Revista núm. 22 - Septiembre/Diciembre 2017

Arráncame la vida: entre el deseo y el dominio.

Una mirada comparativa entre el deseo y el dominio

Tear me life: betw: between desire and dominion

Rita Dromundo Amores*

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¡Oh amor poderoso! Que a veces hace de una bestia un hombre,
y otras, de un hombre una bestia.
 
William Shakespeare

Resumen

La vida se expresa a través de diversos lenguajes y el arte se vale de todos ellos, para comunicarnos la visión de mundo de los diferentes emisores, que intervienen en el proceso artístico.

Es este texto hacemos una modesta correlación entre un texto literario (una novela) y su representación cinematográfica, donde ya no solo participa la autora, sino quienes hacen su propia interpretación del texto, para presentarnos su versión de cómo son los personajes, en dónde se mueven , cómo se expresan, cómo son el tiempo y el espacio… La correspondencia se extiende incluso al vínculo que se establece entre la vida real (de la cuál proviene), la ficción narrativa literaria y la narración fílmica.

Abstract

Life can be expressed in different languages. Art uses all of them to communicate the world visión of the different interpreters involved in artistic processes.

In this text we made an approach between a literary text (a novel) and it’s cinematographic representation, where not only the author chooses what happens and how it happens, there are many other people who made their own interpretation to show us the characters; where they move, how they express themselves, how time and space are developed. The correspondance even concerns the bound between real life (where the story belongs) narrative literary fiction, and filmic narrative

Palabras clave: Literatura, cine, historia, deseo, dominio.

Keywords: literature, film, history, desire, control.

 

La película Arráncame la vida, basada en la novela homónima de Ángeles Mastretta nos da la bienvenida de manera grata y sensual, con algunos acordes del Danzón No. 2 de Arturo Márquez, para irnos introduciendo en los dos ejes centrales de la historia, en cuyo desarrollo se cuentan dos formas de control y dominio, así como la resistencia que se deriva de ello.

En la primera nos acercamos al poder que ejerce Andrés Ascencio sobre Catalina Guzmán (personaje basado en Bárbara Margarita Richardi Romagnoli) y las formas de resistencia que ella emplea.

En la segunda a la lucha política con la imposición de la fuerza, la arbitrariedad, el asesinato y la oposición de grupos y personas (vista desde una perspectiva femenina, que pretende ser apolítica).

Empecemos por analizar el espacio fílmico, el cual nos ubica, de inicio, en la Ciudad de Puebla (de tradición de conservadora y lugar de nacimiento de la autora). Una toma amplia (plano general) nos muestra la catedral como símbolo de la permanencia, de la tradición que se mantiene a pesar de todo. Luego la playa en Tecolutla. (Se ve el mar muy extenso, en contraste con Andrés, quien se da “aires de grandeza”. El espacio continúa en los ámbitos destinados a las mujeres, en la recámara, o en otras partes dentro de su casa o la de sus padres, en la iglesia, la clase de cocina. Los espacios más amplios como los de algunas reuniones sociales, cuyos fines eran políticos, son dominados por los hombres.

El espacio parece ampliarse cuando llegan a vivir a la Ciudad de México, pero esa amplitud no implica que Catalina sea más libre. El Palacio de Bellas Artes, con su grandeza, representa el ámbito de libertad del que quisiera gozar la protagonista, aunque sea vigilada por el guardaespaldas de su esposo. Los espacios más abiertos, con mayor luz y colorido son los campos que recorre con Carlos Vives, pero al estar plantados con flores de cempoalxóchitl, mejor conocida como cempasúchitl, representan una forma de presagio de la próxima muerte de Carlos.

La producción fue muy acertada al elegir sus locaciones, pues sí nos involucra en el contexto de los años 30’s y 40’s. Es digno de mención también el cuidado que se puso en el vestuario, los peinados, maquillaje… considerando los pocos recursos económicos con los que cuenta el cine en México.

En cuanto a la temporalidad, la historia dura alrededor de 15 años, a partir de 1932, año en que la protagonista tenía quince años y hasta cerca el final cuando dice tener 30, o sea hasta la muerte de Andrés. Es un relato, fundamentalmente lineal, aunque hay breves retrospecciones, a manera de evocación de los recuerdos gratos.

El ritmo es lento en la mayor parte de la película, como determinado por la música de Márquez. Solo se rompe el ritmo, en momentos; ante los abusos cometidos por los políticos o los exabruptos de Andrés Ascencio.

Por otra parte, la luz y el color contribuyen también de manera importante a la película. Por ejemplo, para acentuar la corta edad de Catalina la visten de rosa pastel en la escena donde conoce a Andrés y cuando este se la lleva a “conocer el mar” donde prácticamente la viola, ella va vestida de blanco con florecitas azules y rosas, para acentuar su inocencia. A medida que la protagonista va creciendo y asumiendo otras actitudes, también cambia el color de la ropa a colores más intensos, incluso metálicos.

Los close up, con luz de fondo, se emplean para enfatizar las reacciones, por ejemplo la cara de ella cuando va a tener sexo por primera vez, o en el momento en que la gitana le explica “como sentir”, o bien durante el sexo.

