la virginidad, cada Plastisex© va provista de un dispositivo que no puede violar más que usted mismo” (1985, p.72- 73). Termina burlándose de las mujeres que deben estar felices, porque serán liberadas de la obligación de brindar sexo.

Arreola, en varias ocasiones afirmó que creía en la división de los sexos, surgidos de un ser único bisexual, pero su machismo emerge, cuando afirma que al fraccionarse el ser dejó a los varones la parte espiritual y sublime y a las mujeres lo burdo, susceptible de ser moldeado: “El hombre se ha escapado por medio de las alas y el espíritu y la mujer ha quedado más recargada de materia…arcilla del pantano, arcilla plástica” (Carballo, 1985, p. 461).

“La parábola del trueque”

La historia cuenta que un mercader llega a un pueblo gritando “¡Cambio esposas viejas por nuevas!”. Los hombres, deslumbrados por la belleza de las mujeres nuevas, doradas y perfectas, no dudan en cambiar a sus esposas, con excepción de uno; aunque éste no puede decir por qué no lo hizo, factor que produce un distanciamiento entre su mujer y él. En un principio este hombre es criticado y marginado por el resto de los varones, pero al paso del tiempo, las mujeres canjeadas empiezan a deteriorarse, a mostrar fallas técnicas y poner en evidencia su mala calidad, por lo que los hombres se van del pueblo en busca del mercader, para reclamarle y vengarse. La pareja se queda sola en el pueblo y solos entre sí, porque se han aislado uno del otro: 

Pero un día las rubias comenzaron a oxidarse. La pequeña isla en que vivíamos recobró su calidad de oasis, rodeada por el desierto. Un desierto hostil, lleno de salvajes alaridos de descontento. 

Deslumbrados a primera vista, los hombres no pusieron realmente atención en las mujeres. Ni les echaron una buena mirada, ni se les ocurrió ensayar su metal. Lejos de ser nuevas, eran de segunda, de tercera, de sabe Dios cuántas manos... (Arreola, 1985, p. 101).

Este cuento termina con la soledad de ambos, pero el marido, como ya no tiene a las mujeres doradas cerca, hasta ve “menos morena” a su mujer, sin que eso implique que la valora.

No sorprende que las mujeres del cuento ni siquiera dan su punto de vista, ni importe cuál será su destino con el mercader. Son tratadas, como las percibe el autor, como meros objetos que cobran utilidad sólo si el hombre las emplea y dependen en absoluto de la voluntad masculina. Al hombre no se le pide ser virgen ni fiel, pero a la mujer sí, de otra manera se devalúa. Como plantea nuestro autor en una entrevista:

La mujer es un ser desasosegado, un ser sin equilibrio. Hasta que no se le mete un hombre adentro, la mujer es un ser vacilante. Por eso la niña es un proyecto de ser… La mujer es como una trampa estática de arena movediza que espera, como la araña inmóvil en su tela, el acercamiento del hombre, quien por el solo hecho de acercarse está perdido (Carballo, 1985, p.466). 

No solo, según la concepción de Arreola, la existencia de la mujer depende de un hombre, de ser penetrada y tal vez violada por él, sino que es concebida como la irremediable perdición de los hombres, aunque ellos las controlen y dominen, como en los cuentos del mismo autor: “Una mujer amaestrada” o la boa en Bestiario, símil de la mujer que devora a los hombres. 

No con el propósito de justificar a Arreola en su postura misógina, la cual es indignante, pero también vale la pena reflexionar sobre el hecho de, hasta qué punto, las mujeres han permitido ser convertidas en eso y contribuido a ello con su pasividad y falta de autoestima.

Los temas centrales en las obras de Arreola son la soledad, la difícil convivencia entre los seres, la incomunicación, y la imposibilidad del verdadero amor, a pesar de que expresó en varias ocasiones que el hombre y mujer son seres complementarios. Sin embargo sus personajes femeninos no tienen vida propia, ni voluntad. Sólo existen en función del hombre, y aun cuando son víctimas se les muestra como culpablesComo expresa Macedo:

La compleja y ambigua relación que Juan José Arreola establece con sus personajes masculinos y femeninos de otros cuentos puede desentrañarse en su totalidad en “Tres días y un cenicero”. Esa relación tan conflictiva entre ambos sexos pasa por varias etapas que pueden ilustrarse de la siguiente manera: descubrimiento de la mujer; enamoramiento e idolatría; convivencia plena y fugaz; separación inminente; ataque a la mujer; resignación y recuerdo (2002, p82).

Aunque hay que mencionar que los hombres que maltratan a las mujeres salen mal librados en los cuentos. Sin ellas no saben qué hacer. Viven atormentados, con miedo, deprimidos, solos. Algunos son realmente patéticos.

Tanto Arreola en su vida personal, como algunos de sus personajes se enamoran de las mujeres, a quienes alababan y conquistan, pero más adelante las atacan y condenan. Es más probable que encuentren el ideal en una estatua, en una mujer sintética o en una ilusión, que en una mujer real, porque buscan lo que es “la perfección”, para ellos:

La atracción y la elección de una mujer que no es de carne y hueso, sino de roca, es en realidad la decisión o la intención del autor por encontrar a la mujer ideal. Este personaje-narrador-autor no sólo ha idealizado al sexo femenino en su mente, sino que también se ha apoyado en las artes para disfrutarla con los sentidos -y no sólo con su imaginación-. Una estatua como la de la diosa Venus es muy atractiva para el protagonista. Esta obra de arte ofrece un goce generoso a los sentidos de la vista y del tacto, principalmente: "Después de repasar con ojos y manos el gran pedrusco de mármol verdinoso y ennegrecido... lo coge por la cintura y lo levanta una cuarta del suelo..." (p. 307). (Macedo, 2002, p. 81).