La música es muy importante en toda la película. Es como si todo el Danzón No. 2 fuera la vida de Catalina, en la que alterna los momentos felices con Andrés cuando hay pasión y sensualidad, con los vividos con Carlos Vives en los que la música es más suave, más dulce, dejando lugar a la flauta.

En ambos casos la música se convierte en leitmotiv y le basta al espectador escuchar algunos acordes para saber si es una relación gozosa con Andrés (primera parte del Danzón y de sus vida con él) o si es un encuentro con Carlos.

También son muy importantes dos canciones:

Cenizas de Wello Rivas, que la joven dedica a Andrés, para decirle que ya no haya nada entre ellos:

Después de tanto 
soportar la pena 
de sentir tu olvido
……………………………
sólo cenizas hallarás 
de todo lo que 
fue mi amor…

 Y el deseo expresado a Carlos, en la película, cuando están en los sembradíos de cempoalxóchitl: “¿Por qué no nos morimos ahorita?”. Dadas las pocas posibilidades de una vida de pareja juntos, el deseo de eternizar en la muerte el instante de plenitud, amorosa, sexual, de la naturaleza… En el libro se dice casi lo mismo, de otra manera (p. 159)

La idea contenida en el título del libro y de la película, fue tomada de una canción de Agustín Lara[1]:

Arráncame la vida, con el último beso de amor 
Arráncala, toma mi corazón, arráncame la vida, 

Con relación a los actores y sus personajes, si bien Catalina es el personaje principal y la actuación de Ana Claudia Talancón es muy buena, a veces se ve opacada por la gran fuerza actoral de Jiménez Cacho, en tanto que Luis de Tavira no cumple con el papel que le asignaron, pues le falta fuerza expresiva y no deja huella.

Catalina dice “[tenía] 15 años y muchas ganas de que me pasaran cosas” (p. 11) Es una mujer fuerte, de gran temperamento, hija de campesinos, consentida por su padre. Como la mayoría de las mujeres de su época carecía de opciones educativas o independencia, a no ser que fuera rica, y como no era su caso, la expectativa era conseguir un “buen marido”, entendiendo por ello someterse a la voluntad de este y dedicar el resto de su vida a atenderlo, a cambio de ser mantenida en un nivel socioeconómico alto. Por ello la mayor parte de los matrimonios era arreglada, según la conveniencia del padre. La finalidad en la vida se resumía en verse bonita y arreglada con una actitud dulce y amable

La protagonista rompe con lo establecido, porque es atrevida, opina sobre todo y defiende su punto de vista con pasión, también por tener un amante, aunque no era la única, pero ella lo mostraba más abiertamente.

Ana Claudia Talancón nos hace verosímil el papel que desempeña. Le creemos su ingenuidad inicial que se va transformando en resentimiento y amargura que van formando parte de ella. También le creemos la manera en que va cambiando para convertirse de niña a mujer. Transformación que implica también el ir conociendo cómo funciona la política y hacerse más dura para poder sobrevivir en este medio. Se trataba de quedarse callada, verse bonita y sonriente, aunque tuviera deseos de gritar.

Considero que lo que más atrajo a Catalina de Andrés es que él podía hacer lo que quería y era dueño de su vida, además del poder y la riqueza que iban con él.

Catalina era una mujer que no pedía demasiado, porque no tenía opciones. Hasta aceptó criar a los hijos de otras mujeres. Si Andrés le hubiera sido fiel, no hubiera hecho las atrocidades que hizo y tan solo le hubiera dado un poco de libertad, quizá se hubiera sentido “feliz” con él, aunque siempre decidiera todo por ella.

Ante el distanciamiento de su marido se atreve a tener un amante: Carlos, aunque al “amor” y la pasión que siente por él tendría que sumarse la posibilidad (aunque fuera utópica) de dejar a Andrés e irse de ahí y una especie de venganza porque él tenía amantes. Supongo que Carlos la atraía porque era lo opuesto de Andrés, en varios aspectos.

Ella buscaba ser amada, viajar, tener aventuras; ser dueña de su propio destino y representar lo más importante para alguien. Podemos afirmar que su vida mejora en el aspecto económico y en el trato que le dan otras personas, pero al mismo tiempo se va ampliando la distancia entre ella y Andrés hasta que lo que ella quiere es que él se muera y lo ayuda con el té que le da a beber.

Andrés Ascencio (en la vida real Maximino Ávila Camacho) es un personaje muy bien caracterizado por Daniel Jiménez Cacho, quien nos convence en todo momento con su actuación. Es atrevido, es un hombre seductor (especialmente para una jovencita llegada del campo), corrupto y vanidoso. Capaz de hacer cualquier cosa para conseguir lo que le interesa. No se conmueve por aquellos a los que despoja de sus bienes o mata. Quiere que todos hagan su voluntad. Le gustan los retos, por eso le agrada Catalina, porque no es tan sumisa y conformista como las esposas de sus amigos.

En lo político quería ser el número uno y en su relación con Catalina quería mostrar el poder que tenía sobre ella, pero también la necesitaba, decía que no podía llegar a presidente sin esposa y que ella era la mejor de todas sus mujeres. Incluso, para halagarla le dice que era tan lista “que parecía hombre” y cuando ella expresa algo que no le gusta comenta: “Tan lista que pareces a veces y luego te sale lo mujer”.

En contraste con Andrés nos muestran a un Carlos Vives falto de fuerza. Para que Catalina, que era apasionada y sensual, se enamorara de él tenía que serlo también, pero vemos a un José María de Tavira inexpresivo, debilucho, que simbólicamente no llena el papel, como lo muestran sus pantalones, que siempre le quedan demasiado grandes.

La parte político histórica queda sugerida, pero no bien delineada. Quizá porque lo que se busca es mostrarla desde Catalina, quien estaba, en muchos sentidos, al margen de los acontecimientos. Preferí no hacer referencia directa a este tema para dejar este análisis a los expertos, solo quiero comentar que mucho de lo que ocurre en la película no ha cambiado en nuestro país donde quien se somete es explotado y abusado, quien se rebela es castigado y puede terminar desaparecido o muerto.

Lo irónico de la película es que, como mencioné antes, Andrés (Maximino Ávila Camacho) buscaba dos formas de control y dominio:

  1. Sobre Catalina Guzmán, pero desde antes de morir ya la había ido perdiendo y ella quería que muriera. En un último intento por retenerla, la viola, pero eso la aleja más.
  1. En la lucha política, ya había sido derrotado por su partido, porque eligieron a otro candidato.

Entonces Andrés Ascencio, lo mejor que podía hacer, era morirse (aunque no fue su decisión), porque había sido vencido en los dos terrenos que más le importaban.

Hay una clara orientación feminista al enfatizar los “derechos” que tienen los hombres, como la infidelidad que es solapada e incluso admirada, o el casarse con alguien mucho más joven, en tanto que a la mujer se le condena si hace lo mismo, aún en la actualidad.

Lo que nos tenemos que preguntar es si la protagonista, una vez liberada del marido pudo hacer algo de provecho para ella, sus hijos y la sociedad, si logró hacerse dueña de su propio destino o se quedó en el papel que le habían impuesto, pues sabemos que Bárbara Margarita Richardi Romagnoli, en quien se basó el libro, murió sola y en la pobreza.

El filme tiene el acierto de combinar una trama sentimental con acontecimientos políticos e históricos para explorar las relaciones de poder tanto en una pareja, como entre los participantes en el acontecer político de México, en esa época. Si bien esto se ha hecho en miniseries y telenovelas, de diversos niveles, en esta película destacan la buena dirección de Roberto Sneider, buena fotografía y el cuidado de todos los detalles. Se cuenta, de manera verosímil, una historia de amor, pero sobretodo de supervivencia, de una joven, en una etapa muy complicada para las mujeres en México.

Arráncame la vida es una excelente adaptación de la novela homónima, que contó con la autora de ésta (Ángeles Mastretta) para la elaboración del guión, lo que se nota, por la cercanía entre una y otra.

Considero que la película propone un cambio en las relaciones de poder. En la pareja de igualdad y respeto y en la política de conformar una identidad nacional donde los políticos trabajen para el bien del país y sus habitantes.

Cerramos con una frase de Jean de La Fontaine sobre el poder del amor, al ser este el eje en torno al cual se mueven los protagonistas:

Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.

arrancame la vida

Fuentes:

Arráncame la vida (2008) DVD, México, Dirección, producción y guión: Roberto Sneider, argumento Ángeles Mastretta, fotografía: Javier Aguirresarobe, Aleshka Ferrero, Wanda Films, duración 107 minutos.

Mastretta, Ángeles. Arráncame la vida (1986) México, Ediciones Océano

Nota 

[1] Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, conocido como Agustín Lara.


* La autora es especialista en legua, literatura, comunicación y sus didácticas.

Licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas, Maestría en Letras, Grado de Doctora en Literatura Mexicana, Dos diplomados en Retórica. Inglés y francés. Becaria Fulbright y Erasmus Mundus de investigación.

Docente e investigadora Titular de tiempo completo en la Universidad Pedagógica Nacional. Profesora de asignatura en el Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la Universidad Nacional Autónoma de México

Ha impartido cursos y conferencias en USA: en La Biblioteca de Congreso en Washington, en la Universidad Estatal de California, En la Universidad de Duke, en Seatle, Denver, Dallas y San Francisco. En el Caribe en: Saint Kitts, Isla de Nevis, Trinidad y Tobago. Además en Brasil, Cuba, Uruguay, Guatemala; en la Universidad de Oxford en el Reino unido, en el Instituto Pedagógico de Atenas Grecia, en la Universidad de Milán. Colaboró con CENEVAL y con el Programa Nacional de Lectura. Ha publicado numerosos textos relacionados con la lengua, la literatura y la comunicación y sus didácticas.Para comunicarse con la autora escriba a: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.  

 

 

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