En cambio, cuando la mujer es de carne y hueso, al comprobar que, a la que creían amar no es perfecta, pierde valor y deja de interesarles:

La elección del autor por trabajar en sus obras con el prototipo de la mujer ordinaria puede deberse a su pesimismo exacerbado e incurable: sabe que el hombre siempre está en espera de la mujer ideal, la que reúne todos los atributos y requisitos para alcanzar la perfección, y cuando se da cuenta de que su mujer es como todas las demás, la desilusión es evidente e inevitable (Macedo, 2002, p. 84).

Como ejemplo de esta actitud resentida, amargada, que llega al deseo de aniquilar, al sentirse traicionado, porque su mujer no es perfecta, agregamos este texto de nuestro autor: 

Receta casera

Haga correr dos rumores. El de que está perdiendo la vista y el de que tiene un espejo mágico en su casa. Las mujeres caerán como las moscas en la miel.

Espérelas detrás de la puerta y dígale a cada una que ella es la niña de sus ojos, cuidado de que no lo oigan las demás, hasta que les llegue su turno.

El espejo mágico puede improvisarse fácilmente, profundizando en la tina de baño. Como todas son unas narcisas, se inclinarán irresistiblemente hacia el abismo doméstico.

Usted pude entonces ahogarlas a placer o salpimentarlas al gusto (Arreola, Palindroma).

En cuanto a la postura de Arreola ante la mujer, considero importante leer y analizar sus cuentos, para favorecer la toma de conciencia sobre el tema y evitar que sigan existiendo esas posturas de maltrato.

A pesar de la misoginia de Arreola, vale la pena leer sus textos, porque son originales, ingeniosos, llenos de imaginación e ironía. Están muy bien escritos y dan lugar a reflexiones y puntos de vista diversos. Como afirma Guillermo Castro 

La de Arreola no es la literatura consistente y uniforme a la que podríamos estar acostumbrados. Constituye una propuesta polifacética, abundante y deliciosamente dispar que ofrece un irrefutable valor literario decididamente modernista. Es posible que algunos lectores se sientan abrumados por sus breves, brillantes y variadas propuestas. Sin embargo quienes logren perseverar en las rebosantes temáticas y estilos de estos “cuentos de lo absurdo”, se verán gratificados por una literatura brillante, capaz de alcanzar alturas insospechadas (2017, p.1).

Emmanuel Carballo, uno de los mayores estudiosos de la literatura mexicana, se refiere de esta manera al autor: “Juan José Arreola es el escritor de historias cortas más sobresaliente que ha aparecido en México… Sus cuentos son sorpresas que indistintamente nos instalan en el horror, la belleza o la alegría de vivir” (1985, p. 489).

Terminamos con una frase del gran Jorge Luis Borges, quien escribió en el Prólogo a la edición de Confabulario, de la colección Tezontle del FCE: “Si me obligaran a cifrar a Juan José Arreola en una sola palabra… esa palabra, estoy seguro, sería libertad. Libertad de una ilimitada imaginación, regida por una lúcida inteligencia… Deja fluir su imaginación para deleite suyo y para deleite de todos”.

Bibliografía

Agraz García de Alba, Gabriel (1980). Biobibliografía de los escritores de Jalisco. Tomo I A. México, UNAM, 490 p.

Arreola, Juan José (1999). Confabulario. México, Planeta (Narrativa Mexicana Actual). 

 https://vivelatinoamerica.files.wordpress.com/2014/04/arreola-juan-jose-confabulario.pdf (Consultado en septiembre de 2018).

Arreola, Juan José (1985). Confabulario personal. Madrid, Planeta-Agostini.

___, “Arreola: desde que la recité, de cuerito en cuerito, la Suave Patria vive en mí.” Cultura. La Jornada. 12 de junio de 1998, p. 24.

___, (1985). “De memoria y olvido”. Confabulario personal. Madrid, Planeta-Agostini. 

Borges, Jorge Luis. “Prólogo”, Confabulario, México, FCE, Colección Tezontle. 

http://www.fondodeculturaeconomica.com/Editorial/Prensa/Detalle.aspx?seccion=Detalle&id_desplegado=92564 (Consultado en septiembre de 2018).

Carballo, Emmanuel (1986). “Juan José Arreola”. Protagonistas de la literatura mexicana. México, Ediciones del Ermitaño/SEP, (Lecturas Mexicanas, 2ª Serie, no. 48), pp. 141-189.

Castro, Guillermo (2017). “Confabulario (Juan José Arreola)”. Publicado el 30 septiembre, en CUENTOS/RELATOS, Juan José Arreola, LITERATURA HISPANOAMERICANA.  https://miencuentroconlaliteratura.wordpress.com/2017/09/30/confabulario-juan-jose-arreola/ (Consultado el 1º de octubre de 2018).

Macedo Rodríguez, Ángel Alfonso (2002). "Tres días y un cenicero", de Juan José Arreola: entre la creación, el plagio y el homenaje”. Iztapalapa, no. 52, año 23, enero-junio, pp. 80-106.

 file:///C:/Users/Rita/Downloads/Dialnet-TresDiasYUnCeniceroDeJuanJoseArreola-6114157%20(1).pdf (Consultado en septiembre de 2018).

 


Fotografía: Juan José Arreola. UdeG.

 

 

